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Estimados amigos empresarios

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A la opinión pública.

Después de varias semanas de ver noticias, oír comentarios en diversos chats, ya que en estos días por la cuarentena sólo nos podemos comunicar de manera virtual y platicar sobre la situación por la que atraviesa nuestro país por la crisis sanitaria provocada por el COVID-19 y la capacidad o incapacidad para atender a la población que, si el gobierno actuó a tiempo o no, en fin, se discute, se analizan todos los enfoques a favor y en contra.

Sin embargo, con mucha pena e impotencia percibo el desdén, menosprecio y hasta odio hacia los empresarios, pareciera que no tienen una visión clara de lo que representa el sector empresarial en el concierto nacional, desde el punto de vista económico y social, ya que este sector es generador de empleos, que dan casa, comida y sustento a millones de familias en nuestro país. Si el sector empresarial entra en recesión, se genera un efecto en cascada, que impacta en los ciudadanos de nuestro México.

A partir de este breve contexto nos surgen muchas interrogantes: ¿Cómo es posible que la secretaria del Trabajo afirme, exija y amenace al sector empresarial? Afirmando que es obligación de los empresarios mantener toda su planta productiva, con todas y cada una de sus prestaciones laborales, porque así lo mandata la ley. Es obvio que la señora secretaria no tiene la menor idea de lo que es el sector empresarial. Es verdaderamente lamentable el desprecio que muestra a todo lo que representa el sector, aquí vale el comentario, ella no tiene la menor idea, ni de quienes son y menos aún de qué están hechos los empresarios: hoy en plena crisis mundial, donde en todos los países del mundo se están generando programas emergentes de apoyo al sector empresarial para evitar la recesión económica y por tanto el desempleo, en México los empresarios tenemos que enfrentar las siguientes disyuntivas, para el día a día, ya no se diga para un mes de contingencia sanitaria. Lo más importante es tener liquidez o generar dinero para: 1. Pagar la nómina 2. Pagar luz 3. Pagar renta 4. Pagar proveedores 5. Pagar agua 6. Pagar las cuotas al IMSS 7. pagar las cuotas del Infonavit 8. pagar el ISR 9. pagar las licencias, permisos y/o moches o dádivas 10. Dar mantenimiento a oficinas o locales. Esto es solamente por mencionar un primer decálogo de obligaciones a las que nos tenemos que enfrentar y por ahora hasta ahí la dejaré.

Como ustedes verán en ninguno de los puntos menciono sueldos y mucho menos utilidades del empresario, este decálogo de obligaciones no aplica para grandes empresarios de cuello blanco o ricachones; son PYMES y MIPYMES o sea misceláneas, tiendas de abarrotes, fondas, restaurantes, industrias de cualquier tipo, como las que existen en todo el territorio nacional. En cualquier esquina de los 2500 municipios del país, por si no lo sabe la secretaria del Trabajo, existen más de 4.5 millones de empresarios que no tienen más de 10 empleados, a estas se les llama microempresas. Pero regresando al análisis inicial de las obligaciones que tiene un empresario, después de pagar todo este decálogo, tenemos que analizar cuánto le queda o cuánto le falta para comprar los libros de sus hijos, ya no digamos si padece alguna enfermedad, ya que al ser “patrón” por ejemplo no tiene IMSS, entonces tiene que comprar sus propios medicamentos y los de su familia. Si no tiene casa propia, entonces tiene que pagar la renta de su casa ya que tampoco tiene Infonavit, eso sin contar con los gastos básicos como son la compra de la comida y ropa, vehículo y diversiones como el cine o una comida fuera de casa, ya que esto último representa un lujo.

Y es aquí donde nos surgen otras preguntas: ¿Si no hay ingresos a qué se le da prioridad? ¿Si cuando hay apenas y alcanza para medio vivir? ¿Sostengo a mis empleados porque es mandato de ley? Y ahora nos amenazan con cárcel incluso a los empresarios que siempre hemos sido responsables con nuestras obligaciones, más que por mandato, lo hemos hecho por convicción y sobre todo por sentido de responsabilidad con nuestro personal. Nuestros dilemas ahora son cómo le haremos para pagar la renta del local del negocio para no perderlo, para cuando esto pase o si pago la luz para que no me la corten, o si pago el IMSS y el Infonavit para que no me embarguen. o pago a mis proveedores para seguir manteniendo mi crédito con ellos después de un mes, para poder reiniciar el comercio.

Es evidente que en lo último que piensan las autoridades es en el compromiso y la obligación que tenemos los empresarios, que también somos jefes de familia, de mantener a nuestra familia por un mes. Un mes donde no vamos a tener ingresos. De este tamaño es la preocupación de los benditos y a la vez odiados empresarios del país.

Es evidente que quienes están hoy en el gobierno odian al sector empresarial, si a esos mexicanos que día con día, si no se levantan temprano a abrir sus negocios, no comen ellos y tampoco sus empleados, a esos que generan la economía del país, de manera formal y sobre todo informal, que son más de 50%. Cuando se pide, se exige que alguien dé, es porque el que pide, da a algo a cambio, esto ha sido desde la época de los famosos trueques, pero aquí el gobierno no nos está ofreciendo ninguna salida.

Los empresarios, no pedimos que nos regalen nada, solamente les solicitamos que sean sensibles y que por un momento se pongan en nuestros zapatos. Por esto exigimos al gobierno que: 1. Nos difieran los pagos del IMSS e Infonavit el tiempo que dure la contingencia por el COVID-19, para que el 17 de abril no tengamos la presión de que nos llegarán los requerimientos de pago, ya que si no pagamos lo que seguiría para nosotros inmediatamente es el embargo. 2.- Pedimos diferimiento de pagos del ISR 3. Créditos blandos a largo plazo y tasas razonables 4. Compras masivas de gobierno en sus tres órdenes a las empresas mexicanas. El Ejército debe regresar a los cuarteles a resguardar las calles si quieren, para que sean los constructores los que construyan las obras públicas, ya que ahora el Ejército diversificó sus funciones, ya que ahora se volvieron hasta administradores de hospitales. Los industriales deben hacer lo que saben hacer y que siempre han hecho que es generar empleos, que los constructores hagan lo que siempre han hecho: construir México. En resumen, zapateros a tus zapatos. Los empresarios necesitamos que dejen de hacer las cosas mal, necesitamos que actúen con inteligencia y que no se actúen por capricho, necedad y miedo y dejar que otros contribuyan a hacer lo que saben hacer. La necedad y la omisión también son corrupción. No podemos aceptar que con plebiscitos a modo se bloqueen inversiones millonarias, mexicanas o extranjeras sólo por capricho de unos cuantos, (caso Mexicali y otros tantos).

No señor presidente, así no; no señora secretaria del Trabajo, así no. Con este tipo de actitudes jamás podrán sacar a México del bache o mejor dicho del pozo que ustedes están cavando para enterrarnos como empresarios y como país. Nos piden a los mexicanos que confiemos en ustedes, pero la mayor contradicción es que ustedes no confían en nosotros, porque nos tratan a todos como delincuentes, la confianza tiene que ser de ida y vuelta, partiendo de un principio de buena fe; los mexicanos somos gente de trabajo, no todos somos corruptos y menos aún, no todos los mexicanos somos delincuentes, la confianza mutua es la única vía para iniciar una relación de respeto, sólo así podremos salir adelante juntos como nación.

Responsables de la publicación: José Eduardo Correa A. y Saúl Márquez C.

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