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El Colegio Nacional conmemora el legado de Ruy Pérez Tamayo, destacado divulgador de la ciencia

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    • A un año del fallecimiento de Ruy Pérez Tamayo, El Colegio Nacional recordó su vida y su obra como una de las grandes figuras de la medicina mexicana, en un homenaje coordinado por los colegiados Adolfo Martínez Palomo Julio Frenk.
    • En la sesión, se develó el retrato del colegiado, elaborado por el pintor Alberto Castro Leñero, y participaron la divulgadora científica Julieta Fierro y los médicos Eduardo López CorellaMiguel Reyes-Múgica Carlos Viesca.
    • “Ruy Pérez Tamayo Enriqueció el mundo en el que vivió y lo hizo con inteligencia, dignidad, sobriedad y elegancia”, sostuvo el patólogo Miguel Reyes-Múgica.

Ruy Pérez Tamayo fue un “gran divulgador de la ciencia, porque hizo de la divulgación lo que hacen con los científicos, la evaluación continua; fue un magnífico investigador, un buen profesor y un gran escritor”, así fue recordado, en el Aula Mayor de El Colegio Nacional, el colegiado y médico mexicano que falleció el 27 de enero de 2022, durante el homenaje realizado por este órgano colegiado.

A un año de su partida, la divulgadora científica Julieta Fierro y los médicos y patólogos Eduardo López CorellaMiguel Reyes-Múgica y Carlos Viescan se reunieron para recordar y celebrar la vida y la obra de quien fuera una de las grandes figuras de la medicina mexicana, en la sesión realizada en formato presencial y transmitida en vivo el 30 de enero de 2023 por las plataformas digitales de la institución.

En el Homenaje Luctuoso a Ruy Pérez Tamayo, coordinado por los colegiados Adolfo Martínez Palomo Julio Frenk, también se develó el retrato del autor de Patología de la pobreza (2016), realizado por el pintor Alberto Castro Leñero, en presencia de la académica María Isabel Pérez Montfort, hija del doctor.

Al tomar la palabra, Julio Frenk recordó que Pérez Tamayo fue miembro de El Colegio Nacional durante 42 años, desde noviembre de 1980 hasta su fallecimiento en enero de 2022, y que el investigador hizo de la escritura su segunda vocación. “Su libro Mechanisms of Disease, publicado en 1961, es uno de los dos únicos textos médicos escritos por un latinoamericano que forman parte de la bibliografía para los estudiantes de medicina en Estados Unidos”.

Agregó que fue un patólogo notable, investigó los mecanismos de formación de las fibras colágenas, lo cual avanzó el conocimiento sobre la cirrosis hepática y otras enfermedades; además, estudió la amibiasis y los mecanismos celulares que dan origen a sus lesiones. “Escribió sobre la evolución del concepto de enfermedad, la historia de la ciencia, el método científico, la Revolución francesa, la medicina asistencial. No paraba de escribir, decía que su deseo compulsivo de escribir era una enfermedad”.

En un video proyectado por la institución, que reunió testimonios en vida del doctor Pérez Tamayo, el también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua comentó que para él no existía nada comparable con la medicina, “la posibilidad de meterse a trabajar en algo que resultará en beneficio de la sociedad” y que, frente a la filosofía, la religión y la ciencia, la política se antojaba como “una pequeña advenediza”.

Por su parte, la astrónoma Julieta Fierro, puntualizó que Ruy Pérez Tamayo marcó criterios fundamentales para hacer divulgación de la ciencia de calidad. Actualmente la divulgación de la ciencia “tiene un problema terrible y las redes sociales están llenas de temas espantosos. Don Ruy fue un gran divulgador, porque hizo de la divulgación lo que hacen con nosotros, los científicos, que es la evaluación continua.  También fue un gran comunicador, platicaba sabroso, pero además era una persona ética. Estuvo en un proyecto importante de bioética porque él quería el rigor de las cosas”.

La investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM explicó que para ser un buen divulgador se requieren cualidades como las de conocer la ciencia, saber comunicar y ser una persona de principios. “El problema actual de la divulgación es que no cuenta con mecanismos sólidos para evaluarla. Por eso, no vamos a archivar el trabajo de don Ruy, lo vamos a usar de ejemplo, así como lo que hace El Colegio Nacional”.

