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Aquellos y estos tiempos

En recuerdo de Miguel Ángel Granados Chapa.

Hace exactamente una década, bueno un 6 de junio de 2011,  el maestro Miguel Ángel Granados Chapa acudió puntual  a dictar su conferencia “La Crónica Parlamentaria” durante el Seminario Los Periodistas y el Poder, Sistema Político Mexicano, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, ya incluso afectada su salud, más no, como siempre fue, su ánimo.

Lo recibió su entrañable amigo y entonces Coordinador de Comunicación Social, otro maestro, Miguel Melchor López Azuara, de quien dijo en la bienvenida en uno de los auditorios del recinto:

“Bastaría que yo sólo dijera, señoras y señores Miguel Ángel Granados Chapa, pero quisiera agregar un par de cosas.

Miguel Ángel es un ser excepcional que siempre está bien dispuesto a hacer de una amistad una hermandad; pero también sabe ser un magnífico adversario, así es que hay que ir con tiento.

Miguel Ángel nos ha enseñado a los periodistas y a los lectores y a quienes lo vemos por todos los medios por donde es posible, nos ha enseñado dos cosas que creo que son fundamentales en nuestro oficio.

Primero, a subrayar siempre la importancia del ser y sus derechos antes que los sucesos y, en segundo lugar, nos ha enseñado a entender lo que sucede, quizás por su formación de historiador, para entender lo que pasa y tener una posible idea de las opciones que tenemos para el futuro”.

Antes de entrar de lleno al tema de su intervención, Granados Chapa replicó:

Hay un refrán que dice: “Pancho Narices, lo tuyo me dices”. Cuando Miguel López Azuara habla de la capacidad de convertir una amistad en fraternidad, está haciendo su propia semblanza, está haciendo su propio retrato. No he conocido nunca un amigo más generoso que Miguel López Azuara.

Le agradezco mucho que haya posibilitado esta reunión aquí con ustedes, en este ciclo de conferencias de “Los Periodistas y el Poder”.

La crónica legislativa es el tema que voy a plantearles a ustedes, antes de que comencemos a conversar, que será la parte medular de nuestro encuentro.

Debería yo ser cauteloso y recordar otro dicho popular de que “no hay que dar lecciones de solfeo a directores de orquesta”, de modo que hablar de crónica legislativa, de información legislativa ante los periodistas que se ocupan de dar cuenta de lo que ocurre en esta Cámara, o en el Senado, o en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, es un atrevimiento para el que se requiere una cierta dosis de desvergüenza que yo cargo conmigo.”.

Por supuesto, su disertación fue bastante sustanciosa y abundante del gran México –pese a tantas circunstancias adversas y aciertos- en el que vivimos, vale por eso recordar aquí algunas de sus ideas sobre la situación vigente de la relación medios y poder que jamás deja de ser interesante.

De la pluralidad en el Congreso:

Hay dos caras en el Congreso, en todo Parlamento, una cara divertida o irritante de los enfrentamientos triviales y hasta físicos de los legisladores; con frecuencia vemos diputados de Corea del Sur, donde hay un Congreso muy agitado que se atropellan, se pegan, que es una democracia nueva.

En la cuna misma del parlamentarismo, en la Gran Bretaña, los pleitos físicos entre los diputados son de a deveras, de modo que como tenemos una democracia adolescente, nos escandalizan o nos asustan o nos sorprenden fenómenos que son consustanciales al debate parlamentario y el debate parlamentario que es muestra de la diversidad y pluralidad es poco apreciado, porque apreciamos poco, la pluralidad y la diversidad.

… No ha dejado de aprobarse nunca la legislación fiscal que tiene vigencia anual, hemos tenido presupuesto de egresos, Ley de Ingresos invariablemente, eso es producto de un acuerdo entre la pluralidad y la diversidad, lo que prueba que hay posibilidad de ese acuerdo.

Aunque haya gritos y sombrerazos en otros temas, y aunque haya parálisis en otros temas, es preferible un Congreso diverso y plural a un Congreso monocorde con una mayoría mecánica como la hubo y a la que se quiere volver”.

Del periodismo en internet:

El periodismo electrónico, la Internet nos ofrece ahora muchas posibilidades. En algunos sectores del periodismo se advierte un temor ante la Internet y de hecho hay una crisis en la industria periodística en el mundo por el periodismo electrónico, en el sentido informático.

Las ediciones de muchos periódicos se están achicando, muchos periódicos están desapareciendo porque se privilegia ahora la información a través de Internet, a través de las redes.

Creo que siendo un peligro para el periodismo tradicional, para el periodismo impreso particularmente, pero también para el periodismo de radio y televisión, la red, la Internet es una oportunidad mayor aún que un peligro.

Ahora hay un acceso universal a la información, tanto para producirla como para obtenerla, y es algo que yo creo la sociedad debe aprovechar, de hecho está ocurriendo.

Hay centenares o miles de blogs que tienen sus propios problemas. La institucionalidad de la prensa, que llega a ser un enemigo de la sociedad, es también una garantía porque se sabe quién dice qué, mientras que los blogs de la red lo ignoramos todo respecto de los emisores. Hay un problema de credibilidad, seríamos muy ingenuos si nos atenemos a todo lo que circula, si damos como cierto todo lo que circula en la red.

Puede haber ahí desde invenciones de mentes fantasiosas hasta insinuaciones peligrosas que serían capaces de generar un daño social, porque lo que antaño eran meros rumores que se transmitían de boca a oreja, ahora están impresos y tienen el prestigio de lo que se puede leer en la pantalla de la computadora. Pero teniendo sus propios problemas y sus propios riesgos, la información en la red es una oportunidad para la expresión y para la obtención de la información.

Vaya pues este testimonio de un periodista y escritor vigente hasta nuestros días.

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