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Pasolini es un personaje que abarca muchas cosas, es realmente proteico: Christopher Domínguez Michael

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      • En el marco del centenario del nacimiento de Pasolini, se realizó la mesa 100 años de crítica, cine y literatura, coordinada por Christopher Domínguez Michael, integrante de El Colegio Nacional
      • En la sesión presencial desarrollada la tarde de este miércoles 27 de abril, participaron el editor y traductor Fabrizio Cossalter y José María Espinasa, poeta y ensayista
      • Dudo mucho que podamos encontrar un escritor tan polémico como Pasolini en el contexto de su cultura: José María Espinasa
      • Resulta evidente que su obra se seguirá estudiando, investigando en las universidades, pero no puedo no interrogarme sobre el destino de su obra: Cossalter

Hay muchas maneras de aproximarse a la vida y a la obra de Pier Paolo Pasolini: poeta, narrador, crítico literario, cineasta. En todos esos rubros dejó un legado, de ahí el título de la mesa celebrada la tarde de este miércoles 27 de abril, de forma presencial y transmitida por las redes sociales de la institución: 100 años de crítica, cine y literatura, coordinada por Christopher Domínguez Michael, integrante de El Colegio Nacional.

“Como todos los muchachos que íbamos al cine a fines de los años setenta, para mí Pasolini era un director de cine; en aquel momento no creo haber entendido muy bien de qué iba su cine y ahora que lo volví a ver, me pareció extremadamente revelador y mucho más rico de lo que era en mi recuerdo y, aun cuando no soy un buen espectador de cine, cuando me puse a pensar en la historia de mi relación intelectual resulta que la mirada era un tanto curiosa”, expresó el colegiado.

Durante la sesión, en la que el crítico literario estuvo acompañado por el editor y traductor Fabrizio Cossalter y José María Espinasa, poeta y ensayista, el colegiado evocó una conversación con Alejandro Rossi, a quien en algún momento le hizo comentarios poco favorables a la figura de Pasolini: “Rossi me dijo que me callara la boca, que Pasolini había sido uno de los grandes intelectuales del siglo XX: un erudito en la poesía popular, un articulista consumado y que los guiones de sus películas —las que filmó y las que no filmó— eran verdaderas obras maestras del género, si acaso ese género existe”.

Si bien de aquel encuentro salió “todo regañado”, se convirtió en un aliciente para tratar de acercarse de manera un tanto más profunda a la obra del italiano. Llegado su momento, consiguió los seis tomos de sus obras completas “y me quedé asombrado. Para mí, entrar a esta obra ha sido y es fascinante. Desde luego, es una obra repulsiva a ratos, que llama al desacuerdo permanente y que está diseñada para herir al lector, para pelear. Es un personaje que abarca muchas cosas, es realmente proteico”.

Estudiante de cine en la época del asesinato de Pier Paolo Pasolini (2 de noviembre de 1075), José María Espinasa tuvo su primer contacto con la faceta del cineasta, más allá de que se trate de un escritor proteico, “como lo señaló Christopher”, que llegó a tocar tantos registros de tan buena factura y, además, con tanto afán polémico y voluntad de profundizar: “por ejemplo, la famosa declaración del 68 de que el verdadero pueblo es la policía y no los estudiantes —que yo creo equivocada—; sin embargo, tenía un sentido mucho más allá de lo anecdótico: igual que esa incomodidad que Pasolini provocaba en la iglesia católica, su evidente sesgo religioso en escritos y películas”.

La relación que ha sostenido el poeta y traductor con la obra de Pasolini le llevó a reflexionar sobre la ausencia de la cultura italiana en la vida intelectual mexicana: “tenemos nuestro sesgo afrancesado, tenemos el tono anglosajón, pero raramente tenemos una presencia fuerte de la literatura italiana en México y, sin embargo, por un curioso azar leímos mucho a los narradores italianos, como Pavese o Calvino”.

“Pavese, incluso, en algún momento dijo que el gran narrador italiano de los años 40 era Vittorio de Sica, una frase provocadora, porque se trata de un director de cine, pero si uno ve Milagro en Milán o Ladrón de bicicletas entiende por qué lo dice y tiene una buena parte de razón”, añadió Espinasa.

