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Cómo reportear la investigación científica con animales de manera justa y transparente

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  • POR: CELIA FORD

Casi todo lo que sabemos sobre biología lo hemos aprendido al observar a los animales como sistemas biológicos. Los mantenemos en jaulas, estudiamos su comportamiento y, en muchos casos, analizamos sus tejidos después de su muerte. Pero la investigación con animales es un tema tenso dentro de la comunidad científica y en la esfera pública. Aquellos que apoyan la investigación con animales para solucionar problemas que afectan la salud, tanto de humanos como de animales, tienen una variedad de creencias complicadas y a menudo fuertes. Quienes la apoyan pueden discrepar entre ellos sobre cuánta y qué tipo de investigación con animales se debe permitir —es decir, qué cantidad de supervisión, regulación y restricción debe estar involucrada, así como qué animales, experimentos y procedimientos son apropiados para responder ciertas preguntas—. Muchas de las personas que apoyan la investigación con animales pueden tener escrúpulos morales hasta cierto punto.

En el extremo opuesto del espectro, algunas personas y organizaciones se oponen fundamentalmente a la investigación con animales, por cualquier motivo y bajo cualquier circunstancia. Históricamente, estas organizaciones han provocado daños directos, así como graves amenazas de daño, contra las personas que realizan investigaciones con animales. “Los científicos que trabajan con animales tienen un blanco de tiro en sus espaldas”, dice el editor de la revista Science, David Grimm, quien a menudo cubre la investigación con animales.

Estas amenazas muy reales, han creado un entorno en el que muchos investigadores que trabajan con animales se muestran renuentes a compartir públicamente los detalles de su trabajo. Esto no solo dificulta que los periodistas cubran historias que involucran la investigación con animales, sino que también asegura que los puntos de vista extremos estén sobrerrepresentados en los medios y en el discurso público. En conjunto, la situación priva al público de tener oportunidades para comprender los matices de la investigación biomédica y contextualizar la ciencia que afecta sus propias vidas.

Reportear sobre este tema espinoso requiere rigor periodístico y compasión, así como sensibilidad hacia las fuentes y énfasis en los objetivos más amplios detrás de la investigación. Pero este esfuerzo extra valdrá la pena cuando logres que tus historias sobre la investigación con animales sean más matizadas y atractivas.

Reconociendo una historia complicada

Casi todos los avances en biomedicina son producto de la investigación con animales. Sin las pruebas en animales, incluidos los primates no humanos, no tendríamos tratamientos de estimulación cerebral profunda para la enfermedad de Parkinson, ni vacunas contra la COVID-19. Pero la investigación que tiene como objetivo mejorar la salud humana a veces implica dañar o matar animales.

En Estados Unidos, el gobierno federal comenzó a regular el bienestar animal en la década de 1960  —milenios después de que se documentaron las pruebas en animales por primera vez—. En 1966, el Congreso de E.U. aprobó la Laboratory Animal Welfare Act [Ley de Bienestar de los Animales de Laboratorio], la primera ley federal del país que regula la investigación con animales al establecer requisitos para el cuidado veterinario y las condiciones de vida de ciertos animales de laboratorio. La ley nombra a los perros, gatos, primates no humanos, conejillos de indias, hámsteres y conejos, pero excluye a las ratas, los ratones y pájaros, que abarcan el 95% de los animales no humanos usados en la investigación científica. El Servicio de Salud Pública (PHS, por sus siglas en inglés), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) y la Asociación para la Evaluación y Acreditación del Cuidado de Animales de Laboratorio (AAALAC, por sus siglas en inglés), así como los organismos autorreguladores específicos de cada instituto de investigación, cubren los protocolos de uso, crianza y experimentación con animales.

A pesar de las estrictas regulaciones que rigen el manejo de los animales utilizados en la investigación científica, algunas organizaciones como People for the Ethical Treatment of Animals (PETA, por sus siglas en inglés), White Coat Waste y Animal Justice Project, continúan oponiéndose a la investigación con animales como un todo.

Es importante que los investigadores sean francos y transparentes sobre temas delicados como la eutanasia, dicen, porque la verdad casi siempre es menos sensacionalista que los mensajes que dan los grupos en contra de la investigación con animales.

