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La marcha contra AMLO


 

La marcha de protesta contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, tan sólo es una muestra del malestar que se está gestando entre la población, como consecuencia de las decisiones hasta ahora mal tomadas propias de su muy peculiar estilo de gobernar.
La reciente presentación de su plan de gobierno ha dejado mucho que desear, toda vez que no contiene ninguna obra o proyecto palpable que interese a todos los mexicanos. El sentir de la población no se ve por ningún lado y esto quiere decir que no se toma en cuenta la verdadera preocupación de los sectores productivos y del pueblo.
Los seguidores de López Obrador han minimizado la marcha por dos razones, una que el número de participantes no es multitudinario y otra que no se ve la participación de los partidos de oposición al régimen. Bueno, ni siquiera salta a la vista algún líder político que sirva como imagen icónica que pudiera reemplazar al propio López Obrador. Alguien de la talla de aquellos grandes luchadores de la época moderna como fueron Manuel Clouthier, Diego Fernández o Cuauhtémoc Cárdenas.
En esta ocasión el número de participantes es irrelevante, toda vez que lo que importa es la decisión del pueblo de rebelarse ante un gobierno que representaba el cambio de fondo, la esperanza en la toma de decisiones en favor de los más necesitados, sin afectar a la clase media; sin embargo, ha sido todo lo contrario y la actitud prepotente del presidente ha llevado a la población a manifestarse en la capital del país y en otras 13 ciudades más, donde exigían su renuncia.
Ha llamado mucho la atención que por primera vez al inicio del sexenio se manifiesten molestos contra el presidente de la República, algo nunca visto ni en los peores días de los gobiernos priistas de los que el pueblo ya estaba harto.
En la conferencia mañanera López Obrador minimizó la protesta y fue un tanto irónico al decir que no es monedita de otro para caerle bien a todos, como dice la canción. Agradeció a los conservadores, dijo, que ejerzan su derecho a la libre manifestación. Y se atrevió a celebrar la marcha, pero en cambio hizo hincapié en que los neoliberales y los conservadores son muy corruptos e hipócritas.
Dijo que no le va a fallar al pueblo y que no dará ni un paso atrás ni para agarrar impulso y que el conservadurismo corrupto no avanzará ni habrá un retroceso. Se aventuró a decir que hay mucha gente enferma de corrupción, que lo único que les interesa es enriquecerse a costa de los demás, por eso están en contra de su régimen. Propuso que se cree una asociación para recuperar a los enfermos de corrupción, porque no tienen llenadera, que es como una enfermedad y llamó a hacer terapias para que la gente enferma se reincorpore y los tildó de enajenados.
Lo cierto es que la gente está molesta y que en la marcha no se vieron por ningún lado los representantes de los partidos políticos, lo cual es preocupante porque de alguna manera se ve que ya hay una especie de arreglo y que no les interesa involucrarse.
El presidente López Obrador se fue a los extremos al celebrar la marcha, hablar de libertad de expresión y por otro lado a decir que de cualquier modo no dará un paso atrás ni para agarrar impulso. Es decir que sea como sea, continuará con sus proyectos y con el combate a la corrupción que desde su punto de vista es el peor de los males que aquejan a México. Lo demás es lo de menos.

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1 Comentario

  1. Excelente visión de la marcha, en este país nadie se manda solo, atrás de la convocatoria a la marcha habrá algún interés o interesados. Mover gente en diferentes ciudades no es voluntariado ciudadano. Y, desde la óptica de imagen política de Lopez , q seguramente, ni los ve ni los oye, se puede reflejar el la versión de don Jesus Reyes Heroles ( el inteligente) “ no queremos luchar con el viento, con el aire, lo q resiste apoya” y para cerrar sobre Lopez se puede aplicar: “ todos los demagogos invocan una Constitución, pero siempre tienen por símbolo el sable y el despotismo”. Un abrazo .

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