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México aumenta producción de granos y oleaginosas, pero continúa dependiendo del exterior

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Por: Franco R.

La producción de granos básicos, oleaginosas y forrajes van en aumento y para el cierre de este 2022 se prevé un volumen de 39 millones 509 mil 393 toneladas, es decir dos millones 402 mil 952 toneladas más respecto al 2021, informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

Sin embargo, México seguirá dependiendo del exterior en granos y oleaginosas, ya que sólo en maíz amarillo, importará 15.2 millones de toneladas este año.

Ante este escenario el campo mexicano tiene desafíos tanto por el contexto pospandémico como por la inflación.

La Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), resaltaron que México el 50 % de los hogares padece algún tipo de inseguridad alimentaria y su población esta afectada por la triple carga de malnutrición (destruición, carencias en micronutrientes y sobrepeso/obesidad):

  • 15 % niños y niñas menores de 5 años en localidades con menos de 100 mil habitantes padecen desnutrición crónica.
  • 38 % de los niños a nivel nacional de 12 a 24 meses padecen anemia
  • 36% niños y niñas en edad escolar padecen sobrepeso y obesidad.

Con la emergencia sanitaria, los hogares mexicanos se vieron vulnerados y se redujo el acceso a una comida sana, nutritiva y suficiente.

La crisis alimentaria le pega a la población más pobre del planeta, a países que son dependientes de otros, de ahí la importancia de enfrentar la complicación para alcanzar una soberanía alimentaria.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dice que 3.7 por ciento de la población mexicana vive inseguridad alimentaria severa; si se añade la disminución en la cantidad y calidad, la cifra aumenta a 26 por ciento, es decir, 33 millones de personas en promedio.

Este escenario se agudiza por la recesión económica mundial, conflictos armados, devaluación de la moneda, inflación en los precios de los alimentos y la pérdida de ingresos por desempleo, entre otros.

Asimismo afecta la cuestión ecológica: la contaminación del agua y de la tierra; la degradación de suelos; la desertificación, y fenómenos derivados del cambio climático que pueden ir desde sequías a inundaciones extremas, así como complicaciones de salud pública relacionados con la calidad de los alimentos. 

Durante la conferencia magistral que dictó en el 1er Foro Crisis alimentaria, cambio climático y alternativas de sustentabilidad, en la UAM Xochimilco; la doctora Norma Rondero López, secretaria general de la Casa abierta al tiempo, indicó:

“La pandemia de COVID-19 tuvo graves repercusiones sociales, culturales, políticas y económicas a nivel local, regional y global, lo que ha evidenciado terribles carencias, asimetrías y desigualdades en medio de la emergencia climática, justo cuando el mundo, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se prepara para recibir, alrededor del 15 de noviembre, al habitante del mundo número ocho mil millones “y estima que seremos ocho mil 500 millones de personas en 2030 y 10 mil 400 millones en 2080”.

Al finalizar su participación, la doctora Norma Rondero López puntualizó que el desafío “que nos impone como sociedad global es titánico, por lo que la construcción de propuestas que propicien un equilibrio sostenible entre desarrollo económico y social y protección del medio ambiente –en un esfuerzo global que involucra a gobiernos, al sector privado, a la sociedad civil, a autoridades locales y a organizaciones internacionales– nos obliga a las instituciones de educación superior a entablar diálogos amplios y a discutir distintas perspectivas”.

¿Cuáles son los retos?

  • Algunos grupos de la población mexicana más vulnerable a la inseguridad alimentaria son los que habitan en las zonas rurales del país; tienen un menor acceso económico y por tanto adquieren alimentos poco nutritivos; no cuentan con un sistema de salud y servicios de saneamiento ambiental.
  • Los pequeños productores de alimentos tienen dificultades para comercializar sus mercancías, carecen de transporte, almacenamiento, fertilizantes, y una buena orientación para la venta de éstos.
  • La disponibilidad del agua también perturba a los seres humanos, pues no se distribuye de manera equitativa.
  • Recordemos que para la ONU el cambio climático estableció que el acceso a una alimentación adecuada como derecho individual y responsabilidad colectiva. La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 proclamó que «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación”.
  • Elementos básicos para tener Seguridad Alimentaria y Nutricional
  • Disponibilidad de alimentos a nivel local o nacional.
  • Estabilidad, se refiere a tener control en los procesos cíclicos de los cultivos, así como contar con silos y almacenes para contingencias en épocas de déficit alimenticio.
  • Acceso y Control sobre los medios de producción como la tierra, agua, insumos, tecnología, conocimiento y a los alimentos disponibles en el mercado.
  • Consumo y utilización biológica, existencia, inocuidad de los alimentos, dignidad y condiciones higiénicas, así como la distribución equitativa de estos dentro de los hogares.

