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El buen Marcelo

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Es bien sabido y evidente el compromiso político guardado por el canciller Marcelo Ebrard Casaubón con el sistema, el de la cuarta trasformación por supuesto, nada que ver con los fuchis neoliberales del pasado próximo de los que es egresado prominente.

En la vida se puede y es válido cambiar aunque a ojos de otros esto no les parezca, como es el caso del funcionario referido, quien ha podido y sabido transitar desde las fuerzas vivas del PRI, del PRD y ahora de Morena.

Desde su desapercibida y excelsa mansión escondida de la Plaza Río de Janeiro,  allá en la colonia Roma de la Ciudad de México, sigue acariciando el máximo de sus sueños: la candidatura del 2024.

Ello supone una disciplina férrea de trabajo, eficiencia, discrecionalidad, pocos amigos en quien confiar, probidad, compromiso y entrarle a todo lo que le sea solicitado, sin chistar, por el residente del Palacio Nacional a quien, al final de cuentas, le debe casi todo.

Si alguien se opone en su camino o puede prescindir sin mayores daños deja hacer y pasar o eliminar si puede, es el caso sucedido con la embajadora en Washington, veracruzana por cierto, Martha Bárcenas, quien sorteó un trabajo difícil y excelso y ha presentado su renuncia.   

Tantas lealtades olvidadas o ignoradas que al fin ya de nada le pueden estorbar en sus, por cierto, legítimas aspiraciones.

En tanto el canciller asume una especie de vicepresidencia y se muestra altamente preocupado por atender los asuntos de la pandemia, entre ellos las gestiones para que llegue una primera remesa importante de vacunas, mientras aplica con todo rigor la política de contención de migrantes desde Centroamérica y otras partes hacia los Estados Unidos y nada se ve de los compromisos medioambientales asumidos por México en esta materia.

Y de la línea 12 del metro, Calderón dixit, ni acordarse.

Atraques:

  1. Insistir en materia ambiental es algo de primer orden y ni la federación, estados y municipios, al menos en el sureste, muestran acciones importantes. Una visita a Veracruz, Tabasco y Chiapas sólo por comenzar.
  2. Hay muchos elefantes blancos heredados de administraciones anteriores, con recursos públicos derivados de los impuestos de la ciudadanía, que siguen abandonados y al parecer orillados al deterioro constante. Muchos de ellos, por ejemplo, de la denominada campaña Mover a México del nuevo innombrable en Cuitláhuac, Veracruz, enorme bodega que puede ser utilizada como hospital o gimnasio u otros fines de interés.
  3.  O el hospital concluido y olvidado entre Orizaba e Iztaczoquitlán, que tiene todo para ser aprovechado en estos momentos que se requieren instalaciones de ese tipo.
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