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Spinoza en el parque México es una forma de gratitud: Enrique Krauze

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    • Se presentó el libro Spinoza en el Parque México, de Enrique Krauze, miembro de El Colegio Nacional, con la participación de los colegiados Javier Garciadiego y Christopher Domínguez Michael, además de Malva Flores, Rafael Rojas y Jesús Silva-Hérzog Márquez.
    • Spinoza en el parque méxico (Tusquets, 2022) se convertirá en “un clásico de la biblioteca mexicana”: Christopher Domínguez Michael.
    • Para el colegiado Javier Garciadiego, el libro de Krauze presenta a un “Enrique cuya formación, intereses y acciones trascienden los de la gran mayoría de los historiadores nacionales”.
    • La poeta y ensayista Malva Flores lo definió como “un libro de ideas, pasión y devoción, que está escrito como un diálogo”.
    • “Este ha sido un país de extraordinarias figuras literarias, intelectuales, culturales”, en palabras de Enrique Krauze.

Autobiografía, memoria personal, pero también intelectual, un agradecimiento íntimo a sus maestros, pero también un recorrido histórico por algunos de los intelectuales emblemáticos del siglo XX, fueron algunas de las definiciones que se pronunciaron durante la presentación del libro Spinoza en el Parque México (Tusquets, 2022), de Enrique Krauze, miembro de El Colegio Nacional, en una sesión celebrada de forma presencial en el Aula Mayor de El Colegio Nacional.

“Me conmovió mucho pensar en el libro como una forma de la gratitud”, destacó Enrique Krauze durante el acto: “viví como un milagro tras otro el conocer a los personajes de México: todavía, lo confieso, los últimos años, cuando le hablaba a Octavio Paz me rascaba para saber si realmente le estaba hablando a Octavio Paz, porque este ha sido un país de extraordinarias figuras literarias, intelectuales, culturales”.

Y haber dedicado la vida a acompañarlos, a aprender de ellos, a leerlos, a dialogar con ellos, “ha sido uno de los grandes privilegios que he tenido, porque además de haberme ayudado y haberme dado ojos, mirada, corazón, sentimientos, para acercarme y trata de comprender a este país, también me abrieron ventanas al mundo”.

Spinoza en el Parque México “es el resumen de una vida”, recalcó el colegiado, quien describió a  como una reflexión del siglo XX, para entender al siglo XX y orientar al siglo XXI, la cual se empezó a gestar desde hace mucho tiempo, al grado de que, al ponerle el punto final, “fui a mis archivos, al legajo que tengo de mi abuelo, y encontré un poema mío escrito cuando él murió: se titulaba Spinoza en el Parque México, de modo que en ese momento llegué al final de una etapa”, el de un libro de gratitud hacia sus maestros, pero también a quienes lo acompañaron en el proceso de escritura, en especial su esposa Andrea.

Durante el lanzamiento del volumen, el también colegiado Christopher Domínguez Michael, quien tiene alrededor de cuatro décadas de una conversación intelectual muy cercana con el historiador, reconoció que la mayoría de los temas presentes en el libro ya sabía que resultaba del interés de Krauze, “pero desconocía el grado de profundidad y de la erudición de muchos de los rincones de Enrique y me llamó la atención que, en un medio tan vanidoso como es el nuestro de los intelectuales, Enrique hubiera reservado tantos años —no de manera secreta, aunque sí privada— la riqueza este mundo”.

“Una cosa que me toca, no tan de cerca con Enrique, pero sí personalmente, es su reivindicación en el escenario de la literatura contemporánea de la figura del judío no-judío como lo fue Spinoza, como lo es Enrique Krauze, y cómo desde esa marginalidad alguien como él pudo convertirse a la verdadera religión: México y eso explica la perseverancia de la batalla democrática de Enrique Krauze, batalla que con este libro le da una dimensión intelectual cosmopolita al historiador mexicano”.

Aparecido bajo el sello de Tusquets, Domínguez Michael aseguró que se trata de un libro que, a partir de hoy, “se convertirá en un clásico de la biblioteca mexicana”.

De la gratitud a la revisión histórica

La poeta y ensayista Malva Flores definió a Spinoza en el Parque México como un libro de ideas, pasión y devoción, que está escrito como un diálogo, lo que le da la forma más antigua y privilegiada de la tolerancia, donde se narra la historia de un joven y su formación intelectual, pero también su educación sentimental, aquella que se despliega en la amistad con los libros y sus maestros, a quienes honra en estas páginas.

“A través de sus ojos somos testigos de la diáspora judía o la historia de México, nos acercamos a la vida de dos de las revistas hispanoamericanas más importantes del siglo XX, Plural y Vuelta, con lo que seguimos la dramática historia del siglo pasado, el de las ideologías y vemos el esfuerzo de nuestro personaje por entender la vida y obra de sus protagonistas”.

El título parte de un joven Enrique Krauze que se recuerda sentado en las bancas del Parque México, escuchando a Saúl Krauze, su abuelo socialista, quien casi predicaba las enseñanzas de Spinoza, el gran heterodoxo, el hereje que fue excomulgado, aunque también el hombre que amaba la libertad.

“El hombre que ha vivido fascinado por la vida de los otros debe contar la propia y lo hace de una forma peculiar: Krauze se nos va aclarando al tiempo de leer el inventario de sus admiraciones y la gratitud por las enseñanzas recibidas de José Gaos a Cosío Villegas o Luis González; de Octavio Paz a Gabriel Zaid o Alejandro Rossi, con quienes el joven Krauze va moldeando su carácter y ampliando su curiosidad intelectual”.