En este sentido fundamental cada estado tiene la obligación de asegurar que las personas que viven tengan alimentación y no mueran por ello.

Ante este escenario, resulta preeminente la intervención del Estado para asegurar que la población tenga una nutrición correcta y un sano desarrollo, lo cual requiere de políticas públicas alimentarias.

¿Qué se entiende por Seguridad Alimentaria?

Para la ONU, la seguridad alimentaria se entiende como “El acceso físico y económico a alimento suficiente, seguro y nutritivo para satisfacer las necesidades y preferencias alimenticias de toda la población, con el objeto de llevar una vida activa y sana”.

Y cómo podemos lograr una Seguridad Alimentaria:

  • Produciendo productos básicos para la alimentación de la población
  • Fomentar la producción agropecuaria, de acuerdo con las características del clima de cada región
  • Producir nuestro principal alimento “maíz blanco”
  • Elevar la producción nacional a través de mayor productividad y rendimientos en la superficie sembrada actual, a través del uso de semillas mejoradas, manejo de cultivos y riego.
  • Sembrar productos orientados a las necesidades nacionales, considerando en todo momento las características geo climáticas y competitividad cada la región.

Estos son sólo unos puntos, pero falta mucho por hacer.

Según el INEGI durante 2019 se produjeron:

ProductoProducción,
en toneladas
Anuales
Arroz 157,432
Calabaza 651,066
Cebolla 999,487
Chile1,981,389
Frijol 828,113
Jitomate (tomate rojo)2,860,305
Maíz amarillo5,400,839
Maíz blanco25,811,328
Sorgo grano3,671,068
Trigo grano3,735,122

FUENTE: INEGI. Encuesta Nacional Agropecuaria 2019.

Políticas públicas

Por ello resulta importante señalar que es un derecho de todos los mexicanos acceder a una alimentación que satisfaga sus necesidades nutricionales y sociales; derecho humano reconocido en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en virtud del cual el Estado se encuentra obligado a garantizar a todas las personas una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad.

El pasado 26 de abril, las comisiones unidas de Estudios Legislativos Segunda y de Bienestar y Desarrollo Social del Senado de la República aprobaron una iniciativa para crear la Ley General de Alimentación Adecuada, la cual tiene el propósito de reglamentar el derecho humano a la alimentación.

“El objetivo de la Ley es establecer los principios y bases para la promoción, protección, respeto, y garantía en el ejercicio efectivo del derecho a la alimentación adecuada, así como priorizar el derecho a la salud, al medio ambiente, al agua y los derechos de las infancias y su interés superior en las políticas relacionadas con la alimentación adecuada por parte del Estado”. 

 
También busca fomentar la producción, abasto, distribución y consumo de alimentos inocuos, nutritivos y de calidad, para favorecer la protección y el ejercicio del derecho a la alimentación adecuada y fortalecer la autosuficiencia, la soberanía y la seguridad alimentaria y nutricional del país. 


La senadora Ana Lilia Rivera Rivera, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos Segunda, señaló que la lucha por el reconocimiento jurídico del derecho a la alimentación adecuada data desde hace 22 años.  

“Los grupos minoritarios de legisladores comprometidos con la erradicación del hambre, acompañados de diversos sectores de la sociedad, pugnaron por el reconocimiento al derecho humano a la alimentación en la Constitución, lo que se logró en octubre de 2011, después de 11 años de lucha e invisibilidad.  

 
En consecuencia, subrayó, se constituyó el Capítulo Mexicano del Frente Parlamentario Contra el Hambre para América Latina y el Caribe, cuyo objetivo central fue reglamentar el derecho recién reconocido en la Carta Magna. Por ello, dijo, hoy se tiene la oportunidad para hacer historia y concluir un proceso que lleva más de 20 años, concluyó.  

Medidas inmediatas

Los estudios e implementación de las políticas públicas parten de varios enfoques como el económico, social, educativo y hasta ambiental, y se necesita una revisión integral del presupuesto con base en la legislación y las políticas públicas de los programas que se lleven a cabo en el campo mexicano, para garantizar la seguridad alimentaria eficaz y sustentable.

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