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“La quiero a morir”

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María Félix

Mauricio Carrera

La mujer que habla francés la canta con su voz de susurro. “Je l’aime á mourir”. Es su canción favorita. Quizá le recuerde un amor verdadero, de esos que para ser eternos duran poco.

Yo la escucho y me dan ganas de bailar. La versión que conozco es en español y a ritmo de salsa, más tropical que parisina. La versión de la mujer que canta en francés es la original, más cercana a la nostalgia de la rive gauche, al corazón que por contento se apacigua. “Moi je n’étais rien/ Et voilà qu’aujourd’hui/ Je suis le gardien/ Du sommeil de ses nuits…” La compuso Francis Cabrel en 1979. Ha sido su gran éxito. La interpreta tanto en francés como en español. Ha vendido millones de copias.

La mujer que susurra al cantar acaso por los amores idos, adora esa canción. La canta y la canta al manejar, en la regadera, al caminar. Lo que no sabe es la historia que hay detrás. Involucra a dos enamorados. Uno de ellos es Jean Cau, francés, secretario particular de Jean Paul Sartre, premio Goncourt; el otro, una mexicana, mujer de poderosa personalidad, diosa cinematográfica: María Félix. Se conocieron en 1954. Una amiga pintora, Leonor Fini, la vio triste y le dijo:

-Te voy a regalar un hombre.

Así surgió el romance entre la diva y un joven de 23 años (pocos recursos económicos y aspecto rapaz), que involucró pasión e inteligencia, corridas de toros, fotos junto al Sena, alguna salida de parejas con Sartre y Beauvoir, y un poema:

“Yo no era nada/ y de pronto me encontré/ dueño de sus sueños/ y de sus noches”, le escribió Cau. “Ella puede hacer lo que quiera./ Lo único que tiene que hacer/ es abrir el espacio de sus brazos/ y todo se puede reconstruir. /Yo la amo a morir”.

Como dije, los grandes amores, para ser eternos, duran poco. María Félix lo cortó por demasiado empalagoso. “Era un loco, un caso de hospital, me pudo haber matado”, fue el pretexto. Ella terminó casándose con Alex Berger y Cau pasó de ser un hombre de izquierdas a uno de derechas, vivaracho como siempre pero también lleno de rencores. El poema quedó perdido hasta que Francis Cabrel le puso música. De él, se supone, es la letra.

María Félix, sin embargo, al escuchar la canción, reconoció las mismas palabras que alguna vez le dedicó Cau. Lo dijo en vivo, en una entrevista con Verónica Castro, el 27 de noviembre de 1991. Como testigo, el Señor Telenovela, Ernesto Alonso.

-A mí siempre me han dedicado canciones, porque soy una fiesta -aseguró la Doña.

Agustín Lara y “María Bonita”, entre muchas otras; José Alfredo Jiménez y “Ella”.

-Como Cau siempre tuvo problemas de dinero, vendió su poema a un vivales -dijo. Es la letra de la canción “Je l’aime á mourir”. Ese día, a petición de Verónica Castro, María Félix se la puso a cantar –nada mal, voz con carácter y afinada-, acompañada de un guitarrista: “Pour monter dans sa grotte/ Cachée sous les toits/ Je dois clouer des notes/ À mes sabots de bois./ Je l’aime à mourir”.

La mujer que susurra al cantar en francés, murmura: “Elle a bâti des ponts/ Entre nous et le ciel”. La canta para sí, para sus recuerdos parisinos, para algún fantasma aún no tan desaparecido o para su soledad acompañada. “La quiero a morir”.

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