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Epidemia de soledad: tres formas en las que se manifiesta y las estrategias para combatirla

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A pesar de vivir rodeados de gente y tener más medios de comunicación que nunca en la historia, cada vez hay más personas que sufren la soledad. La soledad no deseada puede generar un gran dolor, afecta tanto la salud como la calidad de vida y se la ha denominado la epidemia silenciosa debido a que suele vivirse en la intimidad del hogar y a todas las edades.

Tal es el impacto que está causando este fenómeno, que muchos países están tomando cartas en el asunto. En el Reino Unido, se creó un Ministerio de la Soledad en 2018, incluso antes de los crecientes índices de aislamiento relacionados con la pandemia, y el año pasado el estado de Nueva York nombró a la terapeuta sexual doctora Ruth Westheimer como su primera embajadora de la soledad.

En 2023, Vivek Murthy, el Cirujano General de EEUU publicó un informe llamado “Nuestra epidemia de soledad y aislamiento” sobre el impacto de la soledad en todo, desde el estado de ánimo hasta la función cognitiva y la salud física.

Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, “Las personas que no tienen suficientes relaciones sociales estables corren un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ansiedad, demencia, depresión y suicidio”.

Pero ¿de qué se habla cuando se habla de soledad? La doctora Patricia O´Donnell, médica psiquiatra y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la International Psychoanalytic Association (IPA) respondió a Infobae:

“El mundo de las soledades es muy variado. Por un lado está la soledad padecida y, por el otro, la elegida; una puede ocasionar un gran sufrimiento y ser muy penosa, pero también puede ser rica, inspiradora y creativa”.
Según el Instituto Psicológico Cláritas, se puede distinguir entre la soledad y la soledad no deseada: “La soledad es la ausencia o el déficit de relaciones interpersonales, mientras que la soledad no deseada es la experiencia subjetiva de insatisfacción sobre la calidad o la cantidad de relaciones sociales”.
La doctora O´Donnell añadió: “La soledad padecida puede estar acompañada por estados de tristeza y desamparo, incluso ser desesperante. Y podemos diferenciarla de la soledad obligada, como ocurrió en el aislamiento y la distancia social durante la pandemia de COVID-19, de la que aún seguimos sintiendo sus coletazos”.

¿CUÁNDO ES MÁS DOLOROSA LA SOLEDAD?
“La soledad es más dolorosa no cuando estamos solos, sino cuando las personas que nos rodean nos malinterpretan, rechazan, excluyen o ignoran”, dice Esther Perel, psicoterapeuta y escritora belga en su blog. Y enumera una serie de situaciones de soledad, entre ellas:

La hiperconectividad y el uso predominante de las redes sociales como forma de relacionarse ha exacerbado la sensación de soledad entre los jóvenes, a los que les faltan espacios reales para interactuar (Imagen ilustrativa Infobae)

  • La soledad de los jóvenes que tomaron la difícil decisión de no tener contacto con sus padres y la soledad de los padres que sufren al perder la relación con sus hijos.
  • La soledad de los nuevos padres conmocionados por el aislamiento al que los arrojó esta nueva etapa de la vida, precisamente en un momento en el que necesitan más apoyo.
  • La soledad después de rupturas, malas citas, separaciones prolongadas y peleas familiares.
  • La soledad que se siente ante un engaño, el efecto combinado de la negligencia y la mentira.
  • La soledad de no tener con quién volver a casa después de una internación en el hospital, “por lo que te quedas una noche más”, dice Perel.
    Además de los adultos mayores, uno de los blancos principales de la soledad, los jóvenes también son víctimas de este sentimiento, que recrudeció luego de la pandemia y se afianzó con el auge de las redes sociales.
    Una encuesta realizada en 142 países publicada a fines del año pasado indicó que casi 1 de cada 4 adultos (lo que se traduce en más de mil millones de personas), informó sentirse muy o bastante solo. Algunos estudios han hallado que más de la mitad de los niños y adolescentes se sienten solos al menos parte del tiempo.
    En una nota reciente, Florencia Alfie (MN 47873), licenciada en Psicología egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señaló a Infobae que, si bien no se ha podido identificar ningún factor que cause soledad con certeza, sí se pueden señalar situaciones que la impulsan: “Por ejemplo, las dificultades económicas, el desempleo, el acoso escolar, y la ausencia de lugares para interactuar: ¡los jóvenes utilizan más internet y les faltan escenarios reales donde construir relaciones!”, puntualizó la psicóloga.
    Y agregó: “Las redes sociales dejan menos espacio para el cara a cara, y esto influye en la aparición de la soledad no deseada. Hoy en día todo es virtual: muchos tienen amigos virtuales a los que nunca llegan a conocer”, destacó.
    Según la doctora O´Donnell las redes sociales no son la mejor compañía: “Si nos sentimos queridos de acuerdo a la cantidad de likes o corazoncitos, es un poco riesgoso. La autoestima puede oscilar fácilmente y la soledad, acentuarse. El encuentro humano es insustituible. Entre otras cosas, conlleva una sensorialidad más despierta”.
    Y afirmó: “Actualmente, la hiperconectividad, la fantasía de ubicuidad que trata de demostrarse con las selfis, en ambientes donde todos están felices y contentos pueden, paradójicamente, realzar la soledad. Vivimos en una época con una mirada negativa sobre la soledad. Sin embargo, si logramos disfrutarla, puede ser un espacio donde encontrar recursos para no caer en la superficialidad de un mundo narcisista”.
    “Pensemos cuántos creadores eligen la soledad buscando las condiciones propicias para su desarrollo espiritual, artístico o intelectual. La originalidad de la creación demanda un trabajo silencioso, meditativo y solitario”, añadió O´Donnell.
    “La soledad refleja la ausencia de conexión, no la ausencia de personas. Por eso una persona puede sentirse sola incluso entre la multitud”, aseguró en un artículo en Psychology Today Suzanne Degges-White, psicóloga, profesora y presidenta del departamento de Consejería y Educación Superior de la Universidad del Norte de Illinois. En su columna explicó que existen tres tipos de soledad que se pueden llegar a experimentar en algún momento de la vida:
  1. Soledad existencial. Es la más filosófica de las tres, ya que alude a la experiencia íntima e individual de cada existencia. “Sentirla es bueno para el alma y es una parte inevitable de la experiencia humana. Sin embargo, la soledad puede provocar sentimientos negativos y, si bien pueden ser útiles para la autoexploración, también son algo a lo que somos reacios y queremos evitar”, explicó Degges-White.
    ¿Cómo combatirla? “Entramos solos en este mundo, solos saldremos de él”, dice el dicho, destacó la experta. “Puede ser aterrador para algunas personas reconocer lo solos que estamos en este mundo, incluso si tienes amigos y familiares que te aman y apoyan las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Los miedos existenciales como al aislamiento, la muerte, la falta de sentido y de libertad, los experimentamos todos en algún momento. Hay que reconocer el miedo y utilizarlo como motivador para vivir más plenamente y en el presente”, agregó Degges-White.
  2. Soledad emocional. A diferencia de la existencial, este tipo de sentimiento surge de la falta de relaciones sociales o apego con otras personas. “Es posible que experimentes soledad emocional cuando todos menos tú tienen una pareja romántica en tu grupo”, ejemplificó Degges-White. La soledad emocional también se puede sentir cuando se necesita alguien con quien hablar pero se siente que no hay nadie disponible. También se afronta ante una pérdida o un duelo.
    ¿Cómo combatirla? La solución duradera a la soledad emocional es establecer y mantener un sistema de apoyo saludable. “No puedes lograr una ‘amistad instantánea’ ni encontrar un ‘alma gemela’ de la noche a la mañana, pero puedes profundizar una amistad acercándote a tus amigos y estando dispuesto a ser tú quien sugiera un encuentro. Esperar a que alguien dé el primer paso no es adoptar una postura proactiva (…) si haces el esfuerzo de acercarte a los demás, te sorprenderás gratamente de lo mucho que puedes empezar a mejorar”, comentó Degges-White.

