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El futuro de la comunicación y el pasado de la adivinación en el Colegio Nacional

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    • Con el eje El mundo en la encrucijada: La construcción de futuros posibles, se llevaron a cabo las mesas El futuro de la comunicación y El futuro en el pasado: adivinación y anticipación en el México prehispánico y virreinal.
    • Coordinadas por los miembros de El Colegio Nacional Concepción Company Company y Leonardo López Luján, respectivamente, en las mesas se ofreció una mirada entre el presente, representado por el periodismo, y el pasado, a través de un acercamiento antropológico.
    • En la primera mesa, Raúl Trejo Delarbre aseguró que el periodista debe cumplir con la función de autentificar los hechos: “es lo importante en esta época de tanta confusión en las redes sociales”.
    • San Agustín va a ser uno de los principales detractores de la magia de la adivinación, porque la considera un arte demoníaco, a considerar nigromancia, destacó Antonio Rubial.

Con temas como El futuro de la comunicación y El futuro en el pasado: adivinación y anticipación en el México prehispánico y virreinal, se desarrolló de manera presencial la sexta sesión del Encuentro Libertad por el Saber, que tiene como eje rector El mundo en la encrucijada: la construcción de futuros posibles, coordinado por Julia CarabiasClaudio Lomnitz y Julio Frenk, integrantes de El Colegio Nacional.

La primera de las mesas partió de la pregunta sobre qué sentido tiene el periodismo en la actualidad, cuya primera respuesta vino del periodista e investigador Raúl Trejo Delarbre, quien reconoció que, en un primer momento, le parecía un cuestionamiento demasiado obvio y reiterativo, si bien al mismo tiempo se dio cuenta que se trataba de una gran oportunidad para reflexionar sobre su importancia.

“Me ayudó a pensar en por qué el periodismo sigue siendo importante, a pesar de que pareciera casi todos, con un teléfono celular, pueden cumplir con las funciones de un reportero recogiendo información y transmitiéndola de forma distante en tres líneas: vale la pena recordar que el periodismo es mucho más que la recolección de la noticia”.

Desde su perspectiva, el periodismo es una actividad profesional que cumple distintas fases, como la identificación de qué es una noticia, la recolección del asunto noticioso, la jerarquización de estas noticias y su colocación en contexto, “no basta con que un reportero sepa que algo es noticioso, tiene que convencer de eso a su jefe de redacción —ahora no sé cómo se llama en la narración digital—, “porque no es lo mismo una noticia que aparece en la página 34 a una que apareció en primera plana completa y destacada.

“El periodista cumple con la función de autentificar los hechos; es lo importante en esta época de tanta confusión en las redes sociales y de exhibición de los hechos en el noticiero de radio o televisión, en las páginas de un diario, en una revista: de no ser por la jerarquización que le da el periodista o el redactor no sabríamos cómo identificar lo más importante respecto de lo que es menos importante”, enfatizó el catedrático.

A lo anterior habría que sumar que el periodismo implica poner en contexto los acontecimientos, porque no es lo mismo decir que hay una actividad en el Seminario de Cultura Mexicana, “a decir qué se está conversando en el seminario”: el periodismo adereza, complementa, enriquece nuestra comprensión de los acontecimientos “y eso no lo hace un tuitero que, de pronto, da a conocer un asunto que puede ser novedoso, aunque le falta darnos el contexto”.

“A veces, a quienes no están metidos en la discusión y la factura de los medios, les parece que los medios de comunicación trivializan demasiado los acontecimientos y, en efecto, sí ocurre y dan demasiada malas noticias: colegas de otras especialidades me dicen con mucha frecuencia por qué los medios están saturados de malas noticias, pero para la sociedad la normalidad, el cumplimiento de las obligaciones, la reiteración de las rutinas, que son las que le dan articulación a todos, no son noticia, mientras la ruptura de las rutinas, el resquebrajamiento de la normalidad sí lo es“.

Durante su participación, Raúl Trejo Delarbre recordó un lema muy conocido en el periodismo tradicional: no es noticia el hecho de que un perro muerda a un hombre, pero sí lo es que un hombre muerda a un perro; por ello, se necesitan medios que informen de todo, que lo hagan con contexto y cumplan con alguna de las funciones básicas que tiene la comunicación en las sociedades contemporáneas, entre ellas el reconocimiento de que “sin información completa no hay ciudadanía y sin ciudadanía no hay democracia“.

“Necesitamos medios que sean intermediarios entre el poder político y la sociedad, eso está comenzado a cambiar en este entorno digital que tenemos ahora, y necesitamos de profesionales que ofrezcan escritos con rigor y contexto, ofreciéndonos diversas de un acontecimiento y todo esto no lo da un tweet aislado o una conversación en un muro de Facebook, mucho menos una entrada en Instagram: las redes sociales son formidables para propagar hechos, para enterarnos de muchas cosas, pero creo que ni hoy ni mañana, espero no equivocarme, serán sustitutos del auténtico trabajo profesional que hacen los periodistas”, resaltó Delarbre.

