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Plan de apoyos insuficientes

Como si fuera la panacea el gobierno federal ha anunciado la entrega de un millón de créditos a la palabra por 25 mil millones de pesos. Sin embargo, como siempre ha sucedido en los momentos de crisis o en las contingencias, los menos beneficiados por los programas de apoyo del gobierno son los pequeños y medianos empresarios.

Hoy se repite la historia, porque el gobierno federal ha puesto en marcha este plan de apoyos crediticios destinados a un millón de negocios familiares, que recibirán 25 mil pesos cada uno pagaderos en tres años con un interés de 6.5 por ciento anual. Son créditos a la palabra que serán entregados por medio de los bancos que tienen mayor cobertura en el país: Banco Azteca, Santander y Banorte. 

Ha declarado el presidente de la República, que ya tienen la lista de quienes recibirán estos créditos a la palabra, que serán tomados del padrón de cinco millones que se levantó durante un censo realizado al inicio de la administración para los apoyos del bienestar. De manera que no se trata de un censo actualizado de pequeños negocios que están en quiebra por la epidemia, sino que de entre estos cinco millones de personas que ya están censadas van a seleccionar a un millón que recibirán el apoyo del crédito a la palabra.

Por supuesto que estos 25 mil pesos no serán suficientes para resolver los problemas de liquidez que tienen los pequeños negocios, serán un paliativo que tal vez les sirva para sobrevivir un tiempo en lo que termina la cuarentena, más no para resolver los pagos de nómina o gastos fijos que se generan. 

Entre el 20 y el 30 de abril les entregarán a los bancos las listas de los beneficiarios y sin mayor trámite se comenzarán a otorgar los créditos. A partir del 4 de mayo las instituciones estarán en disposición de entregar en mano los recursos. No habrá comisiones y tendrán cuatro meses de gracia inicial antes de comenzar a pagar 850 pesos mensuales durante 3 años.

Esto significa que se trata nuevamente de un programa clientelar, puesto que ya fueron visitados casa por casa los beneficiarios y aun cuando el presidente afirma que se les entregarán los recursos a quienes vivan en las zonas con mayor incidencia de coronavirus, esto no es del todo cierto.

Como de costumbre los que de verdad están padeciendo los embates de esta contingencia, no tienen de donde agarrarse porque por un lado tienen que pagar puntualmente sus obligaciones fiscales y por el otro los sueldos de sus empleados que por ley no pueden ser despedidos aun cuando el pequeño empresario no tenga ingresos por la falta de clientes. 

De manera que es muy urgente que se implemente un plan de apoyos que sirva de tabla de salvación para estos pequeños o medianos empresarios, que no están pidiendo créditos a la palabra, pero sí que se les apoye con prórrogas o que se posterguen los pagos de los impuestos tanto federales como estatales.

La falta de liquidez está dando la estocada a los comercios que de por sí ya venían arrastrando un déficit económico por culpa de la inseguridad que prevalecía en todos los rincones del país.

Sin duda alguna la epidemia del coronavirus dejará un panorama sombrío en la economía local y muchos comerciantes tendrán que cerrar sus negocios para siempre, sobre todo si el gobierno no se toca el corazón y les tiende la mano a estos pequeños empresarios, implementando un plan de rescate que en otros países ya se está aplicando en este sector que nunca ha sido tomado en cuenta cuando hay alguna calamidad o contingencia.

Ojalá le den al presidente los datos correctos, para que haga algo, porque aún estamos a tiempo de rescatar a las micro, pequeñas y medianas empresas que generan el 52 por ciento del PIB y el 72 por ciento de los empleos en el país.

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