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Odisear/8

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Mauricio Carrera

Hace tiempo, cuando Penélope conoció a Odiseo, ambos tenían siete años y vivían en la misma cuadra. Ella era una niña bonita y muy seriecita, él un niño travieso que soñaba con ser pirata, astronauta o explorador de la selva.

A la familia de Penélope le gustaban los tacos de Anticlea.

-Ya llegamos, vecina…

Icario y Peribea, sus padres, y Penélope niña, se sentaban en unos banquitos alrededor del comal. Icario, que era un verdadero tragón, pedía dos de rajas con crema, dos de chorizo con papas, dos de chicharrón en salsa verde. Peribea, que quería perder peso, un tlacoyo de haba y dos de tinga. Penélope, uno de hongos con flor de calabaza.

Odiseo, encargado de los refrescos, los sacaba de una tina con agua y un bloque de hielo. Él hubiera querido estar con sus amigos y jugar el que meta su gol para o a tirar soldados con canicas, pero aceptaba de buena gana ayudar a su madre, para no dejarla sola.

-Un chesco –le pedían.

Odiseo los secaba con un trapo, los destapaba y les daba un oranch, una pecsi, un sidral mundet o una coca.

Cuando Penélope llegaba, ya tenía lista su Chaparrita sabor piña.

-Piña bien friíta pa la niña bonita –le decía, todo sonrisas. Vivillo desde chiquillo.

-Gracias –respondía ella, por bien educada y porque Odiseo le caía bien.

Un día, de esos donde el Oráculo de Delfos y el de la Villa de Guadalupe se manifestaban, Penélope llegó con sus padres y vio a un perro amarrado con un mecatito a una de las asas de la tina con refrescos.

Antes que pedir sus tacos, se acercó a acariciarlo. Era un cachorro apenas.

-¿Y esta preciosidad?

El cachorro le respondió juguetón, dejándose acariciar. También lamió sus manos.

-Le gustaste –dijo Odiseo.

Penélope preguntó si podía desamarrarlo. Odiseo asintió, todo contento y orgullosón. Una vez desamarrado, la niña lo llevó a sus brazos y ahí lo tuvo como si se tratara de un delicado tesoro. El cachorro estaba feliz, regodeado en los mimos que le hacían.

-¿Cómo se llama?

-Argos –respondió Odiseo, justo en el momento de destapar una Chaparrita de piña.

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