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La flojera del PAN

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La flojera del PAN

Por José García Sánchez

Lamentable la tarea del PAN en más de dos años. Un partido político que se jacta de ser la segunda fuerza electoral sólo ha tenido dos actividades constantes: pedir renuncias y demandar a funcionarios públicos. Debería darles vergüenza tanta flojera y su manera de practicar la política; sin embargo, no hicieron otra cosa mostrando la pobreza ideológica, política, administrativa, propositiva, creativa e imaginativa.

El panismo redujo al mínimo sus actividades como partido político y se concentró en crear granjas de bots que sirvieran de dique de contención para detener los apoyos a la 4T. Buena parte de su presupuesto se destinó a esta actividad por ello no fueron capaces de donar un peso para combatir la pandemia o comprar vacunas, pero eso sí, muchos de ellos querían saltarse la fila para ser vacunados.

Así sucedió con el candidato del PAN a la presidencia municipal de Tlacotepec, Martín Camargo de la Peña, se “saltó la fila” y se hizo pasar por un adulto mayor para recibir la vacuna, fue descubierto por la doctora Virginia Rojas, quien fue su compañera de la secundaria.

La demostración de alegría de los panistas ante la desgracia del metro fue evidente en todos los medios. Las muertes de los mexicanos fue una victoria electoral para ellos y no pudieron verlo de otra manera. Su entusiasmo era obvio y su oportunismo galopante se dejó sentir en todas las áreas de ese partido.

Ante la sequía de hechos contundentes para desestabilizar a la 4T, encontraron en el accidente del metro la mejor manera de ganar votos. No hubo hechos de corrupción notables ni desvíos concretos, ni tráfico de influencias, pero el accidente del metro lo compensó todo y de ahí se basan para descalificar cada minuto de estos más de dos años de gobierno.

El PAN ha sobrevivido a causa del desgaste del contrincante, pero no por méritos propios y esto no es nuevo. Surgió con la nueva camada de panistas en la dirigencia nacional con Anaya, Zepeda y ahora con el contador Marko. Sus propuestas se volvieron críticas al sistema y sus ideas se redujeron a demandas penales contra el que se mueva en la administración pública. Esa ha sido la tarea de los panistas en este siglo.

En realidad, México merece una derecha fuerte, que sólo es competitiva electoralmente en sus bastiones, los cuales deja perder por flojera. La derecha debe ser propositiva, sobre todo cuando el gobierno se encuentra en el antagónico político, tanto en la teoría como en la práctica, de lo que es la esencia de su pensamiento político.

Pero el PAN ni siquiera es de derecha es un desacreditador de ejercicios políticos, es como una revista de espectáculos que exhibe el escándalo de las estrellas, aunque a veces los protagonice. La verdadera situación del PAN lo deja en un lugar que debería darles pena a todos y cada uno de sus militantes que exhiben sus ocurrencias públicamente.

México requiere no sólo una derecha sólida sino partidos políticos estables, fuertes, con una autoridad electoral real y no lo que ahora se expone como sistema de partidos con un árbitro que ya está esperando la manera de meterle gol al enemigo de sus cuates.

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