Jesica López Montoya es una joven única, talentosa y creativa ilustradora que reside en Xalapa, Veracruz; de pilón, profesional  del diseño gráfico y editorial.

Aun cuando sus orígenes familiares son de la mera mitad divisional del territorio mexicano, Aguascalientes, hoy es una digna vanguardista de la cultura veracruzana.

En redes sociales la pueden encontrar

He aquí sus revelaciones. 

¿Cómo iniciaste tu actividad profesional? 

Estudié la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Gestalt de Diseño, en Xalapa, Veracruz. Posteriormente, siendo aún estudiante, tuve la oportunidad de trabajar en el Festival Cumbre Tajín, en donde, por primera vez apliqué la ilustración de una lotería bilingüe totonaco-español, por cierto, muy bien recibida. Posteriormente me invitaron a participar como ilustradora de uno de los cuentos de la colección Agua Clara del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC); allí, realicé las ilustraciones para el libro álbum “Las Manos de la Abuela”. Desde entonces sigo creando ilustraciones de mi autoría y haciendo algunos retratos ilustrados de amigos.

¿Quiénes han sido tus maestros y compañeros fundamentales?

Tuve varios compañeros muy talentosos en la Universidad quienes han ido forjando caminos en diferentes ramas de la carrera. Como tal, más que maestros, he tenido ilustradores admirados en el camino, con los cuales he podido encontrar inspiración y continuar ilustrando.

¿Qué experiencias profesionales han determinado tu carrera?

Sin duda Las manos de la abuela, ya que pude conocer algunos procesos que desconocía sobre la creación de un libro álbum y que me han servido con el tiempo. Además de que me di cuenta que puedo tener la oportunidad de continuar ilustrando y dar a conocer mi trabajo a través de diversos medios.

¿En qué consiste ese trabajo de Las manos de la Abuela? ¿Puede dar algunos detalles? ¿Dónde se consigue?

Esther Hernández Palacios, en donde cuenta la historia de Rebeca quien se da cuenta que las manos tienen mucho que contar en especial el inicio y el final de la vida, por ello se mantiene atenta y en alerta pues no quiere que las manos de su abuela cambien de tamaño. Es una historia muy bonita en donde trata el tema del fin de los días de una manera sutil para los niños. Se puede leer en la página web del IVEC en la sección de publicaciones de la colección Agua Clara.

 

¿Qué expectativas ves a tu carrera en la era digital?

En estos momentos todo lo digital es muy importante, cualquier persona puede conocer y consumir tu trabajo por medio de las redes sociales llegando a lugares inimaginables y una cantidad de personas que sin la era digital sería imposible. Por otra parte, te exige demasiado, ya que la mayoría de las cosas son efímeras y tienes que producir cada vez más rápido para mantener a tu público en tu trabajo, algo que en lo personal me cuesta ya que me mantengo ilustrando de manera tradicional y análogamente, por lo cual me es más complicado producir de manera rápida y en grandes cantidades, pero es la parte que más me gusta: pintar y combinar colores.

¿Qué piensas del pasado, presente y futuro de tu actividad?

Al inicio me costó encontrar mi estilo, pero con el tiempo llegué a plasmarlo y sentirme cómoda con él, creo que en estos momentos estoy mejorando la técnica en mis ilustraciones y pienso que en el futuro podré combinar lo digital con lo tradicional y me sentiré cómoda con ello. Creo que aún hay camino y cosas que mejorar y experimentar.

¿En medio de esta pandemia qué planes tienes tanto en el arte como en el trabajo profesional?

La pandemia me trajo lo inimaginable para mí, pues estos meses me he volcado en mayor tiempo en mi ilustración sin dejar de lado mi actividad como diseñadora. He podido reactivar mi creatividad y plasmarla, descubriendo nuevos proyectos que no había tenido tiempo de experimentar. Creo que es una antes y después para mí profesionalmente.

 

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