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Duro golpe económico

De un solo golpe el Banco de México decidió aumentar la tasa de interés en 75
puntos, subiendo de 7% a 7.75%; con esta medida busca contener el alto nivel de
la inflación, cuyo índice llegó a 7.88% durante la primera quincena de junio de este
año.

Con este incremento se pretende frenar el alza de los precios; sin embargo, de ser
necesario se podrían implementar nuevos aumentos en esta tasa según se
requiera, por lo que podría llegar al 8.5% al finalizar el año.

Con estos ajustes el Banco de México busca inhibir el consumo a través del
crédito y que la población aplique el gasto en artículos prioritarios nada más,
conteniendo de esta manera el aumento de los precios y reduciendo la demanda
de productos.

El incremento de las tasas provocará que los nuevos créditos se encarezcan, tanto
en tarjetas de crédito como en créditos para la compra de vehículos, préstamos de
nómina o personales y al consumo.

Al inhibir el consumo se dejará de comprar ropa, calzado, artículos electrónicos,
cosméticos, restaurantes, viajes y otros servicios no prioritarios de recreo como
son gimnasios, cines y todo aquello que se paga con tarjeta o crédito personal.

Habrá una disminución en la venta de autos, bienes de consumo duradero
(muebles, electrónicos y cómputo), además de gastos en entretenimiento.

Los empresarios disminuirán sus inversiones, toda vez que pagarán más intereses
por los financiamientos contratados y crearán menos empleos, así como también
se congelarán los salarios y los puestos de trabajo. En conclusión, no habrá
inversiones y podría haber hasta despidos de personal para reducir los costos.

Al no bajar la inflación los precios seguirán subiendo y el ingreso familiar no será
suficiente para el gasto diario, de manera que antes de hacer una compra tendrán
que comparar precios, para elegir los productos más baratos.

CAPACIDAD DE PAGO
Con el aumento de las tasas de interés, se vislumbra un escenario muy
complicado para quienes utilizan tarjetas de crédito, pues se prevé que los
aumentos continúen, por lo que para quien solicite un préstamo a través de una
tarjeta de crédito, deberá estar consciente de cuál es su capacidad de pago,
porque el dinero prestado estará más caro que nunca y lo mejor será pagar la
deuda total en vez de hacer el pago mínimo.

Todos los créditos se van a encarecer, incluso aquellos que ya están contratados
a tasa variable sean éstos automotrices o hipotecarios. Hay que hacer un
presupuesto actualizado de los ingresos con que se cuenta y los gastos fijos que
no se pueden disminuir como renta, luz o agua para no perder el control de las
finanzas personales.

El crédito no debe exceder la capacidad de pago y que la tasa contratada sea fija,
así como procurar pagar el total de la deuda, no nada más pagar una fracción o el
mínimo, para que los intereses no se vayan a capital. Volverse totalero será la
mejor opción.

En caso de tener ya contratado un crédito hipotecario o automotriz, lo que
recomiendan los expertos es realizar aportaciones a capital, para que la cantidad
de intereses disminuya. Es necesario tomar medidas emergentes para saldar las
deudas que causen intereses altos o variables.

También recomiendan no esperar a reunir todo el dinero, sino a hacer cortes
bimestrales o trimestrales para ir abonando al capital, abaratando el pago de los
intereses.

Claro que se dice fácil, pero será una labor titánica juntar los recursos para
enfrentar las deudas y sobrevivir a esta inflación que parece imparable. Mientras
tanto con las drásticas medidas dictadas por el Banco de México, la economía del
país se podría estancar y caer en recesión, de manera que estamos atrapados y
sin salida, salvo que el gobierno tenga el remedio y no nos lo haya querido decir.

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