Desde la mirada de Malva Flores, el historiador entiende que la historia no tiene libreto y sabe también que es posible someter los acontecimientos a la prueba de la historia, con lo cual Spinoza en el Parque México es un recorrido por esas pruebas y, asimismo, una historia de los totalitarismos del siglo XX.

“Al leer el libro es imposible no pensar en sus derivas, como los populismos que hoy nos afrentan y este libro incluye a vidas que el biógrafo asegura no pudo escribir; no obstante, están aquí desde los judíos heterodoxos, Marx, Walter Benjamín, Max Weber o Hanna Arendt y al llegar al instante de los rusos leemos la historia de los judíos y el gulag y entendemos por qué tantos de ellos creyeron en las promesas de la Unión Soviética, algunos se desencantaron, mientras otros perecieron en la fe de una patria mejor”.

De acuerdo con Javier Garciadiego, miembro de El Colegio Nacional, el libro de Enrique Krauze descubre la doble formación de los dos historiadores que coexisten en él, “me corrijo: nos presenta a un Enrique cuya formación, intereses y acciones trascienden los de la gran mayoría de los historiadores nacionales”.

“El libro documenta que, además de ser el principal historiador del México moderno y contemporáneo, es un agudo analista político y un notable crítico cultural, quien igual destaca en la redacción de monografías históricas que en la de un ensayo, cualquiera que sea su extensión; más aún, muestra a un hombre de doble personalidad práctica y humanística”.

Considerado por el también historiador como una obra autobiográfica: un estudioso cuyo tema académico son las vidas ajenas, las vidas de sus personajes históricos y nunca había publicado sobre su propia vida; además es un libro no escrito, sino producto de largas y numerosas conversaciones con José María Lassalle, un académico e intelectual público: un volumen de conversaciones entre dos autores que se define como la historia de liberalismo.

Tampoco se trata de un libro de entrevistas, por lo general rígidas y breves, con respuestas precisas y acotadas, casi siempre impropias e insuficientes: “es una historia intelectual de las últimas décadas del México del siglo XX”, destacó Garciadiego.

“Si bien es nuevo este afán autobiográfico de Krauze, no lo es el método de las conversaciones; de hecho, hace como 50 años que Enrique Krauze tuvo numerosas conversaciones con Manuel Gómez Morín y Miguel Palacios Macedo para elaborar su tesis doctoral sobre México, la que pronto sería publicada por Siglo XXI Editores con el título de Caudillos culturales en la Revolución Mexicana, uno de los pocos libros clásicos de nuestra historia contemporánea”, reconoció el colegiado.

Uno de los aspectos resaltados por Jesús Silva-Herzog Márquez es que Spinoza en el Parque México no sólo viene de su memoria, “del chorro de sus recuerdos”, sino es producto de una larga y reposada charla con José María Lasalle, donde la cultura se convierte en tema de conversación, “no solamente porque el historiador liberal puede desarrollar sus ideas y sus recuerdos a partir de la curiosidad inteligente de su interlocutor, sino porque el gran hilo de su formación intelectual es precisamente una serie de conversaciones, encuentros, charlas, lecturas o polémicas”.

“No es traspaso de una información que se guarece, es una confluencia de voces y acentos distintos: superposición de cuentos y argumentos, fábulas, recuerdos, conjeturas y descubrimientos; en esta conversación no hay un relevo de saberes que eliminan lo antiguo para sustituirlo con lo reciente, pues la anécdota más fresca puede ser la más antigua, la pista más sugerente puede estar en el territorio más distante”.

De esta manera, aseguró el politólogo, Enrique Krauze logra honrar su tradición o más bien las muchas tradiciones a las que pertenece, en la edificación de su conciencia puede escucharse la palabra del abuelo, la experiencia del padre el sufrimiento de los tíos; incluso, puede leerse la huella de sus filósofos, la estampa de sus novelistas, la vida de sus biografiados, “puede advertirse también el fruto de sus polémicas, pero son, sobre todo, “ ejercicios de gratitud: es cierto la cultura es conversación, pero también es agradecimiento”.

De acuerdo con el filósofo e historiador Rafael Rojas, en la historia del libro han existido intelectuales interesados en contar sus vidas, lo mismo para quejarse de la imperfección humana, para denunciar la vanidad del pensamiento ilustrado o nombrar los múltiples obstáculos al avance del genio civilizatorio y Spinosa en el Parque México no desentona en ese célebre legado y me refiero específicamente al legado de la noble memoria, no de la memoria como venganza”.

“Su libro es una memoria y un alegato que opta por la forma del diálogo: el gesto de narrar la propia vida, no por medio de una confesión o una autobiografía, sino de una charla o un coloquio que también tiene antecedentes ilustres.

Rojas se refirió al volumen como una hermosa e inolvidable “evocación del reino de la infancia y la adolescencia en la Condesa”, dentro de una familia de varias generaciones de judíos polacos por parte de padre y madre: un mundo apacible y próspero en los años del cardenismo y el post cardenismo, “donde se asoma, eso sí, la mirada antisemita y xenófoba como presencia inquietante, pero sin la fuerza necesaria para amenazar el entorno”.

“Además del tributo a abuelos y a padres, a los maestros y al barrio, este libro rinde homenaje a sus profesores de la UNAM y El Colegio de México: por su profundo sentido de gratitud, los pasajes dedicados a las enseñanzas, son aleccionadores”.

La presentación de Spinoza en el Parque México, se encuentra disponible en las redes sociales de la institución.

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