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A una década de su partida, la obra de Carlos Fuentes es estudiada en todo el mundo

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      • Bajo la coordinación de Silvia Lemus y el colegiado Diego ValadésEl Colegio Nacional rindió un Homenaje a Carlos Fuentes, quien fuera miembro de la institución
      • En el homenaje participaron los colegiados Javier Garciadiego, Vicente Quirarte y Juan Villoro, además de colegas y amigos del narrador como Roger Bartra y Elena Poniatowska, entre otros
      • A lo largo de su extensa obra, el autor de Aura buscó descifrar la compleja vida mexicana: Juan Villoro
      • “Carlos Fuentes ha sido para mí y para muchos una ventana por la cual es posible asomarse a la vida política y cultural mexicana: Roger Bartra

A 10 años de la partida de Carlos Fuentes, “podemos hablar ya de una disciplina fuentista” integrada por “un gran elenco de personalidades en el mundo académico”, mexicano e internacional, que trabaja en el estudio de su obra, consideró Diego Valadés, miembro de El Colegio Nacional, durante el homenaje al autor de La región más transparente.

“En Estados Unidos, en Europa, están trabajando en el análisis de la obra de Carlos Fuentes, esto es lo que podemos ver a diez años de distancia de su fallecimiento”, señaló el colegiado durante el acto que coordinó junto a la periodista Silvia Lemus y transmitido a través de las redes sociales de la institución.

“En 2012 se ausentó, pero en 2022 está presente, como lo estará en 2122 y más adelante aún, porque su obra ha cobrado estos años una presencia autónoma de la vida de quien la escribió; como narrador, constructor de grandes escenas, de grandes personajes, de grandes espacios, y como ensayista, como observador y como analista de la realidad, Carlos Fuentes dejó una obra inconmensurable”, agregó Valadés.

En tanto, su viuda Silvia Lemus recordó que un día Carlos Fuentes le dijo: “cuando ya no esté entre ustedes, me encontrarán en mis libros”. La periodista leyó un fragmento de “Palabras iniciales”, el discurso de ingreso a El Colegio Nacional que Fuentes pronunció el 17 de octubre de 1972, en la ceremonia en que Octavio Paz le dio la bienvenida a la institución.

El también colegiado Juan Villoro comparó el largo camino de Carlos Fuentes en la literatura y la reflexión con un enorme fresco pintado por Diego Rivera, “en cuanto a la cantidad de personajes y extensión”, ya que “trató de descifrar la compleja vida mexicana; fue un proyecto, casi podríamos decir civilizatorio y educativo al mismo tiempo que estético, de ese tamaño fue la apuesta de Carlos Fuentes y no dejaremos de pagarle por haber incurrido en tantos riesgos y habernos beneficiado con ellos”.

“Para mi generación fue definitivamente el autor que convirtió la Ciudad de México en el protagonista central de una novela, me refiero a La región más transparente. Antes de Carlos Fuentes ya había habido narrativa urbana de la Ciudad de México, pero fue él quien decidió que la capital estuviera captada en todos sus registros, sus clases sociales, y que de alguna manera la novela fuera un mapa de este laberinto que crecía y que entonces podía ser todavía abarcable”, dijo.

Además de su calidad literaria, Villoro resaltó su faceta como “un extraordinario interlocutor de la sociedad cultural, un conferencista formidable y carismático que podía hablar de los más diversos temas en distintos idiomas; esto lo llevó también a incursionar en la televisión educativa con la serie El espejo enterrado”.

“Para Carlos Fuentes el reconocimiento de la identidad mexicana pasa por recuperar ese espejo, por vernos en él y atrevernos a aceptar nuestras facciones sean las que sean. Este ejercicio de recorrer la historia de México en busca de ese rostro genuino, de ese rostro que puede ser amorfo o deforme, pero que es el nuestro, es el largo camino que tuvo Carlos Fuentes a través de la reflexión de la novela”, en palabras de Villoro.

Disciplinado y polifacético

Escritor disciplinado que profesionalizó el oficio; hombre capaz de mostrar, a través de sus libros, la vida política y cultural mexicana; promotor incansable de las letras nacionales e hispanoamericanas en el mundo; bailador y organizador de fiestas; generoso y hospitalario como lo es el mexicano; así fue recordado Carlos Fuentes.

“Carlos Fuentes ha sido para mí y para muchos una ventana por la cual es posible asomarse a la vida política y cultural mexicana en busca de claves que puedan explicar los misterios que nublan la historia del país, en muchas de sus novelas está cifrada la vida mexicana, capturada con maestría”, dijo el investigador emérito de la UNAM Roger Bartra.

“Me parece que la obra de Carlos Fuentes ha sido abordada de la misma manera que yo lo he hecho: buscando entender y descodificar el autoritarismo político y las marañas de la cultura mexicana. Su obra ha sido pues una invitación permanente a buscar respuestas a muchas inquietudes intelectuales que han perturbado a varias generaciones, a ello hay que agregar el valor literario de su obra que alberga joyas que se seguirán leyendo durante mucho tiempo”, agregó.

