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La guerra invisible…

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Aunque son varios más, se admite que en Michoacán hay cuatro grupos armados, traficantes, secuestradores y que cubren toda la gama delincuencial, incluyendo robo de automóviles y asaltos.
En ese estado el grupo poderoso es el Cártel Jalisco Nueva Generación, que en lo que va de la actual administración ha tomado un auge que le permite presencia y poder en Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Quintana Roo y obviamente Jalisco y entidades que lo rodean. Guanajuato, el principal.
Pese a todo, hay zonas en las que no ha logrado entrar, al menos con la tranquilidad deseada para sus negocios. Una de ellas es la Tierra Caliente donde se dividen el control El Abuelo, Simón el Americano y Papá Pitufo.
Se trata de zonas básicas para el paso de la droga y los precursores que llegan por mar desde China y se descargan, con papeles legales y todo en Manzanillo y Lázaro Cárdenas.
Con vehículos blindados artesanalmente y armas de mayor potencia que las del Ejército, el CJNG insiste en penetrar el estado. Aunque ahora esté en lucha contra otros cárteles importantes. Son varios, entre ellos el del Pacífico con el Mayo Zambada quien sustituyó provisionalmente al Chapo en el control de su organización, que trafica en cuarenta países, de acuerdo con un informe de la DEA.
Hoy, los hijos del narco encarcelado en Estados Unidos, pelean el control y la expansión de su mercado de compra y venta de drogas.
Los Beltrán Leyva han perdido poder en los recientes años, y el Cártel del Golfo, son dos radicales enemigos del CJNG. También deben mencionarse a los Zetas, escición de cuerpos militares de élite.
Una entidad que se ha caracterizado por su tranquilidad y la ausencia de delitos de gran impacto, Yucatán, está ahora en la mira de estos grupos que no pueden evadir el hecho de que es un territorio con frontera marítima y cercanía con Centroamérica.
La guerra pues, no es contra un gobierno omiso donde el titular de la Defensa hace cuentas y recuentos de las utilidades que dejará el aeropuerto de Santa Clara, que le encargaron construir y cuya cotización es de 75 mil millones de pesos.
Los planos sobre la instalación, es de galerones como los que se levantan en los cuarteles y donde alojan a los soldados.
En esta lucha por un poder que definitivamente ya no está en manos de los políticos, sino de los narcos en pugna, debe saberse que hay favoritismos y ayudas al CJNG, el cártel del sexenio, y para la organización de El Chapo Guzmán.
En una de sus últimas apariciones en el foro privilegiado del Palacio Virreinal, el inquilino de tal joya colonial lamentó la muerte de 13 civiles en Iguala, pero nunca se acordó de los familiares de los policías muertos en cruel emboscada en Aguililla.
De los primeros dijo que eran seres humanos. La falta de referencia a los segundos implica que no los considera en esa escala zoológica.
La lucha contra Los Chapos no es reciente. Hace un par de años los dos mayores fueron momentáneamente secuestrados por una organización rival, que además se dio el lujo de rafaguear la casa materna en Badiraguato. No pasó nada entonces, nada pasará hoy.
Curioso que el presidente haya ofrecido apoyo económico para que la madre y hermanas del Chapo lo visitaran en Estados Unidos, donde está en una cárcel en la que no permiten las visitas.
Ofreció transporte militar para su traslado. No se supo más del asunto sino hasta la reciente aparición de la señora madre del envenenador público anunciando la creación de una Universidad patrocinada con los fondos de su amado hijo.
Curioso, en algún sector católico se comentó durante un cónclave de entogados, que las limosnas y apoyos de los narcotraficantes eran moralmente admisibles porque el ponerse al servicio de Dios se purificaban.
Señalo la coincidencia con los evangelistas que, en todo momento al referirse a los narcotraficantes, olvidan su calidad de asesinos, torturadores y más.
Que El Chapo debe estar que trina contra don Peje, no hay duda alguna. Pretender la detención y encarcelamiento de uno de sus hijos predilectos, el menor entre los varones, le debe resultar más que ofensivo.
De allí que la familia, en su nombre, agradeciera la pronta liberación del joven que en ninguna etapa de su incidente se mostró preocupado o temeroso. Es más, la tradicional foto con un uniformado tomando al reo por el cuello y agachándolo, no se registró en esta ocasión.
El joven al que se atribuye el control del Cártel en la zona norte del país, ni siquiera abandonó el domicilio cateado. Tranquilo, permaneció mientras su abogado dialogaba con las autoridades.
¿En qué momento fueron convocados los comandos del Cártel Sinaloa o del Pacífico para intimidar a la policía y al Ejército? Puede ser que cuando el presunto delincuente sacaba su teléfono y a la vista de las autoridades dialogaba tranquilamente con alguien.
La demostración del poderío militar de los sicarios sólo hace suponer que estos episodios los viviremos con frecuencia. Y que la guerra entre las mafias está en pleno.
Sólo habrá que esperar que el presidente no siga dejando volar su imaginación y diga que “los anteriores” dejaron más de un millón de muertos y que se impidió que los narcos explotaran dos carrotanques con gas, estacionados en los condominios donde viven las familias de los uniformados.
En la diarrea gráfica que muestra una ciudad en estado de asedio, con incendios, gente corriendo para salvar su vida, camiones artillados con ametralladoras Barret .50, vehículos robados en masa por los reclusos prófugos, en ninguna foto se vieron las dos amenazadoras bombas portátiles.
Y el remate. Al conocerse la liberación del Chapito, caravanas de camionetas con hombres fuertemente armados, recorrían las calles de Culiacán, mostrando quiénes son los dueños del territorio…
carlos_ferreyra_carrasco@hotmail.com

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Periodista antediluviano, corresponsal en el exterior y reportero en méxico.

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