Las campañas en contra de la investigación científica con animales han tomado muchas formas. Mientras que algunas organizaciones centran sus esfuerzos en la divulgación, la intervención gubernamental y el cuidado directo de los animales, otras trafican con desinformación y, a veces, incluso con vandalismo, acoso o violencia. Muchos de estos grupos a menudo son los que dominan la narrativa pública a pesar de que frecuentemente promueven afirmaciones falsas y no probadas. PETA ha equiparado la investigación con animales con problemas como la trata de personas y la violación sexual y algunos grupos, como White Coat Waste, afirman que la investigación con animales financiada por el gobierno es un desperdicio del dinero de los contribuyentes. En uno de varios ataques similares a finales de la década de los 2000s, un grupo de extremistas de los derechos de los animales atacaron a investigadores que trabajan con animales en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), protestando frente a sus casas, enviando amenazas de muerte e incendiando el automóvil del neurobiólogo David Jentsch, cuya investigación sobre adicción a las drogas en UCLA involucraba a monos vervet. (Los actos de violencia en nombre de los derechos de los animales son relativamente poco comunes y otros grupos abogan por los derechos de los animales de forma más mesurada. Por ejemplo, la Humane Society of the United States, la organización de derechos humanos más grande de los Estados Unidos, dirige la mayor parte de sus esfuerzos a la acción política y el cuidado directo de los animales).

Debido en parte a los enfoques poco éticos que han adoptado algunos grupos activistas, los investigadores y las instituciones dedicadas a la investigación con animales tienden a ser cautelosos a la hora de hablar públicamente sobre su trabajo. “Hay personas que no quieren hablar en absoluto sobre su ciencia”, dice Michele Basso, directora del Centro Nacional de Investigación de Primates de Washington en Seattle. “Lo ocultan, francamente, porque tienen miedo”.

Esto crea un círculo vicioso: muchos investigadores que trabajan con animales tienen miedo de hablar abiertamente sobre su investigación, en parte porque creen que el público no va a entender; pero nadie entenderá hasta que hablen abiertamente. “Es comprensible que el público sienta que las instituciones ocultan algo”, dice Amanda Dettmer, editora sénior de Speaking of Research, una organización de defensa de la investigación con animales. Pero, dice, “también es comprensible que las instituciones de investigación sean una vez mordidas, dos veces tímidas”.

Las organizaciones de defensa de la investigación como Americans for Medical Progress (AMP, por sus siglas en inglés) y Understanding Animal Research alientan a los científicos a ser proactivamente transparentes sobre su trabajo y a empujar contra la desinformación. Jim Newman, director de comunicaciones de AMP, explica: “Si haces este arduo trabajo para educar al público, entonces, incluso en tiempos difíciles, será más fácil para ellos entender lo que haces y por qué”. Después de ser atacado, Jentsch de UCLA se convirtió en un defensor vocal de la investigación y se dio cuenta de que “ser abierto era el antídoto contra el acoso que estaba recibiendo”.

Los funcionarios de información pública con los que hablé, también le enfatizan a los investigadores que ser sinceros y presentar información sobre la investigación con animales de una manera neutral y precisa es de interés para todos. Es importante que los investigadores sean francos y transparentes sobre temas delicados como la eutanasia, dicen, porque la verdad casi siempre es menos sensacionalista que los mensajes que dan los grupos en contra de la investigación con animales.

Genera confianza y fomenta la apertura

A pesar de dichos avances en pro de la transparencia, muchos investigadores todavía desconfían de los reporteros. E incluso cuando investigadores individuales están dispuestos a hablar, las instituciones pueden poner barreras entre los ellos y los medios. Mientras visitaba el Centro de Investigación de los Lácteos de la Universidad de Reading, en Berkshire, Richard Sprenger, un productor de video de The Guardian, captó a un investigador evadiendo la verdad ante la cámara. Cuando Sprenger pidió ver vacas con fístulas, las cuales tienen agujeros permanentes en el vientre para permitir el acceso al contenido de su estómago, el investigador redirigió la conversación y dijo que usar fístulas “no era relevante para lo que hacemos hoy”. Momentos después, pasaron a un lado de varias vacas con fístulas. Más adelante durante la entrevista, Sprenger se enteró de que un superior del departamento le había ordenado al investigador que mantuviera a los animales en secreto, contradiciendo lo que le dijo el funcionario relaciones públicas en las conversaciones iniciales sobre la planificación de la visita.