  1. Soledad social. Este tipo de soledad ocurre cuando no se tiene un sentido de pertenencia a un grupo. Incluso se puede sentir soledad social estando en pareja cuando no se posee un círculo más amplio de apoyo o un grupo al que pertenecer.
    “La exclusión de un grupo puede ser dolorosa, incluso si no es intencional. Una manera fácil de combatir la soledad social es lanzarse a una nueva actividad o grupo”, recomendó Degges-White. La experta sugirió unirse a grupos de práctica de baile, de un gimnasio, running, voluntarios, etc.
    Otro aspecto a señalar es que hay varios tipos de soledad según su duración: “Hay un factor de cronicidad de la soledad que influye en la intensidad y el daño que puede causar. La soledad puede ser un sentimiento pasajero, situacional o crónico”, indicó Degges-White.
    Así, este sentimiento puede expresarse de manera temporal; situacional, de una forma más aguda, especialmente cuando va acompañada de alguna transición significativa, por ejemplo al mudarse, emigrar o si la pareja se va por cuestiones de trabajo. Finalmente, la soledad crónica puede ser el resultado de una soledad situacional constante que dura más de dos años.

En primer lugar, es importante combatir los obstáculos para hacerse nuevos amigos. ¿Cuáles son? “Dependen de la personalidad y la conflictiva de cada uno. La inseguridad, el temor a no ser aceptado, y otras situaciones pueden ser obstáculos para hacer nuevas amistades. Si provocan sufrimiento pueden dar pie a consultar a un profesional de salud mental, para pensar qué lleva a ese dolor y a esas limitaciones, y a la búsqueda de un vivir más pleno y creativo”, respondió O´Donnell.
Y agregó: “La amistad cumple una función primordial durante las diferentes etapas de la vida. Hay una búsqueda de amar y ser amado, de sentirnos integrados a grupos sociales y a la sociedad. Una amistad sincera crea un ambiente de intimidad, confianza y franqueza que puede puede resultar un antídoto para la soledad, un alivio al sufrimiento, ser fuente de creatividad y otorgar otro sentido a la vida”.
La experta destacó que buscar un lugar de pertenencia es muy importante para el bienestar psíquico.

“Participar de grupos con alguna afinidad: literaria, artística, musical, etc. En Buenos Aires hay una enorme cantidad de oportunidades, por ejemplo, las visitas por la ciudad y tantas cosas más. Apelar a la inventiva de cada uno intentando lograr una actitud existencial creativa”, concluyó.
Otra opción es planificar hacerse un nuevo amigo por año. Emma Nadler, psicoterapeuta, es autora de un artículo en The Washington Post donde propone tener un amigo nuevo al año para contrarrestar la soledad. “Esto podría llevar a tener tres amigos en tres años y un puñado de amigos en cinco”, afirmó en Cuáles son las 5 estrategias sencillas que propone Harvard para curar la soledad.
La psicoterapeuta destacó que no existen las amistades perfectas, pero que es posible tener relaciones importantes y así enriquecer la propia vida. Recién comenzó el 2024, así que estamos a tiempo de empezar a buscar el nuevo amigo de este año y agregar más alegría a nuestra vida.

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