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Lo realmente importante: la seguridad de los ciudadanos

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Debo iniciar esta colaboración reconociendo que en alguna ocasión llegué a creerle a López Obrador. Cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, su lema de la “Honestidad Valiente” fue la moneda de cambio a la cual le di valor, lo que me orilló a votar por él en 2006. Sin embargo, cuando empezó a reservar la información, por ejemplo, sobre el costo de los segundos pisos empecé a dudar. 

¿Por qué si el trabajo es honesto y valiente no podemos conocer datos económicos de las magnas obras? La corrupción es el talón de Aquiles no solo de la política, sino mayormente (o reflejado de manera más evidente) en la economía. Aun así, voté por él en 2006.

Hoy, que se ha formalizado la incorporación de la Guardia Nacional al ejército mexicano, debo reconocer que más allá de filias y fobias, el presidente tiene razón. Que, si constitucionalmente no son las formas, también es verdad. 

Que la opinión de quienes dicen que los militares tienen fama de violar los derechos humanos, también pueden tener sus argumentos. Lo que es una realidad, es que el Estado mexicano ha sido rebasado e incompetente para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. 

Todos los estados y municipios que han reclamado ayuda a la federación han suplicado la presencia de los miembros de la milicia, esto porque sus estructuras de seguridad pública han sido insuficientes, además de infiltradas por el crimen organizado y de no tener el equipamiento que les permita enfrentar a los delincuentes de esas células delictivas.

Por ello, aunque no somos afines a los dichos y acciones del ciudadano presidente, le concedemos el beneficio de la duda, por decirlo de alguna manera, sobre la dirección de los militares en las acciones de seguridad pública a través de la Guardia Nacional, tal y como lo reflexionamos en la

colaboración del pasado 14 de agosto. 

Sin embargo, la acción se vuelve irrelevante con la continuidad de la política de “los abrazos, no balazos”. ¿De verdad cree el señor de palacio que, como lo ha dicho en varias ocasiones, que por ser seres humanos los delincuentes hay que poner sus derechos humanos por encima de los derechos de los ciudadanos de bien? Hoy en día hemos visto, a través de la televisión nacional, una serie de humillaciones a elementos del ejército mexicano, que lejos de alegrarnos, nos debe de dar pena que hasta a ellos los intimide la

delincuencia organizada, por mantener la mencionada estrategia.

Asimismo, la necesidad de la seguridad ciudadana es una realidad, que pone en evidencia la esencia de los partidos políticos ante tal situación. Desde que Felipe Calderón declaro la guerra contra el narco, pasando por Peña Nieto y hasta ahora con la de López Obrador, unos y otros, (los partidos) cuando les ha tocado ser oposición, han declarado hasta el cansancio que la militarización de la seguridad pública es un error. Lucran políticamente con la decisión desacreditando al ejército por hechos del pasado.

El PAN y el PRD ahora critican al PRI por aparentemente aliarse con el partido en el poder, para aprobar la iniciativa en cámara de diputados y posteriormente en el senado. Lo mismo hizo López Obrador y sus propagandistas cuando Calderón y Peña Nieto promovían la inminente

militarización. No vale la pena caer en el juego de las presiones, que aparentemente le hicieron al presidente del PRI, Alejandro Moreno, porque son parte del ruido político y mediático que desvía la atención de lo realmente importante: La seguridad de los ciudadanos.

fco_olaya@prodigy.net.mx

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Alberto Francisco Olaya Avila nació en la Cd. de México el 20 de septiembre de 1967. Es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Periodismo a y Comunicación Colectiva de la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragon de la UNAM. Desde 1988 está dedicado a la radiodifusión comercial. Inició trabajando en Organización Radio Centro donde se desempeñó como Auxiliar Administrativo de Ventas, Control de Materiales, Continuista y Productor. Es fundador de radiodifusoras independientes como la XEPOR AM de la zona de la mixteca de Oaxaca inaugurada en 1991 y la XHCHH de Chilpancingo,Guerrero, que inició transmisiones en 1994. También trabajo para la XHZS de Coatzacoalcos, Veracruz de 2003 a 2019 y actualmente es Director General de Grupo Oro Comunicaciones en Puebla.

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