Cuando la reportera de Mother Jones, Jackie Mogensen, contactó a los investigadores que trabajan con monos para una historia sobre la escasez de macacos en Estados Unidos, “la respuesta más común que obtuve de las personas fue que no hubo respuesta”, recuerda. Ten en cuenta que es probable que te encuentres con algo de resistencia e intenta construir confianza con tus fuentes potenciales, para ayudarles a sentirse cómodas a la hora de compartir. (En contraste con muchos científicos e instituciones, que a menudo son herméticos acerca de la investigación con animales que se lleva a cabo en sus campus, las organizaciones que se oponen a la investigación con animales, como PETA, están ansiosas por hablar con los reporteros. “Los grupos para el bienestar animal hablarán contigo sin parar”, dice Meredith Wadman, reportera sénior de la revista Science.)

Si vas a citar a grupos que se oponen, explícale a tus fuentes que las afirmaciones que estás incluyendo están respaldadas por tu reporteo, para darles la oportunidad de responder a las críticas.

Proporcionar tanto contexto como sea posible en tu correo electrónico de presentación ayuda. Si estás reporteando sobre ética o un problema de bienestar específico, Mogensen recomienda asegurarles a tus fuentes que estás comprometido con reportear de manera justa, sin tomar bandos. Si tienes un trasfondo científico, especialmente de investigación con animales, Grimm, quien tiene un doctorado en genética, sugiere empezar con eso. “La gente está más dispuesta a confiar en mí porque sienten que me voy a tomar su investigación en serio”, dice.

Definir tus preguntas puede tranquilizar a tus fuentes y asegurarles que no estás planeando una emboscada, dice Dettmer. Aunque no deberías compartir el borrador no publicado de tu historia, pueden revisar juntos sus afirmaciones y el contexto en el que aparecen durante el proceso de verificación de hechos, o fact-checkingSi vas a citar a grupos que se oponen, explícale a tus fuentes que las afirmaciones que estás incluyendo están respaldadas por tu reporteo, para darles la oportunidad de responder a las críticas.

Si bien la mayoría de los científicos bien establecidos entienden el riesgo de una reacción negativa que conlleva la prensa, es posible que los investigadores que están comenzando sus carreras no lo sepan, advierte la escritora freelance Elizabeth Preston. “A menudo estoy más consciente de que puede haber una reacción negativa de los lectores que ellos mismos”, dice ella.

Para asegurarte de no agarrar a nadie desprevenido, Grimm aconseja ser franco desde un inicio, explicándole a tus fuentes que van a hablar on the record, que su nombre aparecerá publicado y que discutirás su investigación, después dales espacio para expresar cualquier inquietud que tengan.

Si tus fuentes aún se muestran dudosas, Wadman sugiere ofrecerles hablar off the record. Después de hablar, puedes señalarles alguna cosa que se sienta especialmente apta para la historia y pedirles permiso específico para citarles en eso. Incluso si se niegan, dice: “Estás construyendo una relación de confianza que puede conducir a una comunicación más abierta en el futuro”. Una vez que generes confianza, es probable que te encuentres con que los científicos generalmente están felices de hablar sobre su ciencia y su potencial impacto, dice Wadman, incluso cuando inicialmente estaban dudosos de hablar.

Es posible que algunas personas nunca se sientan cómodas al ser entrevistadas, y está bien, dice Wendy Jarrett, directora ejecutiva de Understanding Animal Research, una organización sin fines de lucro que aboga por la investigación en Reino Unido. “Nunca deberías obligar a nadie a hacer ningún tipo de comunicación que no quieran hacer”. Dicho eso, si tu historia habla sobre una violación legal o ética, tienes la obligación periodística de reportar la verdad, incluso si los investigadores involucrados se niegan a dar entrevistas.

Recuérdale a tus lectores el panorama más amplio

Al escribir sobre investigación científica con animales, siempre es importante que los lectores sepan el porqué se está haciendo la investigación. Los reporteros nunca deben discutir avances traslacionales, como las vacunas de ARNm o la terapia génica, sin resaltar la ciencia impulsada por la investigación con animales que informó dichos avances, aconseja Cindy Buckmaster, asesora científica de la compañía de genotipado Transnetyx y locutora del podcast de investigación con animales GetReal! De lo contrario, dice, “le permitimos a las personas vivir en un mundo de fantasía donde estas cosas caen del cielo y pueden pretender que los animales no estuvieron involucrados”.

Muchos grupos que se oponen a la investigación con animales promueven la idea errónea de que las pruebas con animales son innecesarias para el avance de la biomedicina.

