Por Emmanuel Pérez 

Finalmente ha llegado la Navidad, la cúspide de las celebraciones decembrinas y de las más esperadas en todo el año. Las reuniones familiares, la deliciosa cena que se prepara, los regalos, la alegría de compartir un momento especial con quien más queremos.

Como comenté en la publicación de la semana pasada, lo mejor es evitar reuniones familiares grandes, de preferencia pasarla con los que viven en la casa, los más cercanos, con el propósito de reducir los contagios. Esto no sólo lo digo yo, autoridades como el IMSS han pedido que durante los siguientes festejos de Navidad y fin de año lo hagan sólo con su núcleo familiar, con quien viven y no asistan a reuniones, aunque sea con sus demás familiares. 

¿Y esto por qué?

Veracruz ha retrocedido un paso atrás en el Semáforo Epidemiológico y de nuevo nos encontramos en color amarillo; fue una decisión apresurada el habernos colocado en verde a nivel general. Recordemos que, en el sur del estado, específicamente Coatzacoalcos se encuentra en color amarillo, por lo que hay que redoblar esfuerzos para que estos diez meses que nos estuvimos protegiendo no hayan sido en vano

Además, la llegada de la nueva cepa del COVID nos indica que no debemos fiarnos aún. Los hospitales se encuentran a tope y el personal médico, que es la primera línea de defensa, ha hecho un esfuerzo increíble por cuidar de los enfermos y ellos también desean pasar estas fechas fuera de los hospitales.

Siendo realistas, la gente hará caso omiso a las indicaciones de las autoridades. Para algunos, quizá esta sea la última ocasión en que varios familiares se encuentren sentados a la misma mesa celebrando la Nochebuena, lo cual representa una jugada arriesgada; recordemos con certeza que no tenemos nada asegurado en esta vida.

Hasta cierto punto es entendible, porque el anhelo de ver a nuestros seres queridos los últimos días del año se vio frustrado, pero es más importante anteponer nuestra integridad física para no pasar a formar parte de las cifras rojas de los infectados.

Debemos tener un poquito de empatía por el personal médico que se encuentra exhausto y por los que han caído en la batalla; si nosotros nos quejamos del encierro, imaginemos a ellos que se encuentran agotados por estar completamente aislados. Podemos convertirnos también en héroes quedándonos en nuestros hogares, el Gobierno ha hecho su parte recordándonos día a día cómo prevenir el contagio y cuáles son las medidas sanitarias que hay que acatar, ahora de nosotros depende que mejore para principios del próximo año y no se disparen más los casos de contagio.

Imaginemos que es un familiar cercano el que se enferma… ¿te gustaría iniciar el 2021 con ese familiar hospitalizado? Hagamos conciencia y tengamos una Navidad segura para tener un maravilloso inicio de año.

¡Les deseamos una muy feliz y saludable Navidad, celebrando conscientemente y únicamente con los más cercanos!

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