En su participación el patólogo Miguel Reyes-Múgica, declaró que Ruy Pérez Tamayo tuvo y tiene un impacto en su vida, después de casi medio siglo de enseñanzas y amistad. Comentó que el autor de libros como Patología de la pobreza (2016) y Ética médica laica (2002) no sólo impartió cursos de patología en el Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, sino que impulsaba la curiosidad científica y se alimentaba la cultura general de los alumnos con el particular sentido del humor que lo caracterizaba.

Además, tuvo inclinaciones musicales y pictóricas desde joven. “Fue un melómano consumado y un talentoso dibujante. Su talento también puede ser apreciado en las figuras que ilustran uno de sus libros más originales, El viejo Alquimista, publicado en 1974. “Enriqueció el mundo en el que vivió, y lo hizo con inteligencia, dignidad, sobriedad y elegancia. Nos mostró cómo una vida puede ser ejemplar, valiosa, productiva y feliz. Su ejemplo queda para las generaciones que le siguen y estoy cierto de que, si alguien lo emula, no se arrepentirá”.

Por su parte, Eduardo López Corella, profesor de Patología de la Facultad de Medicina de la UNAM, hizo hincapié en la labor como patólogo del científico mexicano. “Cultivó las dos vertientes, trabajó en la patología experimental y al mismo tiempo desplegó una prolongada trayectoria en la patología asistencial, la patología hospitalaria donde permaneció por muchos años”.

De acuerdo con el ponente, el hombre que se convirtió en un verdadero polígrafo, al cobijo de instituciones tan pertinentes como El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua, profundizó en dos campos de la patología experimental, en los mecanismos inmunológicos de daño tisular y en la exploración de la morfostasis del tejido conectivo de la colágena que da forma y estructura al ser humano. “En sus laboratorios formó a muy distinguidos grupos de investigadores que siguiendo a cada uno sus propios derroteros han hecho importantes contribuciones en este país y en otros”.

Al tomar el micrófono, Carlos Viesca, presidente de la Sociedad Internacional de Historia de la Medicina, hizo referencia a la labor de Ruy Pérez Tamayo en la ética médica y la bioética actual. “Ruy nos dijo todos los días en todos sus escritos: actualizarse, nunca te puedes quedar atrás. Después, llevar esto a la práctica, siempre pensando en el beneficio de ese otro que está enfermo”.

Él reforzó la idea de una ética central  y una ética de la responsabilidad, con una dimensión social. En otras palabras, el médico no sólo debía tener la responsabilidad profesional, sino también con la sociedad. Cuando la ética del paciente no corresponde con la ética del médico, lo que impone es la ética profesional, no la ética propia. “Ruy Pérez Tamayo fue un gran humanista, bioeticista, sabio y, en términos de muchos de nosotros, queridísimo amigo”, afirmó Viesca.

El coordinador de la sesión, Adolfo Martínez Palomo,  recordó que el autor de más de 170 artículos científicos y 87 libros, le enseñó que la medicina es una disciplina eminentemente ignorante. “Fui al mismo tiempo discípulo del doctor Isaac Costero, el maestro de Pérez Tamayo, y entre los dos quedó una página abierta que nunca se ha comentado”.

Explicó que, en uno de sus libros, Pérez Tamayo escribió sobre Costero lo siguiente: su postura es antidogmática y antiautoritaria, es rigurosa y objetiva, se basa en el examen minucioso de la realidad, en el estudio riguroso de la naturaleza, cuyo tribunal es la última corte de apelación sobre la verdad, en otras palabras, es una postura científica, sin compromisos ni excepciones. “Esto yo lo aplico al doctor Ruy y cerremos ese capítulo poco afortunado en la vida de los dos maestros”, finalizó el colegiado.

El Homenaje Luctuoso a Ruy Pérez Tamayo, coordinado por los colegiados Adolfo Martínez Palomo Julio Frenk, se encuentra disponible en las redes sociales de la institución.

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