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Asesinato o daño colateral

Las balas de los militares cesaron, los vehículos, lentamente se detuvieron, los soldados bajaron de las unidades, muy despacio y con las armas en posición de tiro, se acercaron hacia la camioneta de modelo reciente en la cual yacían 11 sicarios abatidos, una voz alerta al grupo “hay uno vivo” grita y en la negritud de la noche se escucha una voz ¡mátalo, mátalo al….!!! Se oye la detonación y el parte final es de 12 sicarios muertos.

El 03 de julio en la ciudad de Laredo, del lado mexicano, siendo las tres de la mañana se suscita un enfrentamiento entre un grupo de delincuentes y elementos de a SEDENA, que da como resultado la muerte de dos soldados, en un enfrentamiento preliminar, y se inicia una persecución, para detener a los delincuentes, que huyen, pero, con la persecución militar a fuego abierto detrás de ellos, en un paraje la camioneta de los sicarios se detiene y hay cese al fuego.

Lo anterior no es una crónica policíaca, sino el contexto de lo que pasa en una de los estados más violentos del país, Tamaulipas, donde operan varios grupos delincuenciales en pugna por el dominio del territorio, para las actividades ilícitas como trasiego de droga a Estados Unidos, la distribución de droga en la plaza, el secuestro, extorsión, trata de personas, asesinatos, entre otros delitos.

Por su parte, las fuerzas militares, en ese estado realizan constantes operativos para reducir el elevado índice de violencia que, junto con las autoridades del Estado, han logrado bajar la incidencia delictiva, pero, en ocasiones, como la suscitada el 03 de julio rebasan el control logrado para y enfrentar la violencia de los grupos delictivos contra el Estado de Derecho y las fuerzas armadas.

Esto último sale a relucir debido a que, los sicarios abatidos, fueron identificados por la fiscalía del Estado de Tamaulipas como pertenecientes al brazo armado denominado, Tropa del Infierno, sicarios al servicio del Cartel del Noreste mismo que, a últimas fechas han atacado a la policía estatal y a elementos de las fuerzas federales.

El caso se vuelve extraordinario porque este evento, dentro de la guerra contra el crimen, llega a las pantallas de televisión y a las redes sociales dando cuenta que, dentro de los abatidos, iban tres personas, jóvenes secuestrados por este grupo criminal que los llevaban en la batea del vehículo perseguido y que al fuego cruzado, lamentablemente mueren, ante las ráfagas de los militares, entre el grupo de matones.

La opinión pública se vuelca en contra de los elementos, porque califica de extrema violencia el uso de la fuerza letal del ejército en contra del grupo de sicarios que, en ese momento, nadie sabía de la presencia de los jóvenes secuestrados. 

Varias ciudades de Tamaulipas, llegando la noche, se vuelven ciudades hostiles donde la cualquier movilidad de persona y circulación de vehículos se vuelve sospechosa, se agrava la situación cuando se encuentran unidades militares contra grupos de delincuentes que es ahí donde se inician las trifulcas, es decir, se reivindica la guerra entre fuerzas militares contra criminales, obviamente, con los daños colaterales, eso que están siempre latentes cuando el estado trata de imponer a favor de la seguridad pública.

El hecho es lamentable, ningún joven estudiante y productivo debe morir, la patria pierde en esos jóvenes fallecidos la esperanza de cambio para un México mejor, sin embargo, los tamaulipecos y los mexicanos, sabemos que en las ciudades fronterizas la cosa es excepcionalmente peligrosa en cualquier situación y, este resultado del enfrentamiento entre militares y sicarios, cobra la vida de los jóvenes y llama la atención nacional para que, desde donde se realizan las políticas públicas para atacar el crimen organizado sean más severas.

Nadie pensó que, en esa camioneta acribillada por los soldados, iban personas inocentes secuestradas que fallecieron en un acto de guerra, donde los militares abaten a sicarios en un enfrentamiento con armas de grueso, donde las víctimas podrían haber sido los militares, no se sabe. 

La crítica y las arengas al operativo militar es contra el uso de la fuerza letal y el protocolo de alto al fuego, dentro de un ambiente hostil de adrenalina, nerviosismo y hasta temor de los soldados cuando tienen que ir tras el objetivo para someter a los criminales que, dicho sea de paso y según el reporte del parte del operativo, los sicarios portaban armas de grueso calibre que utilizaron contra los elementos de la SEDENA.

En este enfrentamiento quedan manifiestos varios puntos del Protocolo de Actuación para el Uso de la fuerza por parte de los integrantes de Servicio de Protección Federal, no hay casos de excepción ni abuso militar, el protocolo indica grabaciones, reporte y dar parte al ministerio público, para deslindar responsabilidades, cosa que se acredita y, en el mando de los soldados, hay jerarquía militar y si el exabrupto de ordenar  el disparo letal al último sobreviviente de los, hasta ese momento, sicarios recae en el jefe de ese operativo, con la salvedad que hasta ese momento no se sabía que había víctimas de ese grupo criminal abatido y la vida de los soldados estaba en riesgo.

La justicia deberá hacerse, reivindicar a las víctimas inocentes, investigar la actuación de los militares, en este caso que, se logra abatir a 9 sicarios y la responsabilidad que sobrevenga el haber ordenado el disparo final que dio muerte a una víctima dentro de la batalla entre el crimen y el orden.

Por consiguiente

Creo que el juicio social debe ser justo contra los soldados que también arriesgan la vida en operativos de guerra, donde el uso de la fuerza letal está considerada, de la misma forma que, cuando cae un soldado, en cumplimiento de su deber, los mexicanos les debemos guardar respeto, el mismo que les ofrecemos cuando salvan vidas en terremotos, huracanes, sismos, inundaciones, pandemias y reyertas como la del funesto tres de julio, en que murieron tres jóvenes víctimas de secuestro, seguro que si hubieran sabido que iban en la camioneta el protocolo hubiera sido otro. 

Puente sumergido

Cómo que el proceso electoral del 2020-2021, se encuentra muy acelerado ¿no?

fl.carranco@gmail.com

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