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El síndrome de la corrupción en el gabinete

Hace, precisamente, una semana el lunes, fue un día de coincidencias que evidencian que la inercia de la corrupción sigue profundamente arraigada en la actual administración de la 4T, asunto que se ha percibido desde el inicio de este gobierno, pero, que se ha minimizado en el afán de convencer a la ciudadanía de que todos los nuevos funcionarios, son impolutos.

Pero como el amor y el dinero, la corrupción, no se puede ocultar y se dice que en esta administración la gran mayoría de empleados y funcionarios que llegaron a servir a los veracruzanos, no se les quita la inercia de caer en actos de corrupción.

La magnitud de la tentación no la sabemos, apenas los secretarios y funcionarios comprometidos con el que las cosas cambiaron pudieran tener una opinión, los otros, los que se hacen de la vista gorda, seguirán permitiendo actos indebidos de sus subalternos porque en un descuido les toca moche o ganan alguna prebenda, como históricamente se instituyó en regímenes gubernamentales anteriores.

En eventos separados, tres funcionarios, abordan el tema de la corrupción presumiblemente detectados en sus dependencias, en primer lugar y que, primero se deslindó de las acusaciones, fue el titular de Sedarpa, Eduardo Cadena Cerón, que categóricamente negó que en su dependencia se estén condicionado o se privilegie a grupos o personas la entrega de apoyos para el campo.

Sin embargo ha trascendido que los apoyos federales ya se encuentran listos para su dispersión a productores en la institución, allá por el estadio, pero que, también trascendió, que se había condicionado la entrega de los cheques por una serie de requisitos burocráticos, mismos que provocaron el subejercicio del 2019 y a la fecha siguen sin entregar los nuevos recursos.

Hay hasta quien dice que, el exceso de los requisitos solicitados, fueron para provocar la ayuda de los asesores de la Secretaria para que con una módica gratificación se pudieran destrabar los obstáculos y acceder a los apoyos que los productores necesitan para echar andar los proyectos agrícolas, ganaderos, de pesca, etcétera.

La Sedarpa ha sido señalada de que en el interior, de la dependencia, hay varios equipos que están jugando para sí mismos, alejándose más del ejercicio honesto del servicio público, se habla de nepotismo, de imposición de algunos jefes de departamentos, sin perfil y de influyentísimo, compadrazgo, sweet company y favoritismos, lo más cercano a las prácticas de corrupción.

Los productores veracruzanos están al borde de la desesperación por no tener los apoyos para iniciar los ciclos de producción para sus proyectos, nuevamente se irán al fracaso el año pasado fue el subejercicio y ahora es ineficiencia de la Sedarpa y su titular Eduardo Cadena Cerón.

Luego el maestro, Zenyazen Escobar García, titular de la Secretaria de Educación que, categóricamente, dijo, que en su secretaria hay funcionarios que han incurrido en irregularidades, que esos malos funcionarios llegaron a la administración pública con este gobierno y serán denunciados, porque no permitirá ningún tipo de actuación que ponga en duda la honestidad del trabajo en la SEV.

El Secretario de Educación de Veracruz, es a la fecha uno de los funcionarios del gabinete de Cuitláhuac García que ha correspondido bien con el trabajo encomendado, y si lo señala es porque lo ha confirmado y  seguramente en la Secretaria de Educación de Veracruz hay corruptos y prácticas corruptas, como tráfico de influencias para las plazas, excesiva y condicional aumento o deducción de horas, permutas también condicionadas y algunas otras ya alguna vez señaladas en los medios y en la presunción de maestros y profesores afectados o, también, beneficiados por esas extensas redes de poder que teje la burocracia y los propios sindicatos y, bueno, si hay pruebas que el maestro Zenyazen  no tarde en poner las denuncias.

Y, Elena de la Cruz Herrera Cogco, Subdirectora de Operación Sanitaria y Autorizaciones del INSABI, este organismo que tiene que ver con la prevención de riesgos sanitarios, que detectó a través de denuncias de ciudadanos que hay verificadores o, supuestos verificadores, que están sorprendiendo a algunos establecimntos.

Aunque asegura que en la dependencia, los trabajadores son muy honestos, pero, que hay ex trabajadores que ya no están que se han dedicado a extorsionar a algunos empresarios que con artimañas y con el fin de sacar prebendas asustan con cierre y clausura de la empresas.

El caso más conocido fue la clausura del balneario conocido como El Carrizal, un lugar con albercas de aguas termales, muy visitado por pobladores de la zona conurbada a la capital del estado y que  debido a su actividad turística y medicinal, genera fuentes de empleos para 300 familias que se dedican a prestar diversos servicios en el lugar.

Aunque no se aclaró si personalmente el director del CIFEPRIS se apersonó al balneario si trascendió que los verificadores impusieron la clausura temporal arbitrariamente porque no exhibieron ni queja ni análisis previos a la decisión, las albercas clausuradas son seis y casi fue un mes de clausura sin que hasta la fecha, esta institución, haya presentado los supuesto análisis o justificación del cierre de ese lugar de esparcimiento y atractivo turístico.

Empleados de El Carrizal, dijeron, que en setenta años de prestar los servicios turísticos nunca habían recibido un cierre de instalaciones, que el COFEPRIS, revisa dos veces al año las instalaciones, principalmente, las albercas y nunca habían detectado ninguna sospecha de que las albercas estuvieran mal, sin embargo, en esta ocasión sin mediar ningún documento o queja, el propio Director de ese organismo, Bartolo Avendaño Borromeo, con varios verificadores impuso los sellos de clausura que, afortunadamente, para las familias que dependen de los visitantes al lugar, el Cofepris acaba de retirar los sellos de clausura.

Por consiguiente:

Como dice el dicho… “no hagas cosas buenas que parezcan malas, digo con eso de que los análisis del agua los hicieron los propietarios y empelados de El Carrizal en los mismos laboratorios que ocupa el Cofepris para determinar si clausura o no, ¿qué tal?

Estos pequeños pincelazos que demuestran que la corrupción es un tema latente en las dependencias del Gobierno, quizás necesiten de más supervisión para parar de tajo el antojo y todas las tentaciones que, en lugar de devolver recursos por subejercicio, vaya a parar a manos de empleados corruptos. ¿Qué el síndrome ya no crezca, no cree usted?

fl.carranco@gmail.com

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