Inmersos ya las proximidades del tercer año del gobierno de la llamada cuarta transformación –vaya que la hay- viene un periodo caracterizado por elecciones, recesión económica mundial y pandemia.

El presidente Andrés Manuel López Obrador sabe que los mexicanos –cerca de 90 millones en posibilidad de votar- le darán una oportunidad bajo las banderas de cero corrupciones y de pilón, impunidad,  seguir su plan de gobierno.

Es decir, el partido Morena, con todos sus asegunes y a ver en que para la dirigencia, tendrá candidatos con altas expectativas de hacer campañas orientadas a exaltar la figura del líder máximo y dar buenos resultados.

El resto de partidos harán alianzas y en algunos casos podrán obtener si bien les va, triunfos apretados y hasta pírricos.

Año que viene no exento de dificultades con presidente de Estados Unidos electo o reelecto, y a seguir lidiando en circunstancias apretadas con la máxima potencia que tenemos de vecina.

Eso sí, la contención de migrantes centroamericanos e incluso connacionales seguirá en la frontera sur y norte y nada de pleitos con Mr Trump o Mr Biden, digan lo que digan, al fin tratado comercial ya hay.

La inercia de repeler casi todo lo que huela a pasado y poder heredado, persigue a López Obrador, sean gobernadores, iglesias, científicos, partidos, sindicatos, universidades, comunicadores, medios, expresidentes, jueces, policías, lo cual arrincona y lo arrinconan, aunque dicho sea de paso eso sirve para ensalzar conciencias mayoritarias, Lozoya, García Luna, César Duarte, agua del río Bravo y otros por ahí incluidos.

Sirve no sólo en año electoral, sino en esta esa tremenda recesión económica mundial que no deja crecimiento ni desarrollo, pues la propuesta de Ley de Ingresos de la Federación y el Presupuesto de Egresos 2021, en estudio en la Cámara de Diputados, con objetivo de crecimiento de 4 por ciento anual sin aumento de impuestos, no da mucho y por ahí asoma una reforma fiscal.

Y la pandemia del Covid 19 que trae de cabeza ahora sí, a todo el mundo, México sin excepción y que tendrá que seguir con las medidas preventivas a los que la sociedad, en buena medida, ha respondido, a  pesar de muy lamentables 83 mil personas fallecidas y más de 800 mil casos activos.

Así que a la sombra de las fuerzas armadas en las que sí confía  y les da vuelo, seguirán las obras básicas de infraestructura y otras tareas prioritarias (aeropuerto de Santa Lucía, refinería de Dos Bocas, Tren Maya, corredor del Istmo, Aduanas, seguridad, fondos de fideicomisos).

Así se aprecia este México que López Obrador recibió con muchos marginados, una clase media que no ve la suya y los grandes empresarios nacionales y externos jugando, como siempre, sus cartas.

Atraques

  1. Enorme sorpresa y por demás lamentables los fallecimientos de dos científicos que mucho aportaron al difícil camino del conocimiento: Mario Molina y Guillermo Soberón Acevedo, ambos universitarios. 
  2. En materia ambiental, de protección a la naturaleza, vaya que anda la nube baja, no se ve nada de nada.
  3. Y de seguridad pues tema de mucho qué decir, si no darse una vuelta por Tijuana con más de mil 500 ejecuciones en un mes.

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