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El príncipe Juan

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La política en rosa

Elsbeth Lenz 

Hace pocos días, vecinos de la calle 20 de Noviembre de esta ciudad capital, cerraron muy ofendidos la calle, para inconformarse con el impuesto que ahora busca imponer entre los comercios xalapeños, el alcalde Ahued Bardahuil.
Y es que al más puro estilo del príncipe Juan, aquel villano de la película Robin Hood, quien sube al trono en ausencia de su hermano Ricardo, cuando este abandona Inglaterra para luchar en las cruzadas; tuvo la fantástica idea de subir los impuestos, convirtiéndose en el villano de la historia y dando paso a que Robin Hood, se convirtiera en héroe. 

Ahora resulta que el ayuntamiento de Ricardo Ahued, pretende cobrar un impuesto por los anuncios que tienen los comercios, alegando contaminación visual y es que los xalapeños se sintieron ofendidos, ya que el ayuntamiento no regula los cables de luz y telefonía, mucho menos las bardas políticas pintadas por toda la ciudad, en apoyo a alguna consulta o a la señora Claudia Sheinbaum y tampoco el montón de espectaculares de Sergio Gutiérrez, ni de Rocío Nahle y esos a juicio de los xalapeños, si que son contaminación visual. 

Pero eso no es todo, en redes sociales, los artesanos y comerciantes del Callejón del Diamante, se quejan amargamente del acoso de los inspectores de comercio del ayuntamiento xalapeño y de los jugosos moches, con los que son aterrorizados cada semana; actualmente los artesanos se sienten instalados en la desesperanza, puesto que luego de una larguísima pandemia, apenas empezaban a ver la luz, cuando les cayeron encima los inspectores de comercio del ayuntamiento y todo se acabó, ahora ruegan a Dios, que el gobernador Cuitláhuac García los auxilie, o mínimo que no les caigan encima los malandros, porque de tener que aportar también derecho de piso, lo mejor dicen, sería cerrar el negocio y mendigar en las escalinatas de Catedral. 

Ni que decir de la gran idea de Ahued Bardahuil, de abrir una oficina de organización de eventos y vendimia de boletos, entre los empleados del ayuntamiento voluntariamente a fuerzas, disfrazada de Consejo Municipal para la Asistencia Social, el asunto en sí, es tan perverso, que ni al propio príncipe Juan, se le hubiera ocurrido tal maldad. 
En fin al paso que lleva Ahued Bardahuil, doña Delfina y sus moches, va a ser un juego de niños. 

Cosas de la vida y menudencias 
Ayer en rueda de prensa, el gobernador García Jiménez, informó entre otras cosas, que nació un pingüino en el Aquiarium y dijo además, que los niños veracruzanos están invitados a bautizarlo, yo no soy niña pero quiero que se llame Chacho.

Chabelita ya no da más, ahora dice que ella como Presidenta del tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura, si quiere que se rescindan los 12 contratos para la construcción de las 12 ciudades judiciales.
La mujer está a poco menos de un mes, de irse a su casa a descansar, ya debería la señora mejor de transitar, lo más discretamente posible hasta su retiro, a menos ¡Claro! Que esté buscando cometer alguna imprudencia peor, que el feo asunto aquel, de los sapos de los inodoros, frase célebre, con la que será inmortalizada en el Poder Judicial. 

En fin queridos míos, así las cosas, ya martes. 

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