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El derecho internacional no justifica la invasión

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Foto: Reuters.

Se ha cometido claramente un acto de agresión, un ataque militar en contra de un Estado soberano.

«El problema, todos lo sabemos, es que Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad, lo que hasta la fecha ha obstaculizado una resolución al problema ucraniano. Esto representa el carácter no adecuado del sistema de seguridad colectiva de la ONU. Se diseñó para la época de la Guerra Fría y ahora se ha petrificado para los problemas de seguridad internacional en la actualidad.”

Así lo consideró Virginia Petrova, investigadora de la Facultad de Derecho, durante su participación en la Mesa de Análisis: Perspectivas de la Invasión Rusa a Ucrania, organizada por el Programa Político de la FES Acatlán, en la que compartió tribuna con Ana Teresa Gutiérrez del Cid, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana; Manuel Berra, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; y, como moderador, Juan Manuel Portilla, docente de la FES Acatlán.

Antecedentes

Virginia Petrova, investigadora de la Facultad de Derecho, expresó que es necesario ver el conflicto no sólo como un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, sino entre Rusia, Ucrania, Estados Unidos y la OTAN. “A Gorbachov se le prometió que la organización no se iba a expandir hacia Europa del Este. Fue un acuerdo verbal, no hay ningún tratado internacional jurídicamente vinculante en el que la Organización del Tratado del Atlántico Norte se comprometiera a no expandir su membresía hacia los países del ex Pacto de Varsovia”.

Lo que sí hay es el acta fundacional Rusia-OTAN de 1997. “Se discute mucho su naturaleza jurídica, si es un acuerdo de soft law, un gentlemen agreement o un verdadero tratado internacional, lo cierto es que en ese documento la organización sí se comprometió a no establecer bases militares y depósitos de armas nucleares en los nuevos países miembros de Europa del Este”.

El conflicto en Ucrania –añadió Petrova– se relaciona con actuaciones previas de la OTAN en Europa del Este, como el bombardeo de ésta en territorios de la antigua Yugoslavia. “Esa intervención fue completamente ilegal desde la perspectiva del derecho internacional, no hubo un ataque armado en contra de sus miembros –es un sistema de seguridad colectiva–, y la OTAN tampoco intervino mediante una solicitud expresa del Consejo General de la ONU, que habría sido la otra posible justificación legal para su intervención.”

Otro antecedente legal del conflicto –considerado un tratado internacional, señaló Petrova– es el Protocolo de Minsk, firmado tras los movimientos secesionistas de Donetsk y Lugansk, que buscaba un alto al fuego, la descentralización y la federalización de Ucrania, además del reconocimiento de una amplia autonomía de ambas regiones prorrusas, “o étnicamente rusas”.

Ante el fracaso de ese primer protocolo, se firmaron los Acuerdos de Minsk II entre Alemanía, Francia, Rusia y Ucrania, en los que se exigía la retirada de las tropas rusas y una reforma constitucional de parte de Ucrania que garantizara una mayor autonomía. Nunca se hizo esa reforma constitucional y hubo persecución de los ciudadanos prorrusos”, situación que condujo al conflicto que se vive actualmente en Europa del Este, argumentó la investigadora de la Facultad de Derecho.

Actualidad jurídica

Los especialistas coincidieron en que, a pesar de los antecedentes, la decisión del gobierno ruso de invadir el territorio ucraniano no está sustentada en el derecho internacional.

“Actualmente tenemos un conflicto armado internacional, Rusia ha cometido claramente un acto de agresión, un ataque militar en contra de un Estado soberano. Es una violación flagrante del artículo 2 (4) de la Carta de la ONU, que prohíbe el uso de la fuerza militar en el ámbito de las relaciones internacionales”, subrayó Virginia Petrova, y agregó que esta norma es considerada de alta jerarquía para el derecho internacional y es por lo tanto inderogable.

Las dos únicas excepciones que permiten en el ámbito de las relaciones internacionales el uso de la fuerza armada son la legítima defensa individual o mediante una intervención autorizada por el Consejo General de la ONU.

“Rusia pudo recurrir a la guerra en contra de Ucrania en caso de un ataque armado inminente, y no hubo tal ataque. Rusia ha tratado de esgrimir un argumento basado en la protección de nacionales en el exterior. Putin adujo que se está cometiendo un genocidio en contra de la etnia rusa y por eso debe ayudar a sus connacionales. No es un argumento nuevo porque Estados Unidos lo ha usado en diversas intervenciones militares, es discutible en el caso de Ucrania. La otra posibilidad es que el Consejo General de la ONU hubiera autorizado a Rusia intervenir militarmente, y no es el caso”, concluyó la especialista.

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