En tu historia, sé claro acerca de por qué se considera que dicha investigación es importante. Muchos grupos que se oponen a la investigación con animales promueven la idea errónea de que las pruebas con animales son innecesarias para el avance de la biomedicina y que las simulaciones por computadora, los cultivos celulares y las pruebas en humanos son suficientes. Prepárate para explicarle a tus lectores porqué este no es el caso, dice Buckmaster. Dependiendo del alcance de tu historia, Mogensen recomienda preguntar qué alternativas a la experimentación con animales existen, si es que las hay, para un grupo de investigación en particular y por qué no se están usando. Pregunta cómo es que el uso de animales de laboratorio le permitirá, de manera única, a los investigadores responder a sus preguntas de investigación y cuáles son las limitaciones de su enfoque.

Si estás reporteando sobre una acusación específica de violaciones del bienestar animal, tu conversación debe ser más directa. Si un grupo de derechos de los animales te trae una historia sobre un centro de investigación que trabaja con animales, pregúntale al centro su versión de la historia, dice Jarrett. “Los buenos periodistas se toman el tiempo de saber si las acusaciones se sostienen”. También debes intentar obtener información de las agencias reguladores que supervisan la investigación con animales, como la USDA o el Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales (IACUC, por sus siglas en inglés) del centro de investigación —ellos pueden confirmar si las acusaciones fueron infundadas o justifican una investigación—.

Los reportes públicos de inspección de la USDA son una buena fuente para investigar violaciones al bienestar de los animales. Ya que los reportes son independientes, tanto del lado de los derechos animales como del de la defensa de la investigación, dice Wadman: “no hay una agenda ahí”. Si surgen citaciones de la USDA, la directora ejecutiva de AMP, Paula Clifford, sugiere preguntar cuáles cambios ha hecho la institución desde entonces y qué pasos están siguiendo para cumplir con los estándares del bienestar de los animales de ahora en adelante. Más allá de los reportes de inspección de la USDA, las instituciones de investigación a menudo tienen sus propios comités de supervisión y programas de acreditación que llevan a cabo inspecciones internas periódicas.

No tengas miedo de hacer preguntas difíciles

Para las historias que se concentran principalmente en el producto que resulta de la investigación con animales, como una vacuna, no necesitarás profundizar en los detalles específicos de cada cosa. Pero cuando tu historia se enfoca en la investigación con animales misma, como el artículo de Grimm de 2018, publicado en la revista Science, sobre la batalla de relaciones públicas entre investigadores que trabajan con animales y activistas en contra de la investigación con animales, es probable que tengas que hacer preguntas sobre las razones detrás de lastimar o matar animales; cómo se hace o cómo se siente tener esa responsabilidad.

Puede ser difícil aventurarse hacia un territorio tan pesado, pero para algunas historias sobre la ética en la investigación lo vale. “Matar es una palabra difícil de usar para las personas”, dice Jentsch. “Pero es algo en lo que las personas están realmente concentradas, porque lo que escuchan de los activistas de los derechos de los animales es ‘matar, matar, matar’. Es una pregunta importante: ¿cómo es y por qué lo haces?”.

Muchos investigadores que trabajan con animales batallan con las implicaciones morales de su trabajo y se sienten conflictuados sobre su uso de animales, a pesar de que crean que el valor potencial de su investigación justifica el costo y sepan que hay pocas alternativas.

Los periodistas le deben a sus lectores describir la investigación con animales con tanto detalle como sea relevante, así como comunicarles qué cosas están involucradas y porqué se hace, concuerda Grimm. “No podemos pasar por alto el hecho de que a veces este tipo de investigación es desagradable”. Durante estas conversaciones, mantén una mente abierta y anticipa las preguntas y preocupaciones de tus lectores. Por ejemplo, podrías preguntarle a un científico porqué están utilizando un método invasivo por encima de uno menos invasivo, o porqué un experimento requiere la muerte de un animal.

También es importante crear un espacio para que los investigadores puedan ser auténticos sobre su experiencia emocional, recomienda Sprenger. Hacerlo les da a tus lectores una imagen más completa y matizada de los humanos que están detrás de la ciencia. “Es fácil empatizar con alguien cuando te dan un sentido de la humanidad que hay detrás del velo científico”.

Muchos investigadores que trabajan con animales batallan con las implicaciones morales de su trabajo y se sienten conflictuados sobre su uso de animales, a pesar de que crean que el valor potencial de su investigación justifica el costo y sepan que hay pocas alternativas. Buckmaster dice que después de 25 años, navegar estas emociones no se ha vuelto más fácil. Basso hace eco de la misma idea. “No conozco a ningún científico al que no le moleste”, dice. “El día que me deje de molestar es el día que renuncio”.

