Es inexplicable que para el gobierno de México sea motivo de orgullo y satisfacción el incremento de las remesas enviadas por los mexicanos que viven en el exterior. 

Según el reporte del Banco de México, durante los primeros nueve meses de este año se han incrementado las remesas en un 10% en comparación con el mismo periodo del 2019. Es decir, entre enero y septiembre los mexicanos en el exterior enviaron a México 29,964 millones de dólares, cuando el año anterior el monto fue de 27,239 millones de dólares. 

Lo singular es que el número de envíos también fue superior al registrado en 2019, porque este año fueron 88.35 millones de operaciones contra 83.49 del año pasado.

En este tema las reacciones del gobierno federal no han cambiado, siguen siendo las mismas, el presidente en turno ha considerado el repunte de las remesas como un logro, cuando debiera ser motivo de vergüenza, toda vez que es el resultado de la migración de connacionales al extranjero, especialmente a los Estados Unidos.

EL ÉXODO CONTINÚA

El incremento en las remesas y en las operaciones realizadas significa que el éxodo de mexicanos ha ido en ascenso, por culpa de la falta de oportunidades de trabajo y la caída de los salarios, como resultado de la política económica fallida implementada por la 4T.

De manera que el flujo de remesas no debe ser motivo de orgullo, sino de preocupación, porque no es un logro del gobierno federal, sino que es producto del esfuerzo de los mexicanos que se han visto obligados a abandonar su país y a su familia, para poder subsistir y brindar a los suyos una vida digna.

FINANCIAMIENTO EXTERNO

Desde otro punto de vista, las remesas son también consideradas como una especie de financiamiento externo, lo que significa que México sigue catalogado entre los países de bajos ingresos, de modo que, si el próximo año llegaran a caer las remesas como consecuencia de la pandemia, tal como lo prevé el Banco Mundial, sería un duro golpe para el gobierno mexicano. 

De seguir en aumento el monto de las remesas para los próximos meses, significará que la política económica implementada por el actual gobierno, no ha sido acertada, toda vez que se siguen registrando cierres de empresas, recortes en la plantilla laboral y disminución en los salarios, por tanto, la mano de obra nacional se sigue yendo al extranjero en busca del “sueño americano”.

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