Inicia 2021 un año esperanzador, que tiene un propósito fundamental a diferencia de otros años, el que todas/os deseamos que el mundo y México recuperen la salud y enfrentemos con buenos resultados las crisis que se avecinan.

Esperanzador porque el contar con una vacuna ayudará a detener esa numeralia que ya llega a más de 1 millón 800 mil fallecimientos en nuestros país y 6 mil en el estado de Puebla.

Esperanzador porque deseamos como propósito para el 2021,  que el Gobierno federal y los estatales se den cuenta de que necesitarán de la ayuda de todos para enfrentar fundamentalmente tres crisis: la sanitaria, la económica y la política.

Para la primera el plan de vacunación debe ser exacto e incluyente lo cual requerirá toda la ayuda posible para garantizar su aplicación y recuperar toda la atención en materia de salud hoy no otorgada. 

Para la crisis económica no hay una vacuna como tal, por ello la ayuda de los empresarios grandes, medianos y pequeños, así como de inversionistas del mundo y de México se hace necesaria para reactivar la economía del país tan maltrecha por la pandemia pero también por las malas decisiones que se han tomado desde antes de la pandemia y sus efectos que  ya veníamos arrastrando, lo que significará apoyar de mejor manera a este sector.

Incluí lo político -para lo que tampoco hay una vacuna- porque considero que puede llegar a  generar una crisis si los titulares de los gobiernos surgidos del hoy partido oficial Morena, siguen olvidando que como jefes de estado y de gobiernos deben ser observadores neutrales e imparciales y no deben intervenir en el proceso electoral que vivimos.

Lo comento porque ahora resulta que escuchamos diariamente un discurso de descalificación o deslegitimación a una de las alianzas y a los partidos que la conforman que contenderán en la elección. Al Presidente eso no le corresponde hacer, si es o no legítima alguna alianza para eso hay una autoridad electoral que puede dictaminarlo. 

Se continúa vilipendiando a la sociedad civil desde las diferentes tribunas y cotidianamente desde la tribuna de la mañanera, olvidando que ésta se compone por ciudadanas y ciudadanos que ejercerán su derecho a votar el próximo seis de junio; o las constantes agresiones a la prensa contribuyen justamente al clima de violencia. 

A nadie conviene exacerbar aún más el clima ya de por sí descompuesto y de alta complejidad que estamos viviendo en medio de un proceso electoral -considerado el más grande en la historia de México- que  renovará 20 mil 868 cargos de elección popular en el país, diputaciones federales, locales, presidencias municipales, alcaldes, regidurías, sindicaturas en todos los estados de la República. Tan solo del estado de Puebla hablamos de renovar 217 ayuntamientos, 217 sindicaturas, 1 mil 810 regidurías, 41 diputaciones locales y 15 federales. 

Por eso creo que los esfuerzos deben ser mayores para no agravar las tensiones que generarán las tres crisis unidas, la sanitaria, la económica y la política que corren en paralelo.

Sin duda el coronavirus vino a cambiar de diversas maneras las estructuras sociales, las laborales, las económicas pero también las políticas. Las formas de socialización y los propósitos para este 2021 son diferentes ahora. Este nuevo formato nos ha ayudado para valorar y colocar en su debido lugar el desempeño de todas las autoridades de todos los niveles.

De la misma manera esto ha permitido  a la ciudadanía tener claro que la manera de revertir esos desempeños está por llegar y será el próximo seis de junio fecha en la que se renovarán los poderes y que será por la vía democrática.

¿Puede haber una vida sin un propósito?

rgolmedo51@gmail.com

@rgolmedo

Palabra de Mujer Atlixco

rociogarciaolmedo.com

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