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Un sueño trágico

Una vez más la historia se repite, la búsqueda del llamado “sueño americano” termina en una tragedia.

La volcadura de un tráiler que trasladaba alrededor de 166 migrantes provocó la muerte de 55 centroamericanos que iban en busca de un mejor futuro para los suyos.
Como siempre no hay culpables, solamente un chofer prófugo que salvó la vida y que huye de la justicia, pero en el fondo los culpables son no nada más los traficantes de personas que son quienes a cambio de unos dólares se ofrecen a llevar de frontera a frontera a los indocumentados, sino también los encargados de la vigilancia en las carreteras.

Es muy extraño que habiendo una serie de retenes y puntos de revisión ninguna de las corporaciones se haya dado cuenta de que dicho tráiler iba retacado de seres humanos, hacinados como si fueran animales arriesgando la vida por pretender alcanzar una vida mejor en los Estados Unidos.

Es de todos sabido que en las carreteras del sur hay retenes de todo tipo tanto de la Guardia Nacional, como de migración y de elementos de seguridad pública de los estados.

En esta ocasión, el trágico accidente registrado en el estado de Chiapas fue producto de la corrupción y de la falta de control de parte de las corporaciones, porque aun cuando en Chiapa de Corzo hay un equipo de revisión que escanea y puede detectar el tipo de carga que lleva cualquier vehículo no fue detenido este tráiler.

Por culpa de estos retenes se hacen embotellamientos que retrasan a los viajeros aún en las autopistas donde con sofisticados aparatos de rayos X revisan el contenido de autobuses, camiones y automóviles.

Es molesto que te detengan y te obliguen a bajar tu equipaje para hacer una minuciosa revisión, sin entender por qué, pero es increíble que en muchas ocasiones no se percatan o se hacen de la vista gorda de la carga ilegal que algunos transportan.

Esto no es más que producto de la corrupción que sigue prevaleciendo en algunas corporaciones y que permiten que los traficantes de personas sigan trasladando migrantes de sur a norte del país, aun cuando no siempre logren llegar a la tierra prometida como ha sucedido en este trágico accidente donde murieron 55 centroamericanos y hay.

Cuántas veces nos ha tocado que nos detengan una y otra vez para revisar la cajuela y el número de serie del motor del vehículo, solamente porque se les da la gana, pero los traileros o transportistas con quienes hay algún tipo de arreglo no son detenidos para revisarles ni la carga ni los documentos.
En esta ocasión la búsqueda de un sueño se convirtió en tragedia.

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