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La mirada del Papa Benedicto  

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LOS JUEVES   

Miguel Valera   

“Mira Miguel, podríamos citar a teólogos, a grandes maestros de la iglesia, hacer llorar a los feligreses, pero para ellos es más importante una mirada de atención, un saludo, una palabra en el trato personal.

Eso es lo más valioso y eso es lo que nuestra gente quiere y aprecia”, me dijo un día monseñor Sergio Obeso Rivera  siendo arzobispo de la Arquidiócesis de Xalapa.   

En esa ocasión, ya hace muchos años, en su despacho de la Avenida Ávila Camacho, me mostró dos fotografías que tenía colgadas en sus paredes.

Una, en donde saludaba a un niño, con mucha calidez y otra en donde estaba con Joseph Aloisius Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, ese alemán duro al que muchos criticaron y llamaron el inquisidor del siglo XX de la Iglesia Católica.

  ¿Qué ves de raro en esta imagen?, me preguntó Obeso. No lo noté de inmediato y entonces me explicó: mira, yo estoy sentado, mostrándole en un mapa dónde se encuentra Xalapa y él, el Papa, está de pie.

En el protocolo del Vaticano eso no es posible. Un clérigo de jerarquía menor no puede estar sentado ante un clérigo de jerarquía mayor.

Sin embargo, el Papa Benedicto, que fue muy amable conmigo, me dijo: siéntate y muéstrame en el mapa dónde está Xalapa.

Yo me senté y le mostré. Ese gesto de Benedicto me impresionó mucho y cambió mi idea de muchas cosas que se decían de él.

Fue un Papa muy atento y cariñoso conmigo, me dijo. De paso, me contó que esa atención de la mirada no la había logrado nunca con el Papa Juan Pablo II.   

No me dijo más. Yo, como reportero que ya era, sabía que Sergio Obeso Rivera, varias veces presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y con una gran solvencia moral, no había tenido las mejores relaciones con el Papa Juan Pablo II, debido quizá, a las intrigas del entonces Nuncio Apostólico Girolamo Prigione, quien cargaba una apretada agenda de intereses personales y que había construido un imperio político con la diplomacia vaticana.     

De hecho, cuando en 1990, el Papa Juan Pablo II visitó México, tuvo un evento religioso el 07 de mayo en el malecón del puerto de Veracruz donde fue recibido por el obispo José Guadalupe Padilla y Lozano, a pesar de que la demarcación eclesial de mayor jerarquía era justamente la Arquidiócesis de Xalapa.

El obispo Padilla gozaba de toda la cercanía y amistad de Prigione.

Sergio Obeso era ya un prelado del ala crítica, comprometido con las causas sociales del país.

Recuerdo estos pasajes y lo que el Cardenal Sergio Obeso me contó siendo arzobispo, ahora que desde El Vaticano se ha informado en la mañana del miércoles, del estado de salud del Papa Benedicto XVI, un hombre polémico, que tuvo que cargar en su historia las circunstancias de su juventud, cuando tuvo que militar en las filas nazis, pero que destacó por su sabiduría, su trabajo en el catolicismo como sacerdote, obispo, arzobispo, Cardenal y Papa del catolicismo en el mundo.   

Sobre sus espaldas cargará también el haber destapado en El Vaticano el tema de los abusos sexuales contra menores. Aunque endureció las penas y abrió el esquema de “Cero Tolerancia”, el 20 de enero de 2022 una investigación determinó que tuvo conocimiento, siendo arzobispo de Munich, entre 1977 y 1982, de casos de sacerdotes que abusaron de menores y aparentemente no actuó.

El 8 de febrero de 2022 en una carta emitida por El Vaticano, Benedicto XVI pidió perdón por su manejo de casos de abuso sexual por parte de sacerdotes durante su mandato como arzobispo. Sus claroscuros serán juzgados por la historia.

  Nos vemos los jueves.   valeramk@hotmail.com  

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