Hace unos días nos sorprendió una publicación de nuestro amigo Esteban Valles Martínez en su cuenta de Facebook con el título “Ciudad en ruinas: Nuestro Coatzacoalcos” “O cómo destruir una ciudad en 7 años”. En su primera de 3 entregas con pocas palabras, pero con más de 50 imágenes dolorosas nos muestra el ocaso de “la otrora orgullosa y pujante ciudad que se perfilaba como destino turístico del sureste, complemento a su vocación de puerto y clúster petroquímico de Latinoamérica”. 

En una segunda entrega “La ciudad Quimera: nuestro Coatzacoalcos o cómo arruinar una ciudad den 7 años (El sueño truncado) … poco a poco la quimera, el sueño de trabajo, progreso y prosperidad, se convirtió en una pesadilla. Se perdieron ahorros, negocios: el patrimonio y el empleo. ¡Así estamos hoy!” 

Y luego para complementar este excelente fotorreportaje vienen 75 imágenes, que complementadas con las primeras nos muestran un panorama desolador de la imagen urbana que guarda hoy Coatzacoalcos, la famosa ciudad de las amplias avenidas, que de un tiempo a la fecha ha venido en decadencia por la falta de desarrollo urbano, de mantenimiento de los inmuebles y del cierre imparable de negocios que no logran sobrevivir a pesar de los grandes esfuerzos realizados por sus propietarios.

El esfuerzo es grande, pero los empresarios y comerciantes se encuentran solos luchando contra una crisis que parece no tener fin, mientras el gobierno invierte en otras cosas y en otros lares.

Hace apenas 15 años cada mes se veía la construcción y apertura de un nuevo centro comercial, de un moderno restaurante, de un nuevo bar o de un confortable hotel. Ahora cada semana vemos con tristeza como se cierran los negocios y los inmuebles se empiezan a deteriorar hasta desmoronarse poco a poco por culpa del abandono. Pero al gobierno parece no importarle y dejan morir solos a los empresarios y emprendedores, lo mismo medianos que pequeños, grandes o franquiciatarios. 

Hoy es una vergüenza y una tristeza recorrer el malecón costero y ver como de principio a fin puede uno perder la cuenta de los inmuebles cerrados y derruidos por la corrosión y el abandono.

Habrá que ver la tercera entrega que anuncia nuestro amigo Esteban Valles en su cuenta de Facebook, para cerrar con un broche corroído esta triste historia de “La ciudad quimera que se convirtió en una ciudad en ruinas en tan solo siete años”. 

Por cierto, ningún candidato habla de este tema, de modo que no hay promesas ni compromisos, salvo el Corredor Interoceánico que dicen podría beneficiar a los porteños, bastaría con que nos dijeran cómo. 

Felicidades Esteban por su excelente fotorreportaje. 

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