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Cambio de trastos…

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No sé mucho sobre tauromaquia, lo suficiente para calificar tal «arte» como un espectáculo de crueldad inaudita en este siglo que todavía concentra a millares de cobardetes, incapaces de enfrentar ellos mismos a un burel, para ver cómo destazan al pobre animal que entró drogado, desorientado y enfermo.

Cuando uno de los ballerines le entrega los aditamentos a un colega, para que ejecute al animal al que habrá de introducirle una espada que lo destrozará por dentro, lo hará sangrar hasta vomitar sangre, a ese acgtoi le llaman «ceder los trastos».

Hay de espectáculos a espectáculos. A unos nos escandaliza y nos indigna pero a otros les agrada, lo gozan. Es el caso de los toros, los gallos y la charrería con sus piales y manganas.

Abiertamente nunca antes tuvimos un mandatario que disfrutara tanto la sangre humana. Con Felipe Calderón disfrazado de Cabo Chiricuto, presenciamos toda la alegría de quien seguro por su chaparrez, se sintió Napoleón el Grande, y declaró una guerra tonta, sin plan previo contra ejércitos organizados que tenían mejor armamento que nuestras Fuerzas Armadas.

Encontró que la expresión «daños colaterales» era casi musical y michoacano al fin, pensó en los dulces vaivenes de las, pirecuas. Y desató un infierno que no sólo subió de tono, dispersó a las bandas y propició el nacimiento de muchas más. a las que nunca tocó en sus tesoros monetarios, como tampoco lo hizo Peña Nieto, otro adorador de losm daños colaterales.

Con López Obrador el panorama es ominoso. Perdón para todos, abrazos no balazos y desde luego no tocara los fondos narcos ni con el pétalo de una hoja del SAT… o de Hacienda.

En el genial dibujo extraido de Feisbook, vemos como sigue el tema: don Peje recibe los trastos de manos de Chiricuto. Y para que a nadie le quede duda, anuncia que la Guardia Nacional, el Ejército de ocupación que tendrá facultades especiales frente a los civiles, será comandado por militares.

Un Estado Mayor conformado por ex integrantes del Estado Mayor Presidencial. La ley dice otra cosa pero bueno, soltó el tigre y una mancha más en el animalito a nadie debe extrañar. Palabra de hombre, palabra de político comprometido y palabra de honradez valiente.

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Periodista antediluviano, corresponsal en el exterior y reportero en méxico.

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