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Contra el nepotismo…

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Juan José Bremer Martino.

Este documento con el que respaldamos el comentario, me trajo a la memoria un lejano episodio que ratifica la sabiduría del refranero popular: no hay nada nuevo bajo el sol.

Cumplía el encargo de director adjunto de Publicaciones y Bibliotecas, al lado de don Miguel López Azuara en la antigua Subsecretaría de Cultura a cargo de Juan José Bremer Martino, cuando a mis manos llegó un famoso memo expedido, yo opinaría que expelido por la oficina del presidente Miguel de la Madrid.

Advertía de la integración de un cuerpo policiaco expreso para la detención de quienes se ostentaran familiares de la Casa Real en turno, para pretender negocios sin especificar si legales o cochinos.

Personalmente me desagradó el documento porque estuve cerca de un familiar del mandatario, que se deshizo en favores al candidato priísta, pero nunca consideró el odio cerval que el colimote sentía por el apellido paterno y de paso, por el materno: Hurtado.

Todo odio, es claro, tiene atrás una historia. Lo que se acepta como leyenda urbana en el minúsculo estado, es que el padre de don Miguel, abogado, litigó muchos años hasta que se dió cuenta que el verdadero dinero no estaba en la defensa de los agiotistas sino en el agio. Y cambió de rubro con éxito instantáneo.

Entre sus clientes había un sujeto empistolado, siempre con traje negro, chaquetilla corta y pantalón ceñido en la pernera. Le decían, obvio, el charro negro. Y aunque de aspecto temible no se le sabían historias que lo hicieran ciertamente peligroso.

Hizo negocios con el progenitor del ex presidente que en la primera oportunidad, se apropió de la casa familiar del charro, quien ante un bache financiero no pudo cumplir. Rogó, suplicó, pidió nuevos plazos. Todo fue inútil.

Un domingo temprano, preparada la familia para asistir a la acostumbrada misa, sonó el aldabón de la puerta principal. Acudió el dueño de casa que abrió el portón y se topó, cara a cara, con su deudor.

Platican que sin mediar palabras, el charro descargó su arma. ¿Qué pasó después? Nadie lo dice o de plano no lo saben, pero la viuda y sus hijos entraron en una situación económicamente mala. El agio, entre la sociedad ramplona en Colima y de hecho en toda la República, era visto con muy malos ojos.

Curioso, porque las familias de pro, junto con la renta de viviendas, lo practicaban aunque muy a escondidas.

La familia tuvo que salir del estado, se instaló en el DF donde sobrevivían con una pensión para estudiantes. De la familia por ambos lado ni un desgraciado lazo de ayuda.

Entre los parientes de De la Madrid destacaba el arquitecto Daniel—creo su primer nombre— Dueñas de la Madrid. Hombre sin arañas en la barriga, tenía buena relación con don Miguel, así que cuando lo destaparon para La Grande, no dudó en sumarse a la campaña.

Propietario de camionetas Van acondicionadas como oficinas rodantes, no dudó en ponerlas al servicio de su familiar, al que también ofreció el uso de una avioneta de su propiedad. Incluso en algunas etapas de la gira proselitista decidió tomar parte.

Dueñas de la Madrid era constructor especializado en clínicas médicas y laboraba con el IMSS y con gobiernos estatales y municipales. Tenía un negocio acreditado y prestigioso.

Pero llegó a Los Pinos su pariente que sin recordar los favores recibidos, sin compensación a cambio y sin reclamo de privilegios, automáticamente lo expulsó de toda negociación con el gobierno.

Todo, en nombre de la Renovación Moral que nunca apareció, antes bien, prevaleció la segunda parte de su lema: Simplificación Administrativa, que los burócratas transformaron en permiso para las mordidas que acortan trámites.

Como la historia mexicana es copia de episodios anteriores, nunca nada novedoso principalmente en el ámbito político, hoy circula en el sector público en todo el país, este memo igualmente expelido en oficinas presidenciales, que reproduce en esencia la Renovación Moral, hoy convertida simplonamente en Honradez Valiente.

Sabemos que el gobierno se está aplicando en dos vertientes, constitucional y partidaria, en la que la familia en pleno, de YSQ, tiene responsabilidades de primer orden.

Considerando el resultado de la anterior racha “moral” debemos prepararnos para el asalto al erario. Por lo pronto y para que no haya dudas, irregularmente se han adjudicado directamente, tres de cada cuatro obras federales y estatales.

Y no se pongan histéricos, es información oficial.
carlos_ferreyra_carrasco@hotmail.com

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Periodista antediluviano, corresponsal en el exterior y reportero en méxico.

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