Con la participación y moderación de la periodista Adriana Buentello, el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Christian Lemaitre, habló del contexto tecnológico en el cual surgen los algoritmos, tan de moda en el mundo digital desde los últimos 60 años y cuyo desarrollo se ha dado a un ritmo exponencial: el poder de cada elemento de una computadora se ha ido duplicando en su capacidad de cómputo y de memoria, y se ha abaratado a la mitad durante seis décadas, por lo menos cada dos años.

“Sin embargo, no se explicaría lo que ha sucedido en el mundo en los últimos 30 años sin el crecimiento de las fibras ópticas; estamos partiendo de que, en los años setenta, se crean las primeras redes de computadora y termina siendo el internet, en el año 90 aparece la web que tiene una peculiaridad muy importante también desde el punto de vista de la comunicación, porque es la primera vez en esa época cuando un usuario común y corriente, desde su casa y con su computadora, tiene acceso a información de manera gráfica de sitios que también están conectados por internet”.

El especialista en inteligencia artificial reconoció que el siguiente paso fue establecer una comunicación entre el sitio que se está contactando y el usuario de ida y vuelta, lo cual es el origen del comercio electrónico; el siguiente es que los usuarios puedan entrar en colaboración y en conversaciones, el nacimiento de las redes sociales “y eso implicó un cambio tecnológico también muy grande, como el cómputo en la nube”.

“Es decir, grandes de corporaciones pertenecientes a unas pocas empresas que conservan toda la información y la procesa, y su nivel tecnológico es impresionante, siendo el nacimiento de algoritmos que ya existían, pero no se habían realmente desarrollado por falta de más poder de cómputo.

“Sí hay una tendencia natural en todas partes de pensar en estos algoritmos y en esos programas, pero esos son simples programas hechos por personas para el beneficio de otras personas, con objetivos muy concretos y no hay que perder de eso que detrás de los algoritmos siempre hay personas e instituciones”.

Una mirada al pasado

Como parte del programa del Encuentro Libertad por el Saber, se llevó a cabo la mesa El futuro en el pasado: adivinación y anticipación en el México prehispánico y virreinal, coordinada por el colegiado Leonardo López Luján, en donde el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, también miembro de El Colegio Nacional, ofreció un acercamiento a los significados que se encuentran en la Piedra del Sol y, en especial, al concepto cosmogónico de los nahuas sobre la leyenda de los soles, en la que se nos dice cómo va a surgir un primer sol para después ser destruido, “sucesivamente en cuatro ocasiones, hasta que finalmente surge el Quinto Sol, correspondiendo a una alternancia entre los dioses Tezcatlipoca y Quetzalcóatl”.

“Cada uno de ellos va teniendo la oportunidad de crear un sol, de crear al hombre, de crear el alimento del que se les va a dotar: pero viene la destrucción. La piedra del sol nos muestra en una de sus partes estos cuatro soles y, a la vez, la piedra solar misma está representándonos en el Quinto Sol, aunque de ese quinto también se augura que va a desaparecer, habrá movimiento de tierra, temblores, terremotos, hambre y así pereceremos”.

En el momento que llegan todo un nuevo pensamiento, una nueva concepción del mundo a través del catolicismo, se acompaña de sus propios aspectos de creación y de destrucción”, comentó Matos Moctezuma, con lo que podemos ver, por ejemplo, “el Apocalipsis de San Juan, donde realmente está el pronóstico del fin del mundo y del juicio final, “este concepto muy establecido que va a entrar en los grupos recién conquistados de América.

De esta manera se desarrolló un sincretismo entre parte del pensamiento propio de los pueblos antiguos originarios y parte de esa concepción cristiana en relación a lo que iba a suceder hacia el futuro; “no hay tiempo para ver cuántas semejanza hay entre algunas de las ideas que se marcan en los presagios, pero en el Apocalipsis se hace constantemente hincapié en hablar de los siete sellos, aquí son ocho los presagios en cuanto al mundo náhuatl y “en Perú se habla de los siete sellos y el séptimo sello se dice que entonces el Ángel tomó el incensario lo lleno de fuego en el altar y lo arrojó sobre la Tierra y hubo truenos y relámpagos”, en palabras de Eduardo Matos Moctezuma.

En una sesión en la que se contó con la participación de Guilhem Olivier, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM; Erik Velásquez, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas; Antonio Rubial, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Florencia Scandar, también investigadora de Estéticas de la UNAM, se enfocó en los manuscritos mayas del período virreinal o colonial, escritos en maya y en caracteres latinos, por los propios mayas, cuyo primer objetivo y destinatario eran precisamente las comunidades mayas de la península, pero también de la existencia de diferentes tipos de profecías.

“En el Chilam Balam vemos cuatro tipos de profecías, podrían ser más, pero son cuatro las ‘grandes’: la primera es en la que se habla del regreso de Quetzalcóatl; otro tipo de profecías son las católicas, basadas en un ciclo que se repetía cada cierto tiempo y, ahora, tenemos profecías relacionadas con los días de sol”.

Desde la perspectiva de Antonio Rubial, la razón por la cual el ser humano siempre está tratando de saber qué va a pasar en el futuro, en gran parte se vincula con el desconocimiento del pasado y la búsqueda de mecanismos para poder solucionar esa angustia vital de no saber qué viene.

“Desde la imposición del catolicismo como la religión oficial, contempló, desde sus orígenes, dos concepciones del tiempo: una concepción cíclica, que partía de los pueblos antiguos y que tiene que ver con las estaciones del año, lo que es algo predecible porque siempre va haber primavera, verano, otoño e invierno, aunque obviamente se montó sobre antiguas forma del tiempo y sustituyó las fiestas paganas por las fiestas cristianas, como la Navidad, la Pascua, el día de Pentecostés o con fiestas relacionadas con los oficios y los equinoccios”.

Sin embargo, explicó el investigador del mundo colonial o virreinal, al mismo tiempo se introdujo una nueva concepción vinculada con la eternidad, un concepto de que ya habían hablado los griegos y se produce a partir de la idea de una creación y de un fin del mundo, “existe un Génesis y un Apocalipsis, una idea que está “basada en el hecho de que el centro de la historia es el nacimiento de Cristo y, por lo tanto, está concepción nos va a hablar de una visión no solamente lineal, sino de una continua lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal”.

“Esa lucha se originó desde que San Miguel venció a Luzbel y lo arrojó del cielo y continúa en cada individuo esa lucha que es personal y no, pues tiene que ver también con la historia humana. San Agustín, el autor que dio toda la base filosófica del cristianismo, dice que el tiempo es Dios y si el tiempo no existe, mejor dicho, si existe en la mente de Dios, el pasado no existe, ya pasó y el futuro todavía no es y el presente es esto que pasó”.

Esto propicia un serio problema, planteó Antonio Rubial, porque si el futuro todavía no existe, cómo es que podemos adivinar el futuro, y “no podemos adivinar precisamente porque si existe en la mente de Dios y Dios lo ve todo y transmite eso que va a pasar en sus profetas, aquellos que predicen los hechos futuros sin tener ningún tipo de contacto ni con la divinidad ni con esta especie de efluvio místico, entonces derivan su conocimiento del futuro del ángel caído, el demonio”.

“Y por eso San Agustín va a ser uno de los principales detractores de la magia de la adivinación, porque la considera un arte demoníaco, a considerar nigromancia; entre los siglos XIV y XV, cuando se está recuperando el mundo clásico, igual están descubriendo o redescubriendo los textos herméticos y la astrología”, compartió el también escritor.

Guilhem Olivier habló de la adivinación en Mesoamérica, pero también de la posibilidad de establecer paralelos con el antiguo mundo, pues como ustedes saben, en muchas civilizaciones antiguas, como Mesopotamia, Grecia o China, la adivinación jugó un papel fundamental, “incluso se vincula el nacimiento de la escritura con prácticas adivinatorias, lo que también se relaciona con Mesoamérica”.

“Esta semejanza con el viejo mundo la detectó las Casas, quien en uno de sus escritos comentaba que Apolo tuvo que huir de Grecia tras la llegada del cristianismo, e hizo sus maletas para llegar a Mesoamérica, por eso aquí también había prácticas adivinatorias muy importantes”.

La adivinación, resaltó el investigador, tiene muchas variantes, siendo una de las más importantes interpretar la aparición o los gritos de los animales”; incluso, Bernardino de Sahagún consideró importante registrarlo, en especial para acabar con esas creencias, con prácticas que le parecían idolátricas, aunque muchas de esas prácticas han sobrevivido hasta nuestros días, tanto en México como en Guatemala.

“Si bien la adivinación implica un fatalismo, en la cosmogonía mesoamericana existía la idea según la cual los hombres tienen la posibilidad de modificar el destino asignado por los dioses; entonces, la adivinación servía para manipular los destinos y para mejorar la fortuna de los niños, entre otras cosas”, señaló Guilhem Olivier durante su charla.

Las mesas “El futuro de la comunicación” y “El futuro en el pasado: adivinación y anticipación en el México prehispánico y virreinal” se encuentran disponibles en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx. Sigue las transmisiones en vivo a través de las plataformas digitales en las redes sociales de la institución.

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