En tanto, el también miembro de El Colegio Nacional, Javier Garciadiego, recordó la relación de Carlos Fuentes con Alfonso Reyes, que dijo, “debe ser vista como uno de los ejemplos de amistad más bellos, complejos y fructíferos en la historia de nuestra literatura”. Reyes sería quien le recomendaría estudiar Derecho y Fuentes siempre lo consideró un ejemplo a pesar de las diferencias.

“Además de ideológicas y políticas, tuvieron claras diferencias literarias, la más nítida expresión de ellos está en la frase La región más transparente, parte central del epígrafe que Reyes puso a su Visión de Anáhuac. En efecto en 1958 sacudió el ámbito cultural mexicano con su novela, pero Reyes le reclamó haber usado el epígrafe para titular una novela premeditadamente fea, tal fue la expresión de Reyes, quien no alcanzó a percibir que en ese debate estaba naciendo la literatura mexicana contemporánea”, dijo el historiador.

En el homenaje dedicado a Carlos Fuentes participaron también Basilio Baltasar, Rosa Beltrán, Anamari Gomís, Jovany Hurtado, Florence Olivier, Julio Ortega, Heike Scharm y Porfirio Muñoz Ledo, quien evocó sus primeros encuentros, “fue mi cuate en el sentido mexicano del término, porque desde que nos conocimos hasta que murió, no dejamos de vernos toda la vida”.

“Carlos fue un hombre al que a justo título se le debe llamar cosmopolita, pero sus impugnadores trataron de vender la idea de que nos veía de fuera, él nos descubrió desde afuera, cosa que resultó muy importante”, destacó el político y ensayista.

La también escritora y periodista Elena Poniatowska recordó que, con la aparición de La región más transparente, en 1958 Fuentes tuvo “una aparición casi extraordinaria, todo el mundo habló de la obra, tuvo de inmediato una enorme cantidad de lectores, la novela se tradujo, a Fuentes no le importaban las críticas”.

“A Carlos Fuentes lo conocí antes siquiera de que pensara que iba a ser escritor, aunque ya era un gran observador, íbamos a los mismos bailes en las embajadas porque él era hijo de don Rafael Fuentes y Bertha, su mamá, que eran diplomáticos; en la ausencia de sus padres, en la calle de Río Tíber, Carlos daba grandes fiestas. El fue el primero que recibió a Octavio Paz. Con un baile nos reunimos a festejar a Octavio que había llegado de París y era como un gran dios”. 

Fuentes, agregó Poniatowska, logró “profesionalizar la escritura o la tarea de ser escritor en México, antes de él tuvimos grandes escritores, pero eran más bien escritores diplomáticos que escribían los domingos, tenían un gran puesto en la política mexicana, pero Fuentes se dedicó de tiempo completo, irrumpió como un balazo, como un estallido”.

Otro miembro de El Colegio Nacional, el poeta y escritor Vicente Quirarte, agregó que “hasta el último minuto de su fecunda existencia, Carlos Fuentes no dejó de buscar, renacer y transformarse. Legendaria y ejemplar fue la disciplina que demostró para practicar con éxito el oficio de vivir y el oficio de escribir: escribir plenamente lo llevaba a vivir con plenitud, el agua lo templaba, lo hacía otra vez nonato y ser al mismo tiempo el hombre vigoroso que fecundaba a la creación y a su vez era fecundado con ella”.

“Mis encuentros con Carlos Fuentes fueron siempre tan breves como cordiales, escuchaba con atención lo que le gustaba e interesaba escuchar, no tenía consideración para la estupidez y menos aún para la mezquindad”, resaltó.

Así, a diez años de su fallecimiento y cincuenta de su ingreso a El Colegio Nacional, se llevó a cabo el Homenaje a Carlos Fuentes que contó con un total de 15 participantes, entre amigos, colegas y especialistas de su obra. En la conmemoración se transmitieron fragmentos de algunas de las conferencias que el autor mexicano dictó en este organismo colegiado, desde su ya mencionado discurso de ingreso, pasando por “Tres pasajes de una novela” (1973), “La novela del tiempo y el tiempo de la novela” (1978), “Desplazamientos literarios” (1981), “Los trabajos y los días” (1996), “Por un proyecto incluyente” (1997), “La nueva geografía de la novela” (1998), “Apocalipsis y utopía en la Ciudad de México” (1999), hasta su última conferencia en esta institución: “La novela de la Revolución mexicana” (2010). Estos y otros materiales de Carlos Fuentes se pueden consultar íntegramente en el Centro de Documentación de El Colegio Nacional. 

El Homenaje a Carlos Fuentes, a una década de su partida, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx

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