Para minimizar la tensión durante las entrevistas, dice Sprenger, puede ayudar clarificar algunos asuntos por adelantado. Si estás planeando visitar en persona una institución donde se trabaja con animales, por ejemplo, puedes negociar los límites previamente, ya sea con investigadores o con los funcionarios de información pública de la institución. Si es posible, puede ayudar incluir al investigador y al funcionario de información pública en las conversaciones iniciales —pueden surgir fallas en la comunicación cuando los límites discutidos con los funcionarios de prensa no son comunicados efectivamente al entrevistado—. Pregunta si hay áreas que estarán fuera de los límites para periodistas (y por qué) y si hay ciertos temas sobre los cuales se sienten incómodos hablando.

Evalúa las afirmaciones cuidadosamente

Aunque en general los científicos están abrumadoramente de acuerdo en que algunas investigaciones con animales son necesarias para el progreso de la medicina, sigue habiendo un debate dentro de la comunidad científica sobre la ética de la investigación con animales. Y en cualquier caso, ponderar afirmaciones específicas y obtener la verdad puede ser difícil. Mientras reporteaba una historia para la revista Science sobre las violaciones al bienestar de los animales en las instalaciones del centro de investigación con perros beagle de Envigo, Wadman le solicitó a su publicista proveer ejemplos que apoyaran su afirmación de que su investigación con perros beagle era integral para el desarrollo de marcapasos, así como para la investigación sobre la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple. Les pidió que la dirigieran a artículos científicos que respaldaran estas declaraciones —y no pudieron—. “Solo estaban soplando humo”, dice. “Es importante revisar este tipo de afirmaciones, porque hay personas que inflarán el valor de cierto tipo de investigación”.

Para evitar tanto endulzar como catastrofizar al escribir tu historia, permanece neutral en tu elección de palabras.

Cuando estés reporteando un estudio que involucre pruebas con animales, hablar con el equipo de investigación suele ser suficiente para ayudarte a discernir si hay una historia que vale la pena perseguir.* Pero si eres contactado por un grupo en contra de la investigación con animales, ¿cómo decides si hay una historia ahí y cómo investigas la acusación? Si tu historia trata sobre una controversia alrededor del bienestar de los animales, deberías buscar hablar con una variedad de fuentes con perspectivas relevantes y reportar la verdad tan objetivamente como sea posible. Los sesgos, advierte Grimm, suceden cuando los periodistas son “alimentados con una historia y no hacen su tarea de contactar al otro lado”.

Para evitar tanto endulzar como catastrofizar al escribir tu historia, permanece neutral en tu elección de palabras. Evita términos acalorados utilizados por los activistas de los derechos animales (como asesinato) y eufemismos utilizados por los investigadores (tales como sacrificar). Clifford sugiere usar términos que “las personas podrían escuchar en la oficina del veterinario”, como practicar una eutanasia o cirujano (en vez de vivisector).

Dependiendo de la historia, puede o no ser apropiado entrar en detalle sobre cómo se llevó a cabo un estudio; una historia breve de un solo estudio, por ejemplo, puede no requerir una descripción detallada de los métodos, ya sea que haya habido animales involucrados o no. Pero Wadman señala que cuando esos detalles son importantes para la historia y les sirven a los lectores, es importante no pasarlos por alto a pesar de que puedan ser incómodos. Como dice Mogensen: “La incomodidad es parte de la historia”.

Al hablar con una variedad de fuentes, evaluar críticamente las afirmaciones y sintetizar lo que aprendas, puedes contar una historia compleja de investigación científica con animales, con precisión y tacto. No siempre habrá respuestas claras y concretas. “Sigue tus instintos como un ser humano compasivo”, dice Mogensen.

* Aclaración 18/10/22: Debido a un error editorial, una versión anterior de este artículo contenía una frase truncada que no dejaba claro que la pregunta en cuestión se refería a la decisión de un reportero sobre si vale la pena perseguir una historia.

Celia Ford Cortesía de Celia Ford

Celia Ford es candidata de doctorado de sexto año en el Instituto de Neurociencia Helen Wills de la Universidad de California, Berkeley, donde estudia cómo nuestros cerebros le dan sentido al mundo y cómo actualizamos nuestras expectativas cuando el mundo cambia. Celia, una becaria de TON apoyada por el Burroughs Wellcome Fund, escribe para Berkeley Science Review y hace podcasts con NeuroCinema. En una vida pasada, fue DJ de rock alternativo en 95.5 WBRU FM. En un universo paralelo, es instructora de pole dance, bajista y devota madre gatuna. Puedes seguirla en Twitter como @cogcelia.

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