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En Pemex, dinero bueno al malo

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FRANCISCO RODRÍGUEZ

La economía de lo simple sirve siempre en las grandes decisiones. Precede a las tomas de posición en asuntos realmente complejos. Lo atinado no siempre acompaña a los resultados en los proyectos monumentales –Tren Maya, Dos Bocas, etc.–, casi siempre munificentes pero improductivos. Echarle dinero bueno al malo, nunca es conveniente.

El proyecto petrolero de Andrés Manuel López Obrador y que su “corcholata” Claudia Sheinbaum podría seguir –en caso de que gane las elecciones– se antoja un buen ejemplo de lo que no debe hacerse. De lo que debe pensarse antes de embarcarse en una aventura que puede no tener retorno. Meter más de un billón y medio de pesos en el afán de rescatar a la industria suena bien, pero desafortunadamente no es por ahí. ‎Hay que seleccionar primero las mejores opciones, desde la simpleza.

En las cabezas de la 4T hay una especie de obsesión nacionalista anacrónica sobre el petróleo y sobre Pemex. Se sigue subsidiando a la quebrada “empresa productiva del Estado” –no se ría– con aportaciones de capital y alivio de deuda por 145,000 millones de pesos, y con reducciones en el Derecho de Utilidad Compartida de 40% a 35%. Durante este gobierno, se ha subsidiado a Pemex y a las gasolinas con casi 1 billón 735 mil millones de pesos

‎Y mientras, en el extranjero casi todos los analistas y calificadores al servicio de los financieros que han saqueado a Pemex, a través de prestanombres locales y fruncionarios corruptos, opinan que los problemas de la empresa se solucionan incrementando las labores de exploración y explotación de yacimientos.

Otros, opinan que hay que bajarle las cargas fiscales que le ha impuesto el gobierno para solventar los sueldos de burocracias doradas.‎ Otros más que las labores propias de la industria sean confiadas a los ajenos. Todas esas opiniones adolecen de un karma original: están pensadas desde el interés proverbial de la gallina de los huevos de oro.

Tal vez la solución sea más sencilla: el reto es aumentar la productividad. Pero metiéndose a explotar los reducidos campos descubiertos últimamente, casi secos y altamente costosos puede llevarnos al fracaso redundante. Los campos descubiertos han sido las mamparas de los regímenes que tratan de ocultar el derroche y la ineficiencia.

Para empezar, las vetas petroleras no se encuentran en tierra firme. Están depositadas en el mar, y en las lagunas, son vertientes de la Sonda de Cantarell. Y se encuentran en aguas someras, ésas que pueden ser explotadas por la tecnología que ya posee Pemex.

Estamos hablando usted y yo de depósitos de aceite que alcanzan la reserva más gigantesca que hubiéramos podido imaginar. Cientos de miles de millones de barriles que serían un sueño guajiro para venezolanos y sauditas. Son a las que se refieren todos los reportes de las agencias de seguridad nacional estadunidense cuando hablan…

… de su particular Mar Mediterráneo de seguridad ante cualquier evento mundial.‎ Es el Mare Nostrum del Imperio. Aquél que tienen reservado, del que no se habla, el que el mundo no debe conocer. Su arma letal frente al vacío de futuro. Ese paraíso de recursos naturales dispuesto en su zona hegemónica.

Un millón de barriles, robados

‎Este dato duro, por sí solo, demuestra a todas luces el fracaso de Pemex por andar promoviendo licitaciones e inversiones en la búsqueda de campos menores en tierra firme, con mínima capacidad de producción, pues todos los que se han dado a conocer reportarán una producción de cientos de miles de barriles a plazos medianos y muy largos. Es insensato y suicida.

Buscamos la soga en casa del ahorcado. Queriendo encontrar lo que nunca hemos perdido, lo que siempre ha sido nuestro. Si se trata de buscar y de encontrar, no le demos vueltas a la noria: ahí están la Laguna de Términos y la sonda de Campeche. No hay más por ahora.

Pero si se trata de ir en serio, es más fácil el procedimiento. Si el objetivo es subir la producción en un millón de barriles diarios para alcanzar el paraíso en la Tierra, nada más fácil que echarle el guante a los liderazgos sindicales y a sus cómplices en la Torre de la avenida Marina Nacional para recuperar el millón de barriles que a diario sustraen en plataformas marítimas…

… del Golfo campechano y que rematan, fuera de toda vigilancia gubernamental, depositándolos en los vientres de los buques petroleros que los venden en los mercados negros y en los puertos lejanos de todos los continentes. Esta medida, únicamente ésta, solucionaría el nudo gordiano que se ha planteado Octavio Romero, haciendo temblar a todos los sectores de la producción nacional.

Ahora que, si las cosas van más en serio, señor Romero, ¿por qué no abre la Caja de Pandora y recomienda que vuelvan a abrirse los candados que la mafia salinista – atracomulquista, en complicidad con el sindicalismo charro, les pusieron a los pozos más productivos de la Franja de Oro, clausurándolos para justificar los despidos obreros y la entrada como Pedro por su casa de todas las empresas extranjeras que vinieron por todos los santos y las limosnas?

‎Antes de tirar al caño muchos más millones de pesos de los recursos fiscales –como lo ha hecho AMLO hasta ahora–, a la industria petrolera y a la esperanza nacional,‎ más nos vale que nos digan la verdad. No sea que estemos más engañados que el chino del refrán.

Antes que el derroche al que estamos acostumbrados se imponga a la disciplina, lealtad, y sentido de la proporción de las cosas. No siempre las grandes ‎inversiones son buenas. Consejo que es de Juan Pueblo.

Indicios

¿Dónde quedó aquello de que el gobierno federal sí contemplaba el apoyo de la inversión privada en el Plan de Negocios de Petróleos Mexicanos para aumentar la producción de petróleo?, de lo que informó Octavio Romero Oropeza, director de la empresa. “Se contempla que la inversión pública se complemente con la inversión privada a través de contratos de servicios de largo plazo para la producción de petróleo”, dijo. A diferencia de administración anteriores, Romero Oropeza subrayó que este plan “deja atrás prácticas en las que Pemex siempre salía perdiendo… En este documento, Pemex también dejaba clara su apertura a esquemas de negocios con el sector privado, bajo un estricto cuidado de sus intereses, con acuerdos justos y transparentes”… pero nada de eso sucedió. * * * Y por hoy es todo. Agradezco haya leído hasta aquí y, como siempre, le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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