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Urge reparar el amor trastocado por la violencia y la pandemia

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Durante dos años la covid-19 ha roto y atacado la parte más maravillosa que tiene el ser humano, su relación social y sus vínculos físicos: Verónica Montes de Oca, del IIS.

Una secuela más: la covid-19 ha roto y atacado la parte más maravillosa que tiene el ser humano, que es su relación social y los vínculos físicos. Hoy abrazar, visitar a alguien, incluso darle la mano, lo reflexionas antes, lo hemos dejado de hacer por temor a enfermarnos.

Así lo expuso, Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), quien urgió a reparar el daño que la violencia y la pandemia le han hecho al amor, a propósito de la conmemoración del 14 de febrero.

“Hemos perdido esa empatía y sensibilidad por los demás, porque concentramos toda nuestra energía en la no enfermedad, ni siquiera en la salud, nos hallamos en la perspectiva de la supervivencia”, subrayó.

La socióloga y demógrafa universitaria indicó que aun cuando este Día del Amor y la Amistad se proyecta como reactivante de la economía “yo quisiera activar las ideas, las reflexiones y pensar que esta jornada puede ser una jornada de cultura de paz, de amor con la naturaleza y con otros seres humanos”.

“Veamos mucho más allá del amor comercial, pensemos en los vínculos afectivos porque dentro de los hogares está habiendo violencia. La gente está cansada, nuestra salud mental está agotada y obviamente estamos viéndonos cuadriculadamente todos los días”, indicó.

La también expresidenta de la Asociación Latinoamericana de Población (ALAP) aseguró que ante todo se debe apelar a la libertad, a romper con esa reproducción del amor romántico, sumiso y subordinador, que se propicia desde la misma lógica comercial.

Adolfo y Carolina

Sin tregua, el sol barniza los 28 globos, como sus años de vida, con los que Adolfo Obregón tiñe las inmediaciones de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria. Frente a él, Carolina Garrido, se visualiza inquieta, algo sucederá: él con la rodilla diestra en el piso, abre un estuche y le muestra una argolla radiante como los ojos de ella. Aplausos y vítores de curiosos y de algunos familiares que se dieron cita. Los egresados de Ingeniería Industrial y Medicina, respectivamente, se conocieron hace tres lustros en Villahermosa, Tabasco, de donde son originarios. Hace 16 meses son pareja y hoy él preguntó: ¿te quieres casar conmigo?, y ella dijo: sí.

“Nos conocimos ya desde hace muchos años en la secundaria, hemos estado en contacto, pero hasta ahorita me animé a pedirle que sea mi esposa. Nos separamos un buen rato, pues tenemos carreras distintas, pero esto es maravilloso, yo no me lo imaginé”, sonrió Adolfo.

“Hoy cumplimos un año cuatro meses, aquí fue la primera vez que tuvimos una cita. Esto es hermoso, es increíble, además aquí en CU todo es tan bonito, da paz, alegría, la Universidad se presta mucho para el romanticismo”, concluyó Carolina.

En México, según datos del Censo de Población y Vivienda 2020, 38 por ciento de las personas de 15 años y más está casada, 30 por ciento es soltera y 20 por ciento vive en unión libre.

La información del INEGI arroja que en materia de nupcialidad, en 2019 se realizaron 504 mil 923 matrimonios legales; de éstos, 501 mil 327 fueron de parejas de distinto sexo, y 3 mil 596, de parejas del mismo sexo. Sin embargo, entre los años 2000 y 2019 la relación divorcios-matrimonios casi se quintuplicó, al pasar de siete a 32 divorcios por cada cien matrimonios. Además, la trayectoria en el tiempo indica que del año 2000 al 2020, el porcentaje de la población casada ha disminuido de 49 a 38 por ciento, en contraste con la población en unión libre que pasó de 11 a 20 por ciento. Asimismo, más del 50 por ciento de las mexicanas de entre 20 y 24 años de edad son solteras.

Se ha producido mucho aislamiento hacia las personas mayores, olvidamos llamarles, estar con ellas, apoyarlas, esto es reflejo del desamor y es parte de esta lógica de supervivencia y del temor a esta etapa; están viviendo una soledad que no necesariamente es la elegida sino es impuesta por la dinámica de la pandemia.

Así lo indicó, la también coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez, quien manifestó que muchas personas mayores en su soledad elegida aprovecharon el tiempo para amarse a sí mismas. “Recuperaron el tiempo para su música, su espacio para leer, lo decidieron y eso me pareció una forma resiliente, hubo grupos de chats que armaron clubes para monitorearse como un seguimiento amoroso”.

Otras personas, se reencontraron, no se habían visto durante muchos años, exnovios, excompañeros, e incluso decidieron juntarse, ya no salen, pero están juntos. Es una soledad o un acompañamiento elegido, finalizó.

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