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La estatua de Benito Juárez en el Bryant Park de Nueva York

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Ricardo Del Muro / Austral

La estatua de Benito Juárez (1806 – 1872), el Benemérito de las Américas está por cumplir 20 años de haber sido colocada en la Sexta avenida de Nueva York, en el perímetro del famoso Bryant Park, entre las calles 41 y 42.

La estatua fundida en bronce, obra del escultor oaxaqueño Moisés Cabrera Orozco, alcanza con su pedestal los dos metros 10 centímetros y muestra a Juárez que sostiene con su brazo izquierdo una gran placa en donde puede leerse en español: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, y en inglés: “Respect for the Rights of others is peace”.

Aunque el presidente Juárez nunca visitó la isla de Manhattan, su escultura, donada en 2004 por el estado de Oaxaca, ha mantenido su presencia en el parque Bryant, a un costado de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Esta es una de las once esculturas de Benito Juárez que hay en Estados Unidos, donde también destaca la que está en Washington, muy cerca de la Casa Blanca, en el cruce de las avenidas Virginia y New Hampshire, obra de Enrique Alciati, que fue inaugurada el 7 de enero de 1969; además de las que hay en los siguientes estados: Louisana (1972), Texas (1985 y 1968), California (1976, 1980 y 1981), Illinois (1977), Arizona (1978) y Florida, donde hay dos monumentos del héroe oaxaqueño, uno que se levantó en 1992 y el más reciente, un busto obra del
artista Fernando Andriacci, que se inauguró el 13 de junio de 2023, que se encuentra en el parque Collins, en Miami Beach.

El parque Bryant debe su nombre a William Cullen Bryant (1794 – 1878), notable escritor, poeta y periodista, editor y director del periódico neoyorkino Evening Post, por casi 50 años, quien no sólo visitó México y se entrevistó con Benito Juárez, sino que además, según investigó el destacado urbanista Jorge Legorreta (1948 – 2012), se inspiró en la Alameda de la Ciudad de México para promover la construcción del Central Park de Nueva York.

Bryant es considerado como uno de los mejores poetas estadounidenses del siglo XIX y fue un opositor a la anexión de Texas, en 1836; crítico de la guerra con México en 1847 y de la propuesta de incorporarlo a la Unión Americana; incansable pensador liberal que luchó contra la esclavitud y, por tanto, cercano al pensamiento de Abraham Lincoln y Benito Juárez.

Resulta que el poeta Bryant fue el creador del famoso Central Park de Nueva York, señaló Legorreta (La Jornada, 7 de octubre de 2004). En 1844, 25 años antes de que se iniciara su construcción, Bryant escribió un artículo en el que, enfrentando las posturas urbanísticas entonces dominantes de cubrir toda la isla de Manhattan con asfaltos, argumenta, por el contrario, que resultaría vital para la salud y la recreación públicas que un área boscosa muy rica en especies de árboles y corrientes de agua sobre peñascos, ubicada en el centro de la isla y cerca del camino a Harlem, se convirtiera en un gran parque público.

Es decir, no plantea la construcción de un parque, sino la incorporación de un bosque a la ciudad, que no es lo mismo. Esta revolución en las ideas del urbanismo, colocó la imaginación y la sensibilidad de los poetas como auténticos creadores de la ciudad, y quizá como los más terrenales de los pensadores.

Pero lo más importante para nosotros – indicó Legorreta – es que, la propuesta de Bryant de construir un parque público como el alma de la estructura urbana de la ciudad de Nueva York está inspirada en la Alameda de la ciudad de México, precisamente por ser un espacio de uso público. La referencia está contenida en el artículo escrito en 1844, titulado A new public park (Un nuevo parque público), en el que dice: “Todas las grandes ciudades tienen sus jardines y áreas públicas, Madrid y la ciudad de México sus Alamedas, Londres su Regent´s, Paris sus Campos Elíseos y Viena su Prater” ( A byography of William Cullen Bryant, Parke Godwin, Ed. Russell & Russell). Así es, junto con otros grandes
parques del mundo, nuestra querida y bien amada Alameda, inspiró la creación del famoso Central Park de Nueva York.

En su artículo, Legorreta también se refirió al viaje que hizo Bryant a México en 1872, invitado por don Matías Romero, ministro de Relaciones Exteriores, para entrevistarse con el presidente Juárez. Desembarcó en Veracruz el 27 de febrero y después viajó a la ciudad de México, donde el día 11 de marzo cumplió su propósito: “entró al Palacio Nacional y, cómodamente sentado, escuchó a Juárez, quien le comentó sobre la situación del país, de las ventajas de nuestro suelo y del clima, y de la necesidad de abrir la nación al capital foráneo para el establecimiento de empresas, política que aplicaría Porfirio Díaz años después”.

Bryant describió a Juárez como un hombre de baja estatura, moreno, de raza india, robusto, expresión suave y de voluntad inflexible (México y el señor Bryant, Arnold Chapman, FCE).

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