A unos cuantos días de celebrarse el Día Mundial de la Prevención del Suicidio (10 de septiembre), un joven de 19 años trató de quitarse la vida tirándose del techo de una casa en el centro de Coatzacoalcos.

Luego de 5 horas de amenazar con aventarse desde la chimenea de una casa, por fin agarró valor y se aventó al pavimento, resultando con traumatismo craneoencefálico.

El joven aparentemente padece de esquizofrenia, pero hasta el momento se
desconoce por qué motivo decidió acabar con su vida sin lograrlo, porque hasta el momento continúa hospitalizado y su estado de salud es muy grave.

Con este lamentable acontecimiento quedó al descubierto la falta de pericia en el manejo de este tipo de incidentes, del personal de Protección Civil y rescate, que no pudieron evitar que el joven se tirara al vacío, en primer lugar, por la nula capacitación en el manejo de este tipo de crisis y en segundo lugar por la falta de equipo necesario para proteger la vida de las víctimas.

Pasaron horas antes de que el joven suicida tomara la decisión de lanzarse al vacío, tiempo suficiente para que el personal de rescate pudiera persuadirlo y evitar que saltara. De nada sirvió que estuvieran presentes por horas.

Las condiciones en que se encuentra una persona que ha decidido quitarse la vida, sea por enfermedad, por depresión o por decepción, impiden tener una idea clara de qué tan en serio es su amenaza.


IMPULSOS SUICIDAS
El suicidio se ha convertido en un problema de salud pública, que debe ser
abordado de manera urgente por las autoridades de salud, pero también por educadores, funcionarios, familiares y amigos, que deben tomar muy en serio la prevención del suicidio.

Nadie está exento de tener en su familia un problema de este tipo, especialmente entre los jóvenes que se sienten rechazados y aislados, o personas con alguna enfermedad difícil de curar.  

Nunca hay que tirar en saco roto la confesión de algún amigo o pariente que tiene en mente quitarse la vida, porque quien se atreve a hacer esta confesión también puede tener el valor de suicidarse.

Los factores que orillan a una persona a quitarse la vida, pueden ser el
padecimiento de alguna enfermedad incurable, los trastornos mentales, o la falta de empleo; el exceso de deudas, el consumo de drogas o haber sufrido de algún tipo de abuso sexual.

Por cierto, a raíz de la pandemia del Covid-19 las ideas suicidas han ido en
aumento, por culpa del encierro y los ataques de ansiedad producto del

aislamiento, por lo que es necesario acudir a un terapeuta para poder controlar el miedo y los impulsos suicidas.

Las medidas que se deben tomar para evitar un suicidio son: restringir el acceso a todo tipo de armas, pesticidas y venenos; reducir el consumo de alcohol y acudir a un especialista para recibir algún tipo de medicación o terapia.

Hay que tener claro que la decisión de una persona de quitarse la vida pocas veces es algo repentino, por lo general es un proceso que lleva varios días, semanas, meses o quizá hasta años en que el suicida lo piensa, lo planea y luego finalmente lo ejecuta. Hay que hacerles caso a las señales. Al enterarse de que una persona tiene una idea suicida, hay que enfrentarlo, pero no negarlo, hay que actuar para que las cosas no empeoren, acudir en busca de ayuda profesional con médicos especialistas, psiquiatras o psicólogos.

Es importante desactivar esta bomba de tiempo que son las ideas suicidas, y
antes de que un amigo o familiar tome la decisión final de salir huyendo por la llamada “puerta falsa”, hay que actuar de inmediato, porque si alguien habla de querer quitarse la vida es porque no encuentra una mejor salida.

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