Desde esa perspectiva, para el poeta, la narrativa escrita italiana se desarrolló en una narrativa filmada por De Sica, Antonioni, Fellini, Rossellini y Visconti, quienes ocuparon los años 50 y 60 de nuestro imaginario cinematográfico.

Por ello, su aproximación a Pasolini empezó por el cine y recorrió un camino inverso: del cine hacia su narrativa, de su narrativa hacia su poesía y de su poesía “pasé a leer con gran interés los textos filológicos y la dimensión que va tomando Pasolini es la de un creador, que pasa no sólo de un género a otro en la literatura, sino también de un lenguaje a otro”.

“Dudo mucho que podamos encontrar un escritor tan polémico como Pasolini en el contexto de su cultura, no lo fue ni Sartre ni Camus en la francesa, y el cine italiano siguió por muchos caminos”, señaló el ensayista.

José María Espinasa lamentó que la presencia en México del italiano no haya sido tan importante como debería, un país al que le haría bien conocerlo a fondo en sus aspectos polémicos, “en sus aspectos subversivos, en sus aspectos narrativos, en sus aspectos experimentales. Esto me llama la atención: el creador incómodo. El término intelectual —no a la francesa, sino a la italiana— encarna plenamente en ese artista”.

Una mirada apocalíptica

Radicado desde hace varios años en México, Fabrizio Cossalter es un editor y traductor que ha buscado difundir la obra de Pier Paolo Pasolini, convencido de que en el cineasta italiano se cristalizó una serie de atributos que han logrado penetrar “e ir más allá de las fronteras y hacer que todavía sea leído y discutido, lo que me parece algo extraordinariamente afortunado”.

“Una figura que sigue generando muchas polémicas: una figura muy poderosa, todavía tan leído y tan conocido al punto de que en esta tarde se nos permite hablar de Pasolini en la Ciudad de México, aunque eso no me impide preguntarme de vez en cuando ¿cuál será el porvenir en la recepción de su obra?”, planteó Cossalter.

“Me preguntó cuánto y cómo será, y si sobrevivirán sus palabras en el imaginario de las generaciones futuras. O sí, a lo mejor, sus palabras se extinguirán como las luciérnagas de su célebre artículo; o si más bien pasaremos, lo que sería lo peor, a hablar de Pasolini del ámbito candente de la vida al dominio frío de la entomología, me refiero naturalmente a ese salto de paradigma que en la literatura italiana y evidentemente más universal tuvo lugar en el desenlace del siglo XX”, abundó el traductor italiano avecindado en México.

Para el editor, Pasolini nos ofrece una posibilidad inmejorable para reflexionar sobre las mismas temáticas de las que hemos discutido desde hace varias décadas. Lo seguimos haciendo porque es muy importante ese discurso, sobre todo por la presencia de ciertos matices apocalípticos en su obra: “es evidente que su obra se seguirá estudiando, investigando en las universidades, pero no puedo no interrogarme sobre el destino de la obra de Pasolini”.

“A veces me pregunto cuánto se puede penetrar en esa visión del mundo, tan profética y tan necesaria; cuánto es compatible y cuánto puede tener un lugar hoy en día esta forma de crítica de la cultura. Lo que encontramos en Pasolini es una visión en donde no hay separaciones entre el crítico literario, el crítico de la cultura, el escritor y el poeta”.

En su ponencia, Cossalter aseguró que Pasolini es uno de los escritores italianos que más y mejor reflexionaron acerca de la modernización o “del apodado milagro económico”, con algunos episodios desgarradores acerca del destino de una civilización milenaria, como la civilización campesina en Italia.

“Aparte del cumplimiento tétrico de varias de sus profecías o verdades incontestables, deberíamos de plantearnos cuál es el valor de uso o cómo utilizar a Pasolini, más allá de los estudios académicos o de su importancia en el marco de la literatura italiana y europea, para no convertir algunos de sus fragmentos de sus palabras en carne para las redes sociales, en comentarios que se desvirtúan completamente”, propuso el editor.

La mesa 100 años de crítica, cine y literatura, coordinada por Christopher Domínguez Michael, integrante de El Colegio Nacional, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.

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