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La imagen paterna

En esta nueva era la estructura familiar ha cambiado y como consecuencia la
sociedad también, los roles en la familia ahora son distintos, en algunos hogares
las actividades se comparten y los hijos han aprendido a respetar la jerarquía de
padre y madre por igual, quienes a raíz del confinamiento han tenido que volverse
maestros y guías, autoridad paterna o materna según sea el caso.

El mes pasado se festejó como cada 10 de mayo el día de las madres y este
domingo 19 de junio se festeja el día del padre; sin embargo, sería conveniente
que estos dos festejos se convirtieran en uno solo en que se festejara el día de los
padres (padre y madre), toda vez que hay quienes por distintas razones adolecen
de uno de ellos y de esta manera se les daría el mismo valor a ambos.

En esta ocasión les toca a los padres ser reconocidos no nada más como
proveedores económicos, sino también como paradigma o ejemplo a seguir. La
lucha diaria por mantener a una familia, por tener un empleo o un negocio propio
obliga muchas veces al padre a que tenga que pasar varios días ausente, que su
presencia sea menor que la de una madre. Sin embargo, hay padres que están
presentes siempre, la mayoría son amorosos y comprensivos con sus hijos, se
involucran en su educación y tratan de entender los conflictos por los que están
atravesando las hijas y los hijos según sean sus edades.

El destino es incierto y muchas veces el padre no puede estar presente en fechas
importantes como cumpleaños o aniversarios; sin embargo, esto no quiere decir
que no sienta amor por sus hijos o que su familia no sea primordial, sino que debe
cumplir con los compromisos laborales que son una obligación esencial para
conservar el trabajo o la fuente de ingresos.

Los cambios que se han venido generando en la actualidad, hacen que un padre
ayude también en las labores del hogar en su tiempo libre e incluso en la
preparación de los alimentos. A veces la madre lava y el padre tiende; la esposa
cocina y el esposo lava los platos sin sentirse mandilón, como luego dicen.

Los padres ahora tienen que participar más de cerca durante la gestación y
durante el parto, acompañando a su esposa al ginecólogo o a realizarse los
estudios que le sean recetados por su médico. Esto no se hacía en el pasado,
ahora el padre interviene directamente en todo este proceso hasta el día del
alumbramiento.

Su cercanía es tan importante que de eso depende que el parto resulte exitoso y
no hay nada más emocionante que tomar en tus brazos al bebé recién nacido y

sentir su calorcito y el latir de su corazón. Desde ese preciso momento es cuando
un padre comienza a amar a sus hijos.

CUANDO LLEGUE TU PADRE
Anteriormente la mayoría de los padres eran ausentes, de manera que cuando
uno de los hijos se portaba mal no había mayor amenaza para corregir, que
decirle al hijo “Ahora que llegue tu padre ya verás cómo te va a ir”, de manera que
el hijo mal portado le tenía pavor al padre y se escondía debajo de la cama o de
las sábanas para hacerse el dormido y no recibir la reprimenda de papá.

La nueva paternidad es más sensible, más abierta y con mayor presencia en el
crecimiento de sus hijos. El padre se tiene que enfrentar a una nueva tradición
familiar y las empresas también se ven obligadas a ser más laxas con los
trabajadores que acaban de tener un hijo para permitirles estar al lado de su
esposa en el recibimiento del nuevo miembro de la familia.

Ahora quienes somos padres tratamos de ser más cercanos a nuestros hijos, les
decimos cuánto los queremos y los abrazamos o les damos un beso; los
escuchamos y tratamos de entenderlos, les damos apoyo y les pedimos apoyo.

Los impulsamos y tratamos de no cortarles las alas cuando quieren volar.
Esto no quiere decir que no haya malos padres, claro que sí los hay, pero son los
menos, porque la mayoría se han convertido en hombres ejemplares, que son un
paradigma a seguir para los suyos. Buscan imprimir un equilibrio, sin dejar de ser
proveedores o protectores y también símbolo de autoridad.

Los padres de ahora tenemos que actualizarnos, para estar acordes con esta
nueva generación o normalidad, para que los hijos tengan un horizonte al que no
teman y piensen que el futuro les espera con buenas oportunidades, pero que hay
que esforzarse para alcanzarlas.

Un buen padre, por mucho trabajo que tenga, siempre se dará tiempo para estar
cerca de sus hijos en los buenos y en los malos momentos, está dispuesto a dejar
lo que está haciendo para acudir al llamado de sus hijos cuando lo necesiten.

La imagen paterna siempre estará a nuestro lado, sea presencialmente o como un
recuerdo imborrable cuando ya no está entre nosotros. Un padre siempre será el
modelo a seguir, el ejemplo y el guía, la comprensión y el reproche, el maestro de
las cosas prácticas, que escucha y orienta, pero también es la autoridad. En
resumen, un padre lo es todo en la vida y permanecerá en el recuerdo siempre
como imagen imborrable cuando ya no está